lunes, 23 de octubre de 2006

EL MASON: DEBERES PARA CONSIGO MISMO

Por el M:.R:.H:. Julio Carlos Pacheco Girón
Gran Maestro de la Gran Logia Constitucional del Perú
En la vida de cada ser humano, existen momentos trascendentales que impiden un racional y sistemático análisis de su propia conciencia, con el solo objeto de encontrar el origen de sus actos, sus errores, sus motivaciones y una conjunción de sentimientos y propósitos.Junto al reconocimiento de su propia imperfección se une el sentimiento de enmienda, que en la casi totalidad de los casos no se produce, o si ello ocurre, el resultado esta por debajo del nivel de ese noble propósito.
Sabemos que en su ultimo lecho, el moribundo tiene aun unos fugaces momentos de lucidez como para repasar sus actos que inconcientemente el moribundo se busca a si mismo, y luego de comprender su destine, cierra los ojos para entregarse serenamente a lo que llamamos la eternidad. El Masón, al iniciarse en la orden, también ha tenido momentos de indagación coincidencial de si mismo, ha buscado en su interior la intención profunda de iniciarse y en ese lugar casi misterioso que es la Cámara de Reflexiones, frente a si mismo, es decir, frente a lo desconocido, ha pergeñado poniendo lo mas intimo de su ser y su espíritu, unas palabras a modo de testamento, a modo de grabar en un papel los deberes que como Masón debe cumplir consigo mismo y con sus semejantes.
En este lugar, que es necesariamente de recogimiento y en interminables momentos de meditación, donde vemos apenas iluminadas varias sentencias espiritualistas en que nuestra serenidad es sobrepasada por la presencia de retos materiales humanos, en ese medio en que nuestra consciente voluntad lucha contra el temor de lo desconocido, cerrando nuestros ojos y retirando nuestro espíritu a la materia, nos preguntamos: ¿QUE SOMOS?, ¿De donde VENIMOS? y ¿Hacia donde VAMOS?
Que significación hemos dado a nuestra vida hasta ese momento; si nos hemos comportado injusta y deshonestamente. Si esos valores morales y éticos que deben regir a la condición humana no han sido tornados en cuenta por nosotros.
Estas y otras reflexiones vienen a nuestra mente y son necesarias para entrever la respuesta que nos viene a nuestra mente, y son necesarias para entrever la respuesta que nos daremos a nosotros mismos. Y llega entonces, otra interrogante: ¿Que deber tengo como Mas6n para conmigo mismo y para con mis semejantes? Pienso que la mayoría que nos iniciamos, respondemos en nuestro testamento Mas6nico, que nuestros principales deberes son el perfecciona-miento de nuestro espíritu y la elevación de los valores morales, para dar ejemplo de ello a nuestros semejantes y a nuestros descendientes.
Pero, ¿que se requiere para cumplir con estos postulados? TRABAJO, RESPONSABILIDAD, COMPRENSION, ESTUDIO, TOLERANCIA HACIA LOS VALORES DE LIBERTAD, AMOR FRATERNAL, JUSTICIA.
En la aplicación de estos enunciados y su comprensión, esta la respuesta si hemos cumplido los esenciales deberes para con nosotros mismos. Y por ende si nuestra vida espiritual, cual es el de haber cumplido los deberes para con nuestros semejantes.
Uno de los primeros mandamientos del G:.A:.D:.U:. dice: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» y que forma parte también de nuestro código masónico. De ahí deducimos que si cumplimos con el prójimo los deberes que debemos cumplir con nosotros mismos, habremos realmente alcanzado un peldaño más en esta larga escalera que es la vida y sus imperfecciones. Esto nos llama a reflexión, ya que aun existe entre nosotros mismos muestras de desprecio, egoísmo y afán de ser los únicos que debemos tener privilegies. Nos cerramos a veces en exclusivismo que no tienen justificación, combatiendo a nuestros hermanos cuando están caídos y vueltos la espalda de la fortuna o la política, y ensalzándoles cuando son poderosos y gozan de los favores del momento. Todo esto desvirtúa esa práctica en la que hemos sido iniciados. Es muy cierto que nuestro espíritu y nuestros valores son un sincere afán de perfección, pero también es muy cierto que solo dentro de un templo Masónico hallaremos las oportunidades y los medios para hacerlo, de esta manera alcanzaremos una elevación espiritual en forma paulatina, consiente y enriquecida con el propio estudio y la maravillosa experiencia de compartir con otros hermanos aquello que buscamos en nosotros mismos.
Decimos que aquel que se siente sujeto a dogmas, pierde su libertad y desde luego, un mas6n no renunciara ha aquello que es su esencia misma.
En la simbología, podemos encontrar ejemplos de otros medios de elevarse, el continué desbaste de la piedra bruta significa trabajo, esfuerzo y dedicación constante. El aprendiz Masón emplea en su labor el mazo y el cincel, que son los elementos de la voluntad y la inteligencia. El trabajo es una condición innata en el Masón. Sus resultados se miden por el esfuerzo realizado y por la inteligencia y dedicación desplegadas en su labor.
Es obligaci6n Masónica el dominio y la disciplina de los sentimientos evitando los desbordes pasionales que muchas veces diluyen las más notables intenciones. Somos masones verdaderos solamente cuando reflejamos una verdadera conducta como tales: nobles, disciplina-dos, tolerantes, fraternos. Debemos orientar nuestra conducta disciplinando nuestras pasiones para llegar a ser virtuosos.
Anteponer el amor al odio, el perdón al rencor, la humildad a la ira, la diligencia a la diferencia, la generosidad al egoísmo y la tolerancia hacia todos y cada uno de los actos de nuestros semejantes.No nos dejemos gobernar por nuestras pasiones y que la posición al Orden en todos nuestros Templos Mas6nicos no sea solamente una manifestación del ritual, sino el sello firme y efectivo que acalle y mengue el tumulto pasional diario.
Nuestras obligaciones son quizás muy difíciles de cumplir, pero ya mismo debemos iniciar el camino que nos lleve a ello. Digamos que para cruzar los océanos, debemos separarnos primero de la orilla. Nuestra atención permanente debe estar fijada en el deber al estudio y la perfección mental. Comprendamos a nuestros semejantes, empezando por comprendernos a nosotros mismos.
Nosce Te Ipsum, es una de nuestras divisas. Conócete a ti mismo, y sabrás como son tus semejantes. He ahí, pues, otro de nuestros deberes.
Y, ¿Cual deber lo situamos en la cumbre de nuestras aspiraciones? La perfección espiritual , sin duda. ¿Que otro signo que el amor y la bondad podemos encontrar para significar una meta de perfección íntima y espiritual? Por medio de ellos es que encontramos la Luz y la Verdad.
La francmasonería es una institución fraternal, cuya meta es la humanidad; tiende a crear el concepto de hermandad entre sus miembros para hacer de la comunidad un conglomerado de hermanos. Fortalece el espíritu y lo perfecciona, para materializar la esencia misma de la fraternidad busca justicia y libertad; pretende crear los cimientos de la Paz Universal.
Debemos pues indagar dentro de nosotros mismos; conocer nuestros sentimientos, interpretar nuestras intenciones, valorar nuestra capacidad. Solo así podemos empezar el camino de una efectiva perfección masónica.
No olvidemos que esas sentencias que describe nuestro código masónico: «EI verdadero culto que se da al Gran Arquitecto, consiste principalmente en las buenas obras» «Haz bien por amor al mismo bien» «Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie» «En la senda de honor y la justicia esta la vida, mas el camino extraviado conduce a la muerte»QQ:.HH:. para comprender el espíritu masónico y saber amar a todo calor y sentido de responsabilidad, tenemos que llegar hasta sus raíces por medio del estudio y captación del buen ejemplo, evitando el cansancio en plena infancia masónica. Ningún hombre resentido, podrá hacer grandeza del alma; nada germina en el que sea digno de encomio, de elogio o de admiración.Y por ultimo, QQ::HH::, cuando se regala un puñado de rosas, siempre queda algo de su fragancia en las manos que dan. Que todos los regalos tengan ese sentido en el hombre que desea hacer el bien; que en sus manos quede la fragancia de la noble acción. Que nos tiendan las manos caritativas hacia el implorante de amor, de hambre y de sed, para hacerle sentir ningún poder, sino para darle alivio a su alma y a su cuerpo, sin ofenderle ni humillarle. La masonería es una forma de vida.

1 comentario:

seductora dijo...

wow, mejor explicado no pudo ser, gracias por su ayuda, me ha servido de mucho todos los conceptos que se manejan, estoy en la busqueda de mejorar mi espiritu y llegar a ser una persona que irradie luz hacia todo mi entorno. Gracias.