miércoles, 18 de octubre de 2006

QUE SIGNIFICA SER MASON

Por el R:.H:. Manuel A. Ossa
Panamá

La Masonería ha existido por siglos en nuestro mundo, inicial y tradicionalmente agrupaba a los constructores de las grandes obras de ingeniería y arquitectura, quienes formaban gremios con el fin de perfeccionar sus conocimientos de construcción y poder ofrecer al mundo edificaciones que pudiesen hasta donde llega la capacidad del ser humano ser lo mas perfecto posible.
Con el correr del tiempo, y en base a los adelantos tecnológicos, los nuevos inventos y la evolución de las técnicas de la construcción, ligados a que las grandes fortunas monárquicas se fueron extinguiendo, la masonería operativa que tradicionalmente existió, comenzó a ver mermada su membresía, por lo que a principios del siglo XVIII, se comenzó a integrar dentro de las Logias a ciudadanos ajenos a conocimientos y labores propios de las grandes obras arquitectónicas, con el fin de ampliar los conocimientos de los masones operativos en otras ramas y profesiones fuera de la construcción.
Es así que con el ingreso de individuos ajenos a la construcción de obras arquitectónicas que se sientan las bases para la masonería moderna o especulativa, la cual es hoy cada día más vigente. Así como la masonería operativa estaba fundamentada en la edificación de obras arquitectónicas e ingenieriles de altísima belleza y cuasi perfección, al incorporársele la filosofía traída por los grandes pensadores e intelectuales que entraron a formar parte de la Orden, se da pie a la masonería especulativa que se establece como base de la masonería de nuestros días: la construcción, pulimento y fortificación de nuestro edificio interno.
Nuestro edificio interno cuando nacemos es como la piedra bruta de la cantera que es llevada al escultor, quien con su pericia, ingenio y capacidad la convierte en una obra de arte. Durante nuestra vida terrenal, con la educación recibida de nuestros padres, abuelos, maestros, profesores y familiares se nos dan las bases y herramientas para ir esculpiendo ese ser interno, se sientan las bases morales que nos permiten cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos de un país, feligreses o seguidores de un culto o religión, como padres de familia, y para con nuestros semejantes.
Estuve por espacio de casi 40 años expuesto a la Masonería, y aunque conocía que mis dos abuelos pertenecieron en vida a la Orden, y había observado de niño emblemas y símbolos propios de la Fraternidad, no fue hasta hace escasamente un año que me inicié. Recuerdo un día en que estabamos un grupo de amigos departiendo en un almuerzo, que uno de ellos mencionó su condición de Masón, a lo que uno de los comensales con cierta curiosidad quiso averiguar en que consistía la Masonería; su respuesta fue admirable, sumamente sencilla y llena de un mensaje muy profundo -Hacer del ser humano un mejor ciudadano-. En ese momento y habiendo analizado en un momento de meditación acerca de la forma en que debo educar a mis hijos con las bases y valores morales con los cuales fui formado, y en vista de las condiciones en que la sociedad contemporánea actúa, me llamó mucho la atención esa respuesta; y posteriormente dentro de la coyuntura del momento, en un acto sumamente espontáneo le comuniqué a quien hoy es mi Hermano Fraternal que el nieto de Masones estaba listo para solicitar ingreso a la orden.
Unos tres meses después de ésta conversación, otro Masón con quién me liga una vieja amistad, me preguntó: ¿Cual es la concepción y percepción que tienes de tus antepasados?, mi respuesta, personas con una integridad, sensibilidad y valores morales sumamente profundos. En ese momento no podía comprender porqué crecí siendo inculcado por mis progenitores de los más altos valores de moralidad, honestidad, honorabilidad, integridad y sensibilidad social. Hoy en día entiendo muchas cosas y el porque se me educó de la forma en que crecí, no me arrepiento de haber tenido la oportunidad de ingresar a la Orden. Hoy en día siento que estoy reforzando mis valores morales cada día más, lo que me ayudará sin duda, a tener mayor fortaleza y facilidad para inculcar a mis hijos que están entrando en la adolescencia esos conocimientos y valores que mis padres y abuelos, me legaron como herencia. En estos tiempos tan atribulados, falsos, superfluos y vacíos, en los cuales las influencias de los medios de comunicación masiva, las drogas, el libertinaje y otros males que acechan a nuestra sociedad, la conducen por el despeñadero. Es necesario tener bien arraigados los valores del ser interno, ya que no solo en la educación de nuestros hijos se nos hacen sumamente necesarios, sino que en nuestra vida diaria nos vemos abocados a anteponer nuestra moral ante los ataques inmorales y perniciosos de la sociedad.
A tiempos remotos se remonta la historia de la Orden, los historiadores masónicos hacen alusión a las épocas del Antiguo Testamento y a lugares tales como la China, el antiguo Egipto y los Judíos del Cautiverio, entre otros.
Al decir que pertenecemos a la Orden de Masones Libres y Aceptados, se hace rememoran los tiempos de los Romanos, cuando en éste magno imperio se instituye la Collegia Romana, la cual consistía en ordenes o asociaciones de hombres agrupados en base a sus intereses comunes, cuyos postulados básicos eran el compañerismo y el deseo de asociación, particularmente en la Roma de esos tiempos en los cuales el individuo común era sumergido inconscientemente por la falta de una formación adecuada, en la obediencia sumisa por el bien y grandeza del magno imperio, como también por la necesidad económica, en una vida llena de vacíos, situación que propiciaba la formación de asociaciones de hombres pensantes, de la misma forma en que existen las asociaciones de profesionales y los sindicatos laborales de hoy en día.
Estas organizaciones denominadas Collegia se volvieron prominentes y poderosas, se dispersaron de tal forma y con tal poder que empezaron a ser perseguidas por los emperadores. Aún cuando los edictos y persecuciones fueron cruentas, algunos de los Collegia siguieron existiendo. Los emperadores mientras perseguían a los grupos de diversas profesiones, mantuvieron ojos cerrados a los Colegios de Arquitectos y los dejaron existir, convirtiéndolos en agrupaciones libres, es de aquí que ésta palabra cobra sentido en la definición inicial de los Masones. Estos Colegios de Arquitectos al no ser perseguidos, cobraron importancia en el imperio, ya que sin ellos la expansión de éste, y la construcción de las grandes obras y edificios no hubiese sido posible. A éstos Colegios de Arquitectos por la importancia que revestían para el imperio se le otorgaron prerrogativas tales como, el poder viajar entre los diferentes reinos, permitiéndoseles también el mantener sus propias reglas de asociación, así como el de liberar las restricciones que pretendieron y de hecho acabaron con las asociaciones de las otras profesiones.
No todo fue fácil, ya que muchos de los miembros de los Colegios de Arquitectos eran Cristianos, el imperio persiguió al cristianismo cruentamente y por ende a los miembros de los Colegios de Arquitectos, quienes en su momento como medio de supervivencia emigraron fuera de los dominios del Imperio Romano, esparciendo así sus postulados por el resto del orbe civilizado de la época. Es así como se interna la masonería en una brecha bastante difusa para los anales de la historia conocida actualmente, entre la caída del Imperio Romano y el resurgimiento de la época de la Arquitectura Gótica.
Dentro de los estudios efectuados de la historia de la Masonería, se conoce también algo sobre los Comacinos, quienes fueron Masones deportados por el Imperio Romano hacia la Isla Comacina ubicada en el Lago Como, donde generación tras generación mantuvo vivas las tradiciones y secretos del arte de la arquitectura y construcción. No fue sino hasta el momento oportuno en el cual el mundo estuviese preparado para afrontar a los Maestros Constructores, a quienes se les denomina Masones Libres, ya que por sus conocimientos gozaban de privilegios tales como: la absolución del pago de impuestos, esclavismo y con libertad de viajar sin problemas en los tiempos del feudalismo.
Las bases de la masonería moderna se sientan entre el siglo XIII y XIV, cuando empieza el auge de las construcciones Góticas en el continente Europeo, en ésta época se establecen dos categorías de Masones, el local y el libre. Como Masón Local se reconocía a aquel que pertenecía a grupos locales o lugareños y como Masón Libre a quien viajaba esparciendo sus conocimientos a los grupos locales con el fin de ir perfeccionando al constructor en las técnicas del labrado de la piedra y edificación de obras. El siglo XVI es testigo de los primeros pasos en firme hacia lo que es hoy la Masonería Moderna, es realmente en el siglo XVII cuando en Inglaterra se sientan las bases de lo que hoy denominamos Masonería Especulativa.
Así como en los tiempos del Imperio Romano hubo tiempos de libertad y persecución para los Masones de la época, en los tiempos modernos no se escapan los hechos de persecución. La Orden al ser fundamentalmente compuesta por cristianos y un sinnúmero de católicos, teniendo como miembros a hombres de distintas denominaciones sociales y ramas del intelecto humano, vemos que se producen los cismas en la iglesia católica y por motivos propios de la jerarquía eclesiástica se emiten las primeras bulas y excomuniones a los Masones Católicos, las cuales fueron levantadas por el Concilio Vaticano II, allá por los años 60. Dentro de los miembros de la Orden encontramos a la nobleza europea, miembros del alto clero de las iglesias cristianas, particularmente cabe mencionar que papas, arzobispos y sacerdotes de la iglesia católica han pertenecido a la Masonería. Es propicio mencionar aquí, que a fines del siglo XIX en Costa Rica el Padre Calvo, presbítero Católico, funda la Masonería Centroamericana, como testimonio de este hecho, en el museo de la Gran Logia de Costa Rica se puede observar en una urna la mitra de un obispo de Costa Rica con grabados de símbolos masónicos, como prueba de que la masonería ha tenido entre sus miembros a prestantes prelados de la iglesia católica.
La Masonería se ha mantenido vigente a través del tiempo ya que posee unas bases sumamente profundas con postulados inviolables, que aún cuando los rituales han cambiado, éstos postulados o bases se mantienen vigentes. Con la masonería ocurre lo mismo que con la religión hebrea, donde sus miembros mantienen las tradiciones bíblicas aún en nuestros tiempos modernos, razón por la cual su unidad es prácticamente inquebrantable.
La masonería está llena de alegorías e ilustrada en símbolos, ya que se considera que es la forma más segura en la cual las verdades éticas y morales pueden ser más fácilmente transmitidas y enseñadas. Nosotros los seres humanos nos comunicamos por medio de palabras escritas o expuestas verbalmente para entendernos, nosotros mismos para conversar con nuestro ser interior nos basamos en símbolos, o sea, palabras que no pueden ser escuchadas o leídas y cuyo significado es nulo para el indiferente y totalmente lleno para el que desea entender su significado.
Se dice comúnmente que la Masonería es una sociedad u orden secreta, que se profesan magias negras y que dentro de sus ritos hay una serie de penas y hasta que es una secta religiosa que opera en contra de la humanidad. Pues mi querido lector, que equivocado está el mundo con lo que significa la Masonería, todas esas aserciones son totalmente falsas y sin fundamento alguno, ya que la Masonería requiere de sus miembros que como primer requisito se crea en un Ser Supremo o un Dios; segundo, no es una sociedad secreta, sino una sociedad de secretos; y me permito abrir un breve paréntesis en este tema ya que para ilustrar más éste punto deseo aclarar que entonces las uniones conyugales, las empresas económicas, los gobiernos y toda asociación de dos personas o más también son sociedades secretas, sabemos que esto no es así, ya que en la unión conyugal existen secretos, así como los existen en las empresas, gobiernos y toda aquella asociación de dos personas o más con un fin o un interés en común. Se imagina mi querido lector, que se revelaran todos los secretos de una unión conyugal, las opiniones de cada ser humano difieren en la interpretación de un hecho, los secretos del sabio o del inventor que labora en una empresa, si son revelados pudiesen llevar la empresa a la quiebra por difusión e interpretación equívoca o de provecho mundano, pues la masonería no queda fuera de esto; tercero, sí observamos ritos y costumbres muy antiguas en el desarrollo de nuestras reuniones y como base para aceptar a un nuevo miembro, ninguno de éstos ritos y costumbres va contra la sociedad ni el individuo, por el contrario es parte de la vivencia del Masón, es lo que mantiene viva y vigente a la Orden.
Hablando de ritos y costumbres, cuando en la Logia se reúnen los Masones, se observan reglas muy estrictas. Un buen ejemplo que considero ilustrará al lector, es como cuando nos sentamos a la mesa a comer, se observa un ceremonial y etiqueta, las cabezas de familia se sientan en las cabeceras de la mesa y los hijos en los extremos, los platos, cubiertos, vasos y copas se colocan de una forma preestablecida, antes de ingerir los alimentos se eleva una plegaria al Creador, nadie se levanta de la mesa hasta que todos hayan terminado o el jefe de familia así lo indique, etc.; otro ejemplo que podemos citar es el servicio dominical de la iglesia, existe un ritual liderizado por el sacerdote y los feligreses deben mantener un orden, compostura y seguir los pasos del ritual, pues la Masonería dentro de sus ritos hace lo mismo.
Cada vez que hay una reunión en la Logia, debe estar presente como primera condición una Biblia abierta, o tantas Biblias como religiones de las que profesan los miembros presentes, se elevan oraciones al Creador y la alegoría está basada en pasajes bíblicos. En la Logia no se habla ni se discute de religión ni política, entre los Masones existimos de todas las razas y estratos económicos, nuestros postulados nos exigen el respeto y amor al hermano, tal y como como lo ordena uno de los Mandamientos "Ama a tu prójimo como a ti mismo".
Dedicamos nuestras Logias a los Santos Patronos Juan el Bautista y Juan el Evangelista, ya que por sus virtudes los consideramos nuestros faros, y guías en la construcción de nuestro edificio o templo interior, y celebramos para recordarlos las fiestas de los Solsticios de Verano e Invierno en Junio y Diciembre respectivamente.
La admisión de un nuevo miembro requiere de un cuidadoso examen del candidato, entre los requisitos encontramos el antes mencionado que debe creer en un Dios, un ateo no puede ser masón, sus cualidades morales deben ser profundas, un hombre que ha sido procesado por la justicia no puede ser Masón ya que al haber sido procesado y haber o estar cumpliendo una pena es porque violó postulados básicos de ética y moral. Con esto no queremos dar pie a decir que la Masonería es perfecta, somos humanos y nos equivocamos, hemos tenido miembros que han sido expulsados por éstas razones y otros que al no tener pruebas contundentes se mantienen como miembros, sin embargo el tiempo los lleva a renunciar o enmendarse.
Hemos mencionado a miembros de la jerarquía eclesiástica, podemos también mencionar a filósofos, músicos, autores, libertadores, próceres, grandes pensadores, astronautas, profesionales, políticos, y muchos otros que han pertenecido a la augusta Orden, quienes han en su momento y basados en los postulados de la masonería cambiado el rumbo de la historia de los pueblos.
Entre otros podemos mencionar a Simón Bolívar ese paladín de nuestra historia Americana, a George Washington, Benjamín Franklin, Lafayette, José Martí, Benito Juarez, Wolfgang Amadeus Mozart, Jean Sibelius, Franz Joseph Haydn, Giuseppe Garibaldi, Eloy Alfaro, Harry Truman, Voltaire, y muchos otros que convivieron y hoy en día conviven en nuestro medio.
La masonería hace todos los días obras en beneficio social, las cuales no se hacen del conocimiento público en los medios tradicionales de difusión masiva. En los Estados Unidos existen una serie de hospitales con especialización en tratamiento de quemaduras graves, ortopedia y otras ciencias médicas a los cuales asisten para tratamiento personas de las capas económicas y sociales más necesitadas de nuestro medio, sin que les cueste un centavo a sus familias, patrocinados por una organización Masónica denominada los Shriner, también existe la Fundación de Ojos patrocinada por los Caballeros Templarios, y muchas otras a nivel mundial.
La masonería trabaja todos los días, no solo para con sus miembros y familias sino para toda la humanidad, dentro de sus miembros se cuenta con prestantes hombres de la vida nacional involucrados en el día a día por el mejoramiento social de cada país. Todos los meses se envían personas discapacitadas o enfermas a hospitales patrocinados por los Masones para su tratamiento, sin que se promulgue nombres y hechos, ya que consideramos que el hacer propaganda y festinar con acciones de éste tipo va en contra de los sentimientos, calamidades y pesares de las personas y familias a quienes se les brinda ayuda desinteresada.
Jesucristo en varios pasajes evangélicos hace alusión a la humildad y el amor fraternal, nuestra orden se basa en éstos, además de enaltecer el amor fraternal, los valores éticos y morales, y en base a esto es que no promulgamos nuestros hechos con publicidades que puedan ser mal interpretadas por el hombre vulgar y común, cuyos fines pudiesen no ser dignos de encomio.
En ésta época en que el tema del medio ambiente está tan de boga, para nosotros los Masones es y ha sido un postulado muy arraigado desde tiempos inmemoriales, la naturaleza es un don de Dios y debemos protegerla y conservarla, así como protegemos y conservamos las enseñanzas derramadas en la Sagrada Biblia.
He tratado en éste humilde trazado, expresar mis sentimientos al esbozar a grandes rasgos y en un lenguaje que pueda entender una persona que no pertenezca a la Orden las bases y proyecciones de nuestra augusta institución, con el fin de poder establecer un marco de referencia y eliminar ciertos mitos y malas concepciones de lo que es la Masonería y su misión en nuestro medio. Considero que la educación en necesaria hoy en día, ya que la Masonería mundial está cambiando y dándose a conocer como la institución de valores éticos y morales y para el beneficio de la humanidad, postulados que siempre han sido y seguirán estando presentes en la sociedad, y así tratar de ilustrar e instruir sobre nuestra labor, ya que la ignorancia que existe acerca de la Masonería lleva a malas interpretaciones y concepciones indebidas y erradas de lo que es una institución que se ha mantenido a través de la evolución y desarrollo de la humanidad.

domingo, 15 de octubre de 2006

¿LANDMARKS Y DOGMA O LANDMARKS VS. DOGMA?

por M:. R:. H:. Touvia Goldstein

Esta plancha trata de analizar las diferencias y las similitudes de los términos "Landmarks" y "dogmas", fundamentalmente desde el punto de vista de la Masonería y de la Religión. Trataremos de contestar a las preguntas: ¿Es la Masonería una Religión? ¿Permite la Religión a la Masonería? ¿Acepta la Masonería creencias religiosas?
Principalmente aparece el dilema cuando presentamos el planteamiento, que se estima como masónico, que nuestra institución combate el fanatismo y el dogmatismo, doctrina fundamentada sobe Landmarks inamovibles e inmutables que, ni el tiempo ni la discreción humana con el avance cultural, pueden alterar. En otras palabras, aparentemente combatimos el dogma con landmarks inmutables.
¿Son las palabras "dogma" y "landmark" sinónimos? ¿Representan ellas similares, idénticas? ¿Son ellas interpretadas igualmente en todo contexto que se encuentran? También a estas incógnitas trataremos de darles o encotrarles una adecuada respuesta.
Veamos algunas definiciones:

DOGMA:
El diccionario Enciclopédico "Espasa": a) Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. b) Verdad revelada por Dios y declarada y propuesta por la Iglesia para nuestra creencia. c) Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión.
-El diccionario "Larousse": Punto fundamental de doctrina religiosa o filosófica.
El "Larousse" relaciona el dogma solo a la Religión y a la Filosofía. En cambio el "Espasa" ve la palabra en el contexto de la Ciencia, de la Revelación Divina o como fundamento de sistema, ciencia, doctrina religiosa o filosófica. Es decir le da mas amplitud de aplicación.
-Webster Diccionario: Una doctrina o un cuerpo de doctrinas en teología y religión, expresados formalmente y proclamados autoritariamente por una Iglesia.
Así, podemos citar un numero interminable de diccionarios y autores que darán definiciones con diferentes matices.
En general, podemos decir, que identificamos mucho mas al dogma como punto fundamental de una doctrina religiosa que es inamovible por el hombre por ser de revelación Divina que , según veremos mas adelante, es el nudo fundamental del meollo.

LANDMARK:
-Hawkins:...son aquellos hitos limítrofes ubicados para chequear toda innovación o sobrelimitación en el campo de la Masonería".
-Webster Diccionario: Un principio o precepto guía tradicional.
-Benzion Ayalon: Antiguas costumbres y principios fundamentales que caracterizan a la Masonería, según la descripción en las Antiguas Obligaciones que, sin ellos, no será posible identificar nuestra institución y por lo tanto son inalterables.
Inman en su libro "Masonic Problems and Queries": a) Directrices y esenciales características, b) Principales directrices que no pueden ser alteradas, c) Leyes Universales de la Masonería, d) Ceremonias, reglamentos y leyes consideradas absolutamente necesarias y e) observancias universales e Inmemoriales.
Tanto autores masónicos como otros no masónicos definen el Landmark como un fundamento limítrofe, inalterable y que determina quien esta dentro o fuera del limite determinado.
Si comparamos la definición de Landmark del Diccionario Webster: Un principio o precepto guía tradicional, y las definiciones no religiosas de dogma de Espasa, son muy similares, hasta podríamos decir que interpretar sinónimamente las dos palabras.
En cambio, es dramáticamente diferente, y hasta opuesta, la significación religiosa de dogma y el landmark masónico. Es cierto que el dogma crea también un limite, define a quien esa dentro de los limites dogmáticos, sea, aquellos que cumplen con el dogma, y quienes están fuera por no cumplir con el dogma. En este sentido hay similitud en la idea de los términos. Mas, si profundizamos en la concepción fundamentalmente religiosa del dogma, es decir, en la concepción divina que el hombre debe cumplir sin discusión, comenzamos a descubrir el comienzo del abismo entre la concepción religiosa del dogma y la del landmark masónico. Digo, comenzamos, porque todavía en esta situación del análisis, todavía hay cierta similitud entre los dos términos, ambos son leyes inalterables pero, mientras el dogma es una ley de origen divino, el landmark es de origen humano autoimpuesto por antepasados operativos en defensa de los decretos profesionales.
El abismo en su mas dramática expresión se produce en la forma en que la Iglesia, entendiendo por Iglesia toda administración o marco humano de practica o autoridad religiosa de cualquier religión, utiliza la ignorancia de sus feligreses para inculcarles ideas y formas de comportamiento impropios o inadecuados en contra de otros seres humanos que no profesan la misma religión. Esto lo efectúan aprovechándose del dogma, por ejemplo, del dogma de la Fe, para que ciegamente los feligreses, ignorantes o ciegos por el concepto dogmático, sigan estas doctrinas impropias. En cambio nuestros landmarks, si bien es cierto que son leyes inalterable - use el termino, teóricamente, porque nuestra concepción de estas leyes es muy especial. Coinciden todos los autores masónicos, en que son aquellas leyes transmitidas de generación en generación por nuestros antepasados y que su manifestación escrita original solo, aparece en los Antiguos Escritos (OldCharges) sin la absoluta claridad. Tanto es así, que diferentes autores dan una lista cuantitativa y descriptiva diferente de nuestros landmarks. Machay, por ejemplo, enumera 25. No son mas de 7 u 8 los que aparecen en forma común en la enumeración de todos los autores, o casi todos. Cada Gran Logia es independiente y autónoma para definirlos o para no definirlos y dejarlos a la interpretación libre de lo que es comúnmente aceptado. Es por ello que , si bien es cierto que es por todos los masones en todos los tiempos aceptado que los landmarks son la piedra angular de la masonería y nadie puede alterarlos, no son tan terminantemente claros y definibles. Nadie pondrá en discusión, por ejemplo, que la creencia en el G.A.D.U. es un Landmark fundamental , si no el mas fundamental, o que la presencia del V.D.L.S.L. en nuestras tenidas es obligatorio. Por este Landmark, se produjo una de las escisiones más grandes en la Masonería al separarse de la autoridad masónica el Gran Oriente de Francia a mediados del siglo pasado hasta hoy en día. En conclusión, las palabras dogma y landmark en su concepción general, tienen bases comunes en la interpretación de ideas mas, si la palabra "landmark" representa la idea masónica fundamentalmente de "limite" y la palabra "dogma" la concepción religiosa de "orden divina", ellas son diametralmente opuestas en su concepción y fundamentalmente en su aplicación practica. El landmark masónico, si bien es cierto que es una regla no dada a alteración , esta aseveración es verdadera solo, en su consideración macroconceptual. Es decir, tenemos voluntariamente los masones una autoimposición de ciertas reglas comúnmente aceptadas, algunas por todos nosotros y otras por algunos de nosotros pero, concepción fundamental de nuestra Orden y que sin ellas no existiría nuestra Sublime Institución. En cambio el "dogma" para la Religión es aquella norma de imposición divina indiscutible por el ser humano.
Ahora bien, hasta aquí, Masonería y Religión pueden convivir aun con esta diferencia entre la concepción de Landmark y Dogma y es por ello que no siendo la Masonería una Religión, acepta en ella todo concepto religioso, mas aun, no acepta al ateo ya que dentro de sus propios Landmarks, la creencia en al G.A.D.U. es fundamental, mas, es donde esta el meollo del problema entre Landmark y Dogma, en el uso que la Iglesia, entendiendo por Iglesia al marco formal administrativo de toda religión, da a los conceptos dogmáticos para aprovecharse de la ignorancia del individuo mal utilizando la Fe, dogma fundamental de toda religión y tergiversando los propios conceptos morales de las religiones.
Es así QQ. HH. que a veces encontramos que el Dogma y el Landmark andan juntos y otras, Landmark y Dogma están en contraposición, Landmark versus Dogma.
Hay HH. autores masónicos que consideran a la Masonería como una Religión y fundamentan su concepto, entre otros:
a) cree en Dios y este es el primer landmark comúnmente aceptado,
b) Tiene ritos, rituales, catecismos y otras manifestaciones similares a la Religión,
c) Su concepción social en la orden es jerárquica,
d) Venera al G.A.D.U. y e) Tiene templos para ejercer su veneración y ceremonias.
A pesar que no nos es posible discutir y negar categóricamente estos planteamientos, sin embrago, nos es difícil resignarnos a aceptarlos, completa y absolutamente.
Viene en nuestra ayuda Coil en su Enciclopedia Masónica donde hace una amplia reseña sobre el desarrollo histórico del Landmark en la Masonería.
Coil divide en cuatro periodos la historia del Landmark y como la masonería lo consideraba en cada una de estas épocas:
1. La época pre-creación de la Gran Logia en Inglaterra. (Antes de 1717). 2. el periodo 1717-1800. 3. El período 1800-1850. 4. El periodo desde 1850.

1. Antes de 1717 no hay referencias que se hubiera usado en Masonería el termino "Landmark".
2. 1800-1850. La primera vez que aparece en escritos la palabra Landmark fue en 1723 con la creación de la Primera Gran Logia y aparece en su Reglamento General. Seria inexacto aseverar que en ese periodo los landmarks eran inalterables. Algunos de ellos tuvieron la fuerza de la no alteración , en cambio, otros, han sido alterados y algunos hasta eliminados. Aquí, para no facilitar la ya complicada situación, planteémonos la pregunta si los símbolos masónicos son Landmarks y si un landmark es un símbolo masónico? Harry Carr en su libro "El Masón trabajando" contesta: el simbolismo no es preciso, es un arte y no es ciencia exacta no tiene limites, por lo tanto, creo, que no puede ser propiamente descrito como un Landmark.
En 1738 una enmienda del articulo XXXIX de la Constitución Inglesa fue enmendado de las siguiente manera: "Todas la Alteraciones o Nuevas Regulaciones arriba descritas son solo para corregir y explicar los Antiguos Reglamentos por el Bien de la Masonería, sin quebrantar Antiguas Reglas y Costumbres de la Fraternidad , manteniendo los viejos Landmarks y que fueron ejecutadas en diferentes épocas y ocasiones ofrecidas por la Gran Logia que tiene el poder inherente para alterar lo que estime inconveniente y tiene la amplia autoridad para dictar nuevas Regulaciones para el bien de la Masonería que no fueron impugnadas, ya que los miembros de la Gran Logia son los verdaderos representantes de toda la Fraternidad de acuerdo a la Antigua Regla X".
Muchos autores en este periodo consideran a los Landmarks como las formas de reconocimiento entre los masones.
En 1792 la Antigua Gran Logia de Inglaterra, al reconocer la independencia de la Gran Logia de Pennsylvania reconoce tal independencia"... sujeta a los antiguos e inmutables landmarks de la Orden y reconoce su autoridad "limitada por los inmutables landmarks del sistema".
3. 100-1850 La Gran Logia de Rhode Island declara abiertamente que tiene el derecho a hacer alteraciones "siempre que los antiguos Landmarks sean preservados".
Por otro lado, la Moderna Gran Logia de Inglaterra, después de ser acusada durante muchos años de haber alterado el sistema, decide volver a los padrones antiguos. Este periodo se caracteriza por una gran cantidad de escritos masónicos que enumeran los diferentes Landmarks y también por otros escritos que, al revés, proclaman que los únicos Landmarks en la Masonería son sus secretos. Todo ello provoca una gran confusión y polémica.
4. Desde 1850 Este periodo se caracteriza por la preocupación, no solo de autores masónicos en enumerar los Landmarks, sonó por su enumeración e inclusión en los reglamentos de Grandes Logias.
Aquí cabe mencionar nuevamente a Mackay con su lista de 25 landmarks cuya gran parte de ellos son bastante polémicos.
No se menciona en esta plancha ninguna lista de las innumerables que existen y enumeran los Landmarks masónicos con el fin de provocar en nuestros hermanos, especialmente entre los A\A. la curiosidad y el deseo de la investigación, siendo este tema, por su aparente y no tan aparente claridad, apasionante. Todavía no he encontrado personalmente una respuesta a la inevitable pregunta: Como es posible que una Institución como la nuestra subsista durante tanto tiempo como una concepción macroconceptual y tan diferente en sus enumeraciones practicas? Hay cierta similitud en la problemática difícil de resolver cuando tratamos de definir quien es judío, quien esta dentro de esos limites y quien no.

TEORÍAS ACERCA DEL ORIGEN DE LA FRANCMASONERÍA

Por John Hamill*

¿Cuándo, Por qué y Dónde se originó la Francmasonería?
Solamente existe una respuesta a estas tres preguntas: no lo sabemos, y ello a pesar de todo el papel y la tinta que han corrido en aras de su estudio. De hecho estas cuestiones fundamentales han sido bastante oscurecidas por varios historiadores masónicos muy bien intencionados pero mal informados.
Hace tan solo poco más de un siglo que los historiadores masónicos británicos comenzaron a examinar con visión crítica la historia tradicional del Oficio
(1), la cual había sido escrita por sus predecesores durante los 150 años anteriores.
Al encontrar dicha "historia" poco satisfactoria, comenzaron a buscar evidencia documentada directa de la masonería especulativa anterior a la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Sus investigaciones y sus escritos no detuvieron, sin embargo, la permanente aparición de obras pertenecientes a lo que podría denominarse la escuela de historiadores masónicos mística o romántica (en el auténtico sentido de la palabra) lo cual generó aún mayor confusión.
Existen, por lo tanto, dos enfoques principales de la historia de la Francmasonería:
El enfoque auténtico o científico, el cual construye o desarrolla su teoría a partir de hechos verificables y documentación de origen comprobado, y el enfoque no auténtico en el cual se intenta colocar a la Francmasonería dentro del contexto de la tradición de los Misterios correlacionando las enseñanzas, la alegoría y el simbolismo del Oficio con sus homólogos pertenecientes a las diversas tradiciones esotéricas. Para complicar aún más las cosas, existen opiniones divididas dentro de las dos escuelas principales que se acaban de señalar.
El francmasón común deriva del propio ritual sus primeras nociones de la historia del Oficio. A medida que va progresando en su conocimiento de las ceremonias, aprende que durante la construcción del templo del Rey Salomón en Jerusalén, los constructores calificados (albañiles o masones) se dividían en dos clases: Aprendices y Compañeros.
Todos trabajaban bajo las órdenes de tres Grandes Maestros (el Rey Salomón, Hiram -Rey de Tiro- e Hiram Abiff) los cuales compartían ciertos secretos, conocidos tan sólo por ellos tres. Aprende así mismo que esos secretos fueron perdidos con el asesinato de Hiram Abiff -asesinato que se produjo debido a su negativa de divulgar los secretos- y que se adoptaron ciertos secretos en substitución de los primeros "hasta que el tiempo o las circunstancias restauren los secretos originales."
Del ritual se deduce inmediatamente que la Francmasonería ya existía y estaba establecida en la época del Rey Salomón y que ha permanecido desde entonces como un sistema intacto. El candidato comprende pronto que el ritual no contiene una verdad histórica o literal, sino una alegoría dramática mediante la cual se transmiten los principios y axiomas fundamentales del Oficio.
La primera historia del Oficio apareció, con sanción oficial, como parte de las primeras Constituciones
(2) compiladas y publicadas en nombre de la primera Gran Logia por el Reverendo Doctor James Anderson en 1723.
La obra de Anderson consiste principalmente en la historia legendaria del Oficio de los constructores, desde Adán, en el Jardín del Edén, hasta la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Anderson no efectúa distinción alguna entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa, con lo cual quedó implícito que la una era la continuación de la otra. Anderson ha sido criticado con frecuencia por su historia; pero esas críticas no son justas con él.
Él no pretendía escribir una historia en el sentido en que la entendemos actualmente, sino que se proponía producir una apología que estableciera una honorable filiación para una institución relativamente nueva. Él ni siquiera afirmó haber escrito una obra original, sino que, como lo explicó en la segunda edición de las Constituciones (1738) simplemente resumió las antiguas Constituciones Góticas
(3).
Fue de ellas que él retomó las tradiciones según las cuales las logias de Francmasones habían existido desde tiempos antiguos; igualmente retomó de allí la idea de que varias personalidades bíblicas históricas, y otras puramente legendarias habían sido patrones, promotores o Grandes Maestros del Oficio así como de que un cierto príncipe Edwin había convocado una gran asamblea de masones en York hacia el año 926 de la era cristiana
(4).
Durante dicha asamblea les habría otorgado una constitución y les habría ordenado reunirse trimestralmente para gobernar sus logias. Se da la impresión de que la Gran Logia o Asamblea siguió existiendo en forma ininterrumpida desde esa fecha hasta 1717.
De no haber producido Anderson una versión revisada y considerablemente aumentada de su historia par ala segunda edición de las Consituciones, la versión de 1723 hubiera sido sido aceptada por lo que en realidad era: una apología construida a partir de la leyenda, el folklore y la tradición.
En la edición de 1738 Anderson parece haberle dado, desafortunadamente, rienda suelta a su imaginación, pues construyó una detallada "historia" de la Masonería Inglesa desde la supuesta Asamblea de York hasta la resurrección de la Gran Logia en 1717 y la continuó inclusive hasta 1738.
Para Anderson los términos Geometría, Arquitectura y Masonería eran sinónimos. Cualquier monarca inglés o personalidad histórica que de cualquier manera hubiera patrocinado arquitectos o masones fue ubicado en su lista, bien sea como un Gran Maestro o, por lo menos, como un Gran Vigilante de la Francmasonería.
Con el fin de "comprobar" el antiguo e ininterrumpido linaje de la Institución, Anderson aseguró que la unión de las cuatro logias de Londres para formar una Gran Logia en 1717 no había representado la creación de una nueva organización sino que había sido la restauración
(5) de una antigua organización que había caído en "descomposición" debido a la negligencia de su Gran Maestro Christopher Wren.
Se trata de una aseveración sorprendente, a favor de la cual no existe evidencia, especialmente por cuanto en la versión de 1723 no se menciona ninguna restauración y el nombre de Sir Christopher Wren tan solo figura en una nota al pie de página como el Arquitecto del Teatro Sheldoniano de Oxford.
Curiosamente, Wren vivía aún cuando apareció la versión de 1723; pero ya había fallecido cuando Anderson emprendió sus revisiones, de modo que el interesado no tuvo oportunidad de objetar.
Debido a que la historia escrita por Anderson fue publicada con la sanción de la Gran Logia, se le atribuyó el carácter de historia sagrada, tanto más por cuanto su contenido no fue impugnado por quienes tomaron parte en los eventos de 1717. Su trabajo resultó de tan grande aceptación que continuó siendo publicado reiteradamente sin alteraciones, simplemente con actualizaciones, en todas las subsiguientes ediciones de las Constituciones de la Gran Logia hasta la última edición de 1784.
Fue plagiado, además, por los diversos editores de unos manualitos publicados en el siglo XVIII, los Compañeros de Bolsillo de los Francmasones
(6) (Freemasons' Pocket Companions), y formó la base de la sección histórica de las Ilustraciones acerca de la Masonería de William Preston hasta en la decimoséptima edición (póstuma) de 1861, editada por el Rev. Dr. George Oliver. Hubo planes para incorporarlo en las ediciones del Libro de las Constituciones de la Gran Logia Unida de Inglaterra fechadas en 1815, 1819 y 1827.
Se anunció en ese entonces, que las porciones del libro publicadas constituían una segunda parte y que se publicaría en una primera parte la historia de la Francmasonería.
Afortunadamente la primera parte en cuestión nunca se publicó. Con la exportación a América del Norte de las Constituciones de la Primera Gran Logia y las Ilustraciones de Preston, y su traducción al Francés y al Alemán, la mala información de Anderson recibió una amplia divulgación y ejerció así un profundo efecto sobre la concepción que se tuvo acerca de la historia del Oficio así como sobre la consiguiente actitud hacia el tema, actitud que subsistió hasta bien entrado el siglo XIX.
En verdad la ausencia de una diferenciación por parte de Anderson entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa iba a marcar los enfoques de la historia del Oficio por espacio de muchas generaciones, y puede decirse que dio lugar al deseo de establecer un vínculo directo entre ambas tan pronto como la escuela auténtica inició su aproximación crítica a la historia aceptada de la Orden.
Aunque la aproximación de los escritores de la escuela auténtica aparece como una investigación científica, los métodos empleados por ellos no serían aceptados actualmente como científicos.
A pesar de que ellos examinaron cuidadosamente y comprobaron el origen de cada fragmento de evidencia que apareció, y que sus áreas de investigación se limitaron a los registros y documentos arquitectónicos, de construcción y corporativos, de hecho su trabajo reviste la apariencia de una búsqueda de evidencia susceptible de encajar dentro de una teoría preconcebida. Dispuestos a probar la filiación directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa a través de una fase transicional, ensamblaron fragmentos de información procedentes de varias partes de las islas británicas, fragmentos que parecían formar eslabones en su cadena de descendencia.
Al proceder de esa manera, con frecuencia sacaron la evidencia de su contexto y efectuaron suposiciones para las cuales existía apenas una tenue posibilidad de substanciación. En particular, asumieron la existencia de una uniformidad de condiciones y de actividades en Inglaterra, Irlanda y Escocia e ignoraron así las particulares circunstancias sociales, culturales, políticas, legales y religiosas que marcan diferencias cruciales entre estos países.
No tomaron en cuenta, por ejemplo, que hasta la Ley de Unión de 1707, Inglaterra y Escocia, aunque ligadas a través de la Corona desde 1603, eran países separados que solamente compartían una frontera común y que los eventos ocurridos en un país no tenían necesariamente un paralelismo en los países vecinos. Sin embargo, su teoría era tan persuasiva, tan bien escrita y fue tan divulgada, que su interpretación acerca del desarrollo transicional de la Masonería Operativa a la Masonería Especulativa ha estado peligrosamente cerca de ser aceptada como un hecho incuestionable. Es necesario enfatizar nuevamente que se trata tan solo de una teoría.
En Escocia encontraron evidencia innegable de la existencia de logias operativas de talladores de piedra. Dichas logias se definían desde el punto de vista geográfico (territorial) y constituían unidades de control de la actividad operativa con el respaldo de leyes estatutarias. También obtuvieron evidencia indiscutible de que las logias operativas escocesas comenzaron a admitir durante el siglo XVII miembros no operativos en calidad de masones aceptados o gentilhombres masones (accepted or gentlemen masons) y que a comienzos del siglo XVIII en algunas logias los masones aceptados habían pasado a predominar.
Estas logias, a su vez, se convirtieron en logias especulativas, mientras que las otras mantuvieron su carácter puramente operativo. Las logias especulativas eventualmente se unieron para formar la Gran Logia de Escocia en 1736. Investigadores de la escuela auténtica también descubrieron referencias claras acerca del uso en esas logias de una palabra masónica
(7) y de modos secretos de reconocimiento que le permitían a los masones operativos de buena fe obtener trabajo o sustento cuando viajaban al territorio de otra logia. Al unir esos hechos los historiadores románticos parecían contar con pruebas de una transición gradual de la masonería operativa a la especulativa.
La falla de su razonamiento consistía en suponer que al no ser operativos los masones aceptados en las logias operativas escocesas, entonces tenían que ser necesariamente especulativos, o que por lo menos debía existir una implicación acerca de la actividad especulativa de la logia, derivada del hecho mismo de su aceptación. Hasta la fecha no ha aparecido evidencia alguna que apoye dichos supuestos. De hecho la evidencia encontrada parecería señalar a los no operativos como simples miembros honorarios de las logias, adoptados del mismo modo que hoy se adoptan prominentes personalidades como miembros honorarios de clubes, sociedades o instituciones con las cuales no tienen vínculos profesionales o vocacionales.
Cuando la escuela auténtica procedió a examinar los registros ingleses, sus investigadores no pudieron encontrar evidencia alguna de la existencia de logias operativas. En tiempos medioevales la logia de los operativos había consistido simplemente en una choza o depósito anexo al lugar de trabajo, en el cual guardaban las herramientas y tomaban descanso y refresco. Alrededor del año 1600 el sistema de guildas se encontraba prácticamente moribundo con la excepción de las Compañías de Caballerangos y Transportadores de Londres (London Livery Companies). Tampoco existía evidencia de una "palabra masónica" inglesa o de medios secretos de reconocimiento entre los operativos ingleses.
Toda la evidencia hallada acerca de la masonería no operativa -o de aceptación- tenía unn contexto no operativo y entre los nombres encontrados y que podían ser verificados y cruzados con otra evidencia, muy pocos tenían siquiera la más tenue relación con la construcción o la arquitectura.
La masonería de aceptación (existen aún dudas acerca de si la masonería del siglo XVII puede denominarse especulativa) sencillamente parece haber surgido en Inglaterra como una organización nueva sin ninguna conexión previa con el oficio operativo. A pesar de esta carencia de pruebas la escuela auténtica ensambló conjuntamente los hallazgos hechos en Escocia e Inglaterra y construyó la teoría de la transición operativa-especulativa acerca de los orígenes de la Francmasonería
(8), sin tener en cuenta las diferencias y discrepancias entre los dos conjuntos de evidencias.
Ante todo pasaron por alto, o ignoraron, el hecho de que la masonería no operativa se estaba desarrollando en Inglaterra cuando las logias operativas escocesas comenzaron a aceptar miembros no operativos. Si las logias operativas escocesas constituyeron el medio de transición, ¿cómo podía existir ya en Inglaterra la masonería puramente no operativa?
La búsqueda de un vínculo directo no se confinó a las Islas Británicas, ni al período de la denominada "Asamblea de York". Se hicieron intentos de encontrarle un parentesco clásico como descendiente de los Collegia Fabrorum romanos (las escuelas de constructores de la época) pues además la palabra "escuela" parecía llevar implícita la existencia de un culto filosófico o "mistérico" ligado a los constructores romanos.
La leyenda de los Magistri Commacini (Maestros Comacinos) parecía brindarle un fundamento religioso al Oficio. Se afirmó que los hábiles y renombrados masones de la región del lago de Como en el norte de Italia poseían secretos tan recónditos susceptibles de ser comunicados a otros operativos, que fueron constituidos en una Orden mediante una bula papal (bula inexistente en la realidad).
Se decía que habían recibido instrucciones de viajar por Europa para compartir sus habilidades y "misterios". Es notoria la ausencia de evidencia acerca de su existencia real. Se revisaron diligentemente las tradiciones y registros de los Steinmetzen alemanes y del Compagnonnage francés en busca de rastros de algún elemento especulativo, mas no se encontró ninguna. La evidencia nos remite siempre de nuevo a la aparición de la masonería no operativa en Inglaterra durante el siglo XVII.
La teoría de una filiación directa de la masonería operativa sigue teniendo sus partidarios, especialmente el difunto y muy reverenciado Harry Carr; pero algunos investigadores actuales que trabajan en la tradición de la escuela auténtica están inclinándose por considerar la probabilidad de un vínculo indirecto con los operativos
(9). En vez de buscar las pruebas de una filiación directa, están explorando la posibilidad de que los fundadores de la masonería especulativa se hayan encubierto bajo la apariencia de una organización o guilda para desarrollar actividades e ideas que era imposible practicar o profesar abiertamente en la época.
El período en el cual se cree que evolucionó la Fancmasonería -finales del siglo XVI y transcurso del siglo XVII- se caracterizó por la estrecha relación entre la política y la religión. Durante esos años las diferencias de opinión en estas materias podían dividir las familias y eventualmente conducir a guerras civiles. Particularmente en lo que concierne a la religión, existían sanciones legales contra aquellos que decidían no seguir los dictados del Estado. Surgen por sí mismas, en consecuencia, dos ideas posibles en relación con el origen de la Francmasonería durante ese período.
Primero, que los fundadores eran un grupo opuesto a la intolerancia política y religiosa del Estado, que deseaban reunir hombres de diferentes concepciones políticas y religiosas pero que compartieran un objetivo de mejoramiento social. Puesto que se encontraban en una situación en la cual dichas concepciones eran consideradas subversivas, se restringía absolutamente la discusión de estos asuntos con quienes no fuesen miembros. Estos rasgos parecen haber existido desde que se originó la Francmasonería.
Segundo, que los fundadores eran un grupo de religión cristiana no conformista, que se oponía a la dominación de la religión por parte del Estado. Dicho grupo no se proponía deponer la religión predominante, sino que deseaba promover la tolerancia y la creación de una sociedad en la cual los hombres fueran libres de seguir los dictados de su conciencia en materia religiosa.
Existe un objetivo común en ambos grupos: la promoción de la tolerancia y la consiguiente creación de una sociedad mejor. El uso de la alegoría era una técnica didáctica común en la época: ¿qué mejor alegoría para representar la creación de una sociedad superior que la construcción de un edificio?
Existía inclusive una metáfora bíblica a la mano: la construcción del Templo de Salomón. Una vez establecido el marco alegórico se seguía lógicamente el paso de adoptar la forma de una guilda o corporación de constructores. Así las reuniones se convirtieron en logias, los oficiales principales pasaron a denominarse Maestro y Vigilantes y las herramientas de trabajo del tallador de piedras fueron utilizadas tanto por sus funciones materiales prácticas como por su valor simbólico.
Una teoría alternativa de filiación indirecta ha sido presentada recientemente. Ella asocia los orígenes con los aspectos caritativos más que con los planteamientos filosóficos
(10). Considera a la Francmasonería como un desarrollo del creciente movimiento de autoayuda surgido en el siglo XVII.
Al no existir un sistema estatal de protección y seguridad social, aquellos que enfermaban o pasaban penalidades económicas dependían de la caridad local y de las rígidas estipulaciones de la Ley de Pobres. Diferentes agrupaciones gremiales comenzaron a organizar sus propios sistemas. Cuando se reunían a departir amistosamente en tabernas y posadas, mantenían una caja a la cual los miembros aportaban cuotas durante cada reunión y de la cual los mismos miembros podían tomar dinero en tiempos de necesidad. En virtud de esa práctica, dichas agrupaciones recibieron el nombre de Clubes de Caja (Box Clubs).
La pertenencia a estos clubes estuvo reservada en un comienzo a los miembros de un gremio en particular, y existe evidencia de que en los clubes se utilizaron rudimentarios ritos de iniciación. Parece ser también que, al igual que las logias operativas escocesas, los Clubes de Caja comenzaron a admitir miembros que no estaban vinculados directamente con su gremio particular.
Se ha evocado la posibilidad de que la Francmasonería haya surgido originalmente tan solo como un Club de Caja para masones operativos, los cuales posteriormente comenzaron a admitir miembros de otros gremios. La posibilidad de que la Francmasonería hubiese sido básicamente una sociedad de orientación gremial por la época de la creación de la primera Gran Logia en 1717, fue planteada por Henry Sadler
(11). Él sugirió que una lucha por el control de las logias tuvo lugar a comienzos de la década de 1720 entre los miembros originales de orientación gremial y aquellos que fueron llevados a las logias por la influencia del Dr. John Teophilus Desaguliers y otros, y que la Francmasonería auténticamente especulativa no surgió sino cuando este último grupo ganó el control y comenzó a transformar a la Francmasonería de una sociedad de beneficios en un "sistema de moral, velado en alegoría e ilustrado por símbolos".
También se ha buscado en otras organizaciones el origen de la Francmasonería. Una teoría ahora descartada pero que conservó credibilidad por largo tiempo veía en la Francmasonería la descendiente directa de los Caballeros Templarios medievales. Se afirmó que, luego de la supresión de la Orden de los Templarios y de la muerte de Jacques de Molay, su último Gran Maestro en 1314, un grupo de caballeros escapó a Escocia. Una vez allí se reunieron en el misterioso monte Heredom cerca de Kilwinning y, temerosos de ulteriores persecuciones se transformaron en Francmasones convirtiendo los supuestos secretos de los Templarios en los secretos de la Francmasonería.
Desafortunadamente para los partidarios de esta teoría el misterioso monte de Heredom no existe (aunque había de constituirse en un elemento central de numerosos grados adicionales inventados en la Francia del siglo XVIII). Tampoco es verídico que los Templarios hubieran sido perseguidos en Escocia. Formaron, por el contrario, parte de la vida política y religiosa de Escocia hasta la Reforma, siendo el Prior de Torpichen (el principal Priorato Templario de Escocia), por derecho propio, uno de los Lores Espirituales del gobierno escocés.
Sin embargo, la leyenda escocesa siguió ejerciendo su atracción romántica. El reverendo Dr. George Oliver declaró que poseía un manuscrito del siglo XVIII el cual se refería a lo que él denominó el Rito de Bouillon, un ritual de los tres grados azules en el cual se le informaba a los recipiendarios que ellos eran descendientes de los Templarios.
El manuscrito de Oliver se conoce solamente en copias que datan del siglo XIX y un examen de su contenido muestra un ritual altamente desarrollado para los tres grados azules, el cual incorpora muchos de los cambios y adiciones rituales realizados después de la unión de las dos Grandes Logias inglesas en 1813.
Algunos han buscado los orígenes de la Francmasonería en el Rosacrucismo, ya sea como una manifestación británica de la fraternidad Rosacruz, o como una escisión de la corriente principal del Rosacrucismo
(12). No es éste el lugar para discutir acerca de la existencia o no de una Fraternidad Rosacruz. Cualquiera que sea la verdad a ese respecto, lo cierto es que la idea Rosacruz se ha mantenido entretejiéndose en el pensamiento europeo desde su aparición a comienzos del siglo XVII.
Los únicos factores comunes a la Francmasonería y al Rosacrucismo son la idea central de la creación de una sociedad ideal y el uso de la alegoría y el simbolismo para impartir ese ideal a sus iniciados. Hasta allí llega la similitud. No existe un acervo común de simbolismo y ambos se desarrollaron a lo largo de caminos diferentes.
No existe evidencia que demuestre un origen común o el desarrollo del uno a partir del otro. Mucho se ha tratado de utilizar para estos efectos el hecho de que Elías Ashmole, el primer iniciado no operativo del que se tiene noticia cierta, también se interesaba en el Rosacrucismo; pero nada se dice de los demás masones aceptados conocidos que no tenían relación con la Rosacruz (ya fuese real o imaginaria), ni acerca de los Rosacruces declarados que no tuvieron vínculos con la masonería de aceptación.
La escuela no auténtica posee cuatro enfoques principales, los cuales podrían ser clasificados como el esotérico, el místico, el simbolista y el romántico. Las cuatro aproximaciones tienen dos factores en común: la creencia de que la Francmasonería existe desde "tiempo inmemorial", y una aparente incapacidad para distinguir entre el hecho histórico y la leyenda. Las escuelas esotéricas y místicas están de hecho interesadas en la transmisión de ideas y tradiciones esotéricas, lo cual constituye en sí una línea de investigación válida.
Lo que ocurre es que al acercarse a su objeto convierten similitudes entre grupos muy separados en el tiempo en evidencia de una tradición continua transmitida de un grupo al otro. Es decir, en una especie de sucesión apostólica esotérica. Los seguidores de estas escuelas tienden también a profesar ideas heterodoxas acerca de la naturaleza y propósito de la Francmasonería, atribuyéndole implicaciones místicas, religiosas e inclusive ocultas que nunca ha tenido.
Los partidarios de la aproximación esotérica toman los principios, los rituales, las formas, los símbolos y el lenguaje de la Francmasonería y rastrean similitudes en los otros grupos (ignorando el hecho de que los principios y muchos de los símbolos son universales y no particulares a la Francmasonería).
Suponen que esas similitudes no son fortuitas sino deliberadas y constituyen, por lo tanto, prueba de una tradición continua. Colocan también gran énfasis en los grados adicionales, revistiéndolos de una antigüedad espuria y viendo en ellos un contenido esotérico y un simbolismo mucho mayores de los que jamás se intentó imprimirles.
Al ver en el conjunto de las diversas ramificaciones de la Francmasonería un rito iniciático coherente, cosa que no es, la escuela esotérica la compara con otros ritos iniciáticos, encuentra similitudes -reales o impuestas- y supone un parentesco.
John Yarker es probablemente el mayor exponente de esta escuela. Su opus magnum, Las escuelas arcanas (Belfast, 1909), es un monumento a la erudición mal aplicada. No solamente revela la amplitud de sus lecturas, sino también su dificultad para digerir, o en algunos casos incluso para entender aquello que había leído.
A primera vista parecería que trabajase en la escuela auténtica ya que hace constante uso de "evidencia documentaria". Un examen más detenido muestra que él no efectuaba un análisis crítico de sus fuentes, con lo cual aceptaba como hechos las leyendas, la tradición y el folklore a la vez que negaba hechos reales adecuadamente documentados. Yarker estaba firmemente convencido de que la masonería había existido entre los talladores de piedra operativos de la Edad Media


* Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra
Past Master de la Logia Quatuor Coronati No. 2.076

EL TEMPLO DE JERUSALEN EN EL SIMBOLISMO MASONICO

FRANCISCO ARIZA

  • Aunque la Masonería actual procede de las diversas corrientes esotéricas de Occidente y de las adaptaciones de los antiguos rituales operativos que tuvieron lugar durante el siglo XVIII, sin embargo su origen real se remonta mucho más lejos en el tiempo, más allá incluso de los gremios y corporaciones de constructores medievales. Dicho origen, según consta en los propios documentos masónicos, hay que buscarlo en la construcción del Templo de Jerusalén, también llamado de Salomón, pues fue este rey sabio, autor de los Proverbios, la Sabiduría y el Cantar de los Cantares, quien mandó edificarlo (y probablemente el que diseñó los planos del mismo), cumpliendo así la voluntad de su padre, el rey David.1
    Podríamos decir que el Templo de Salomón está en la esencia misma de la Masonería, que actualiza permanentemente su contenido espiritual a través de sus ritos y símbolos, empezando por el de la propia Logia, que tiene en él su modelo o prototipo. Actualizado también en sus mitos y leyendas ejemplares, que recogen los episodios más significativos de su historia sagrada, como es el caso de aquella que tiene como tema central al maestro Hiram, a quien nos referiremos a lo largo de estas páginas, en las que no pretendemos sino esbozar ciertas ideas sobre este importante tema, y que tal vez pudieran servir de punto de partida para un más amplio desarrollo.
    En esas leyendas2 se relata que todos los masones esparcidos por los cuatro puntos cardinales se congregaron en Jerusalén para llevar a cabo tan magna empresa. Y así debió ser, en efecto, a juzgar por la multitud de obreros y artesanos que participaron en su construcción. La Biblia3 menciona a cientos de miles, los cuales no debían proceder de un solo país, sino de varios, habida cuenta de que la influencia de los reinos de Judá y de Israel, gobernados por Salomón, se extendía por una zona muy amplia del Oriente Medio.4 Todos esos obreros, divididos según sus funciones y grados, estaban bajo la autoridad de Hiram Abi (o simplemente Hiram), experimentado maestro en el arte de trabajar los metales, dato éste que lo vincula con su legendario ancestro Tubalcaín, quien aparece en el Génesis como el inventor de la metalurgia, y por tanto de las artes vinculadas con el fuego y su poder de transmutación, lo cual hay que entender tanto en su sentido físico como espiritual.5
    Dirigiéndose a Salomón, el rey tirio Hiram le dice: "Te envío, pues, ahora a Hiram Abi, hombre hábil dotado de inteligencia (...) Sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la piedra y la madera, la púrpura escarlata, la púrpura violeta, el lino fino y el carmesí. Sabe también hacer toda clase de grabados y ejecutar cualquier obra que se le proponga".6 Así pues, el maestro Hiram aparece como el heredero de una antiquísima tradición de artesanos que abarcaba numerosos oficios o técnicas, todas las cuales fueron aplicadas en la edificación del Templo. A este respecto habría que añadir que hasta producirse esa construcción el pueblo hebreo había llevado una forma de vida enteramente nómada, y por consiguiente su concepción del mundo respondía a unos parámetros sensiblemente distintos a aquellos por los cuales se regían los pueblos sedentarios, que en tanto que tales desarrollaron más particularmente las artes ligadas a la metalurgia y la construcción.7 Es decir, que Salomón tuvo necesariamente que recurrir a quienes conocían perfectamente las leyes en clave geométrica del Alma del Mundo (la cosmogonía), y eran poseedores, por tanto, de las técnicas constructivas necesarias para expresarlas lo más exactamente posible.8 Esos conocimientos se aplicaron en la construcción del Templo, reproduciendo en sus estructuras simbólicas los diferentes planos o niveles del cosmos, incluidos el mobiliario y la decoración, pues como decía Flavio Josefo en sus Antigüedades Judaicas : "La razón de ser de cada uno de los objetos del Templo es recordar y representar al cosmos".
    Si en todas las civilizaciones tradicionales sus templos y santuarios sagrados constituyen una imagen del cosmos (y de la realidad trascendente), la entrada al mismo, en el Templo de Jerusalén, se realizaba por el Ulam o Pórtico, lugar de tránsito por donde se accedía al Hekal o "Santo", cuya forma era enteramente rectangular o de "cuadrado largo", simbolizando el conjunto del mundo terrestre. En el centro del Hekal se encontraba como elemento principal el Altar de los perfumes, o del incienso, cuya oblación representaba uno de los ritos más importantes de los realizados en el Templo. Enfrente de dicho altar se hallaba el Debir o "Santo de los Santos", la cámara más interna y sagrada del Tabernáculo, razón por la cual simbolizaba al mundo celeste.9 En el centro del Debir era depositada el "Arca de la Alianza", custodiada por las estatuas de dos querubines alados, y en cuyo interior eran guardadas las Tablas de la Torah (de la Sabiduría), testimonio vivo y permanente de la "alianza" entre Dios y el pueblo de Israel.10 En realidad esa alianza, como la que establece cualquier civilización tradicional, es con el Dios inefable y misterioso, que se revela mediante su Nombre, que es su Ser, Verbo o Logos creador, es decir el Gran Arquitecto del Universo.11
    A uno y otro lado del Pórtico de entrada, en el exterior del Templo, se alzaban las columnas llamadas Jakin y Boaz, las cuales evocaban seguramente a aquellas otras que, según las leyendas masónicas, sobrevivieron al diluvio, y en las que fueron grabadas todas las ciencias referidas al conocimiento y al saber tradicional heredado de la humanidad primigenia.12 Como la Logia masónica (cuya estructura reproduce la del Templo de Jerusalén), las columnas Jakin y Boaz aluden a un simbolismo cósmico relacionado con los dos solsticios, y estrechamente vinculadas con la doble corriente de la energía cósmica a la que se encuentra sujeto todo lo manifestado. Por ello, la explicación o el sentido simbólico de las dos columnas "hay que buscarla en el orden de las referencias cósmicas, en correspondencia con la antiquísima observación ritual del sol a lo largo del año. El observador se situaba en el centro del lugar sagrado, de cara al Este, es decir de cara al sol naciente (...) Seguía los desplazamientos progresivos de las salidas del sol en el horizonte, entre los dos límites extremos alcanzados por los solsticios de Verano e Invierno. Se señalaban esos dos puntos esenciales con dos postes, dos menhires en algunas alineaciones prehistóricas de Bretaña o de Inglaterra, o con dos columnas si se trataba de templos más elaborados".13 Las columnas Jakin y Boaz14 no eran entonces simples elementos decorativos, sino que con ellas se establecía un enmarque espacio-temporal indicado por las distintas posiciones del astro solar, posiciones que determinan el esquema simbólico universal de la cruz cuaternaria, pues al señalarse los solsticios de Invierno y de Verano (correspondientes al eje Norte-Sur) se obtenía también la situación de los equinoccios de Primavera y Otoño (correspondientes a su vez al eje Este-Oeste).15
    A este mismo orden de ideas pertenecía otra obra realizada por el maestro Hiram. Nos referimos al "Mar de bronce", que estaba situado en la esquina Sudeste del atrio, cerca de la entrada del Templo. En efecto, al igual que las dos columnas el Mar de bronce se encuadraba dentro de un simbolismo cósmico, pues esa denominación le venía seguramente porque con él se quería representar el "Océano celeste" (las "Aguas superiores"), ya que estaba repleto de agua hasta sus bordes, y su forma era enteramente redonda, como el cielo. Si bien es verdad que como relata II Crónicas, 4, 6, el Mar de bronce se usaba para las abluciones de los sacerdotes, esto debió ocurrir en una época en que se había olvidado su primitivo significado, que era (según las investigaciones que al respecto se han realizado) el de servir como observatorio astronómico, puesto que la superficie plana del agua hacía de espejo translúcido en donde era posible contemplar el mapa celeste, y por tanto la rotación regular de los astros, planetas y constelaciones, permitiendo establecer medidas y cálculos y así llevar un seguimiento de sus ciclos, los que se ponían en relación con el calendario litúrgico y ritual.16 Esta interpretación sobre el Mar de bronce se refuerza por el hecho de que éste estaba soportado por cuatro grupos de tres toros cada uno también de bronce, que en total suman doce, número de las constelaciones y signos zodiacales.17 Cada uno de esos grupos estaba orientado según los cuatro puntos cardinales: tres a Oriente, tres a Occidente, tres a Mediodía y tres a Septentrión, disposición que recuerda la situación que ocupaban las doce tribus de Israel en el campamento hebreo, las que también se correspondían con los signos zodiacales y los meses del año.18
    La explanada en la que se levantaba el Templo no era otra que la cima del monte Moriah, el cual ocupa una posición central con respecto a las colinas que le circundan (monte de los Olivos, Bezetha, Gareb y Sión). Esta posición "central" del Moriah se corresponde perfectamente con el simbolismo del Templo, que como "centro sagrado" para una determinada tradición, aparecía como reflejo del "Centro Supremo" (o de la Jerusalén Celeste), que en un período determinado tuvo el nombre de Salem (que significa "Paz"), de donde deriva precisamente la palabra Jerusalén, la "ciudad de la Paz", y también el de Salomón, que como antes hemos dicho quiere decir "el Pacífico".19 Este carácter sagrado atribuido desde siempre al monte Moriah indica que éste representa un verdadero símbolo del Eje del mundo que comunica la tierra y el cielo, la realidad sensible a la suprasensible.20 Algunos masones del siglo XVIII identificaban el Moriah con la montaña primordial, en cuya cima se encontraba el Paraíso terrestre,21 con el que era identificado el propio Templo de Jerusalén, lo que confirma, por otro lado, que éste fue construido, en efecto, como un sustituto del Centro Supremo.
    Esto último nos recuerda una hermosa leyenda masónica, plena de significado simbólico, en la que se dice que debajo mismo del Templo de Jerusalén (esto es, en el interior del monte Moriah) se encontraban una serie de estancias o salas superpuestas que aparecían una tras otra conforme se iba descendiendo, hasta que finalmente se llegaba a una inmensa bóveda hipogea, es decir excavada directamente en la roca viva.22 En dicha bóveda, en realidad un templo, se encontraban los principales útiles y símbolos masónicos, como la escuadra y el compás, el nivel y la plomada, la regla, la paleta, el mazo y el cincel, el Delta con el Nombre del Gran Arquitecto grabado en una de sus caras, etc. Según la leyenda la bóveda fue construida nada menos que por Henoch en la época anterior al diluvio, y por tanto muy cercana aún a los primeros tiempos.23 Lo que se desprende de todo esto es bastante claro, puesto que, por un lado, nos habla de la primordialidad del simbolismo masónico (esto es, de su origen revelado, como el de cualquier tradición), y por otro del aspecto oculto y subterráneo que en un momento dado tuvo que adoptar ese mismo simbolismo, y por extensión el mensaje de la Filosofía Perenne (del que bebe la propia Orden masónica), ocultamiento que, según Guénon, "coincide con los comienzos mismos de la iniciación". Precisamente en dicho relato simbólico Henoch aparece como "el primero de todos los Iniciados, el Iniciado iniciante, que no murió, y que sobrevive en todos sus hijos espirituales", atributos que se encuentran también en Hiram, quien, en efecto, renace simbólicamente en cada nuevo maestro, perpetuándose así la cadena de la tradición masónica, y con ella el espíritu que la sustenta.

    NOTAS
    1 Se dice que Salomón escribió el Cantar de los Cantares al mismo tiempo que se edificaba el Templo. Si en la poética simbólica del Cantar, Salomón habla en realidad de las nupcias entre el alma y el espíritu (entre el "yo" y el "Sí mismo"), el Templo de Jerusalén expresa arquitectónicamente esas mismas nupcias, esa hierogamia o matrimonio sagrado entre la Tierra y el Cielo, pues su construcción se realizó conforme al modelo cósmico, según el cual el mundo terrestre aparece como el reflejo del mundo celeste, y en íntima comunión con él. Geométricamente esa unión se expresa mediante dos triángulos entrelazados, y el uno siendo el reflejo del otro, figura que es conocida precisamente como "Sello de Salomón" o "Estrella de David". El rey sabio no hablaba sino de lo que acontece en el corazón del hombre (sede simbólica de su templo interior) cuando éste se reconoce a sí mismo en lo universal.
    2 Leyendas recogidas en diversos manuscritos masónicos comprendidos dentro de los Old Charges o "Antiguos Deberes", como es el caso del manuscrito Dumfries.
    3 I Reyes..., y II Crónicas ....
    4 La forma en que el rey Hiram de Tiro (ciudad fenicia ubicada en el actual Líbano) se dirige a Salomón cuando éste le solicita el material y los obreros para la construcción del Templo, sugiere que entre sus reinos existía una estrecha alianza, fraguada ya en los tiempos de David.
    5 Curiosamente esto último lo convierte también en un lejano antepasado de los alquimistas. En las crónicas más antiguas de la Masonería el herrero Tubalcaín consta como uno de sus fundadores míticos, junto a sus hermanos Jabel (inventor de la geometría), Jubal (inventor de la música) y Naamah (inventora del arte del tejido). Pero de todos ellos es Tubalcaín el que ha permanecido en los rituales masónicos, especialmente en el grado de maestro, que gira enteramente alrededor de la figura de Hiram. El nombre de Tubalcaín se traduce normalmente como "posesión del mundo", aunque también se le da el significado simbólico de "inocencia".
    6 Crónicas, 2, 12-13. Igualmente en I Reyes, 7, 13-14, leemos: "Trajo Salomón de Tiro a Hiram, hijo de una viuda de Neftalí y de padre natural de Tiro, que trabajaba el bronce. Estaba Hiram lleno de sabiduría, de entendimiento y de conocimiento para hacer toda clase de obras de bronce". En I Reyes 5, 14-28, también se menciona a un tal Adoniram, o Adonhiram, como el prefecto de todos los obreros. Sin embargo, es muy probable que Adoniram e Hiram Abi no sean sino el mismo personaje revestido con dos funciones distintas. Por otro lado, el nombre de Adoniram significa el "Señor (Adonai) Hiram", que se complementa perfectamente con Hiram Abi, o "Padre Hiram". Estas designaciones hacen de Hiram, en efecto, el jefe de un linaje espiritual (de ahí que sea llamado el "Príncipe de los Masones"), receptor de una herencia tradicional que él transmite al reflejarla en las diversas obras realizadas para el Templo Hierosolimitano. No es entonces de extrañar que para la Masonería Hiram aparezca con los rasgos de un héroe solar civilizador, que se sacrifica y renace permanentemente como el astro rey, tal y como expresan los ritos masónicos en los que él constituye el elemento principal.
    7 En realidad gracias a la construcción del Templo se hizo posible la "conjunción" de estas dos formas de civilización, la nómada y la sedentaria (surgidas de la primera diferenciación de la humanidad primordial), conjunción en la que habría que ver, en efecto, el origen más antiguo, históricamente hablando, de la tradición masónica. En este sentido, señalaremos que en el contexto bíblico los nómadas eran los descendientes del pastor Abel, y los sedentarios del agricultor Caín, quien también fue el primero en construir una ciudad (Génesis 4, 17). A la primera de esas civilizaciones pertenece la tradición representada por Salomón, y a la segunda la representada por Hiram, por lo que la construcción del Templo también contribuyó a la "reconciliación" de los herederos respectivos de Abel y de Caín. De esta manera, lo que en un principio se había separado por razones de orden cíclico, vuelve a unirse con el reinado de Salomón (cuyo nombre quiere decir "el Pacífico"), abriéndose así una nueva página en la historia que repercutirá en el posterior desarrollo de la civilización occidental, especialmente durante la Edad Media, en la que el Templo de Jerusalén fue considerado siempre como la imagen misma del "centro espiritual" y prototipo de la arquitectura sagrada.
    8 La "idea", u origen, que inspiró la construcción del Templo se debe desde luego a Salomón (idea transmitida por David, quien a su vez la recibió del Gran Arquitecto: "Tu hijo, el que pondré yo en tu lugar sobre tu trono, edificará casa a mi nombre"). Pero éste nada podría haber hecho sin la ayuda brindada por el rey Hiram, que le aportó los materiales y los maestros artesanos como Hiram Abi. Por otro lado, es interesante advertir que Salomón, el rey Hiram e Hiram Abi, constituyen los tres Grandes Maestros de la Orden masónica, es decir que están en la cúspide de su jerarquía iniciática, y quienes los representan encarnan, simbólicamente al menos, las funciones respectivas de cada uno de ellos. Salomón representa la función puramente sacerdotal (la autoridad espiritual), el rey Hiram la función regia (el poder temporal), e Hiram Abi la función artesanal o propiamente cosmogónica. Señalaremos también que hasta comienzos del siglo XVIII, en los rituales heredados de los operativos medievales, aparecía el nombre egipcio de Amon como el tercero de los Tres Grandes Mae stros, nombre que fue sustituido por el de Hiram Abi con el advenimiento de la Masonería especulativa. En este sentido, René Guénon nos dice (Etudes sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage tomo II) que "esta palabra [Amon] tiene en hebreo el sentido de artesano y arquitecto (...) Sea como sea, su raíz, de donde deriva también la palabra amen, expresa, en hebreo como en árabe, las ideas de firmeza, de constancia, de fe, de fidelidad, de sinceridad, de verdad, que se corresponden perfectamente con el carácter atribuido por la leyenda masónica al Tercer Gran Maestro", es decir, a Hiram Abi. Como podemos ver el nombre fue sustituido, pero el espíritu permaneció, y es esto lo que realmente importa. Seguramente Amon no sea (como ocurre con Adoniram) sino otro de los nombres dados a Hiram, y tal vez con su presencia los operativos querían conservar el recuerdo de ciertos elementos simbólicos procedentes de la civilización egipcia presentes en la gestación de la antigua Masonería. Ver también Denys Roman, René Guénon et les Destins de la Franc-Maçonnerie, cap. IV.
    9 El Debir tenía una forma cúbica perfecta, pues tanto su ancho, largo y alto medían exactamente veinte codos cada uno. Esa misma forma cúbica es la que San Juan en el Apocalipsis describe como la de la Jerusalén Celeste, a la que el D ebir (y por extensión todo el Templo de Jerusalén) ciertamente simboliza. Recordemos, en este sentido, que el Debir era el "lugar" (en hebreo mishkan ) de manifestación de la Shekinah, la "presencia real" de la divinidad: "Yo elijo y santifico esta casa para que en ella sea invocado mi nombre, y la tendré siempre ante mis ojos y en mi corazón" (II Crónicas, 7, 16).
    10 En su peregrinaje nómada el pueblo hebreo llevaba siempre consigo el Arca de la Alianza como su más preciado tesoro, aquello que lo justificaba como tal pueblo, cohesionando y dando sentido por su condición de centro sagrado a todos los aspectos de su tradición y su cultura.
    11 De ahí que la construcción del Templo ejemplifique también la creación del mundo, o del cosmos (concebido como una arquitectura), surgido del caos primigenio a partir de la manifestación del Logos que profiere el Fiat Lux ordenador. Recordemos que el Templo de Jerusalén tardó exactamente siete años en edificarse, guardando ello una exacta correspondencia con los siete días, o ciclos temporales, en los que según el Génesis fue hecho el mundo. En la simbólica masónica este mismo número tiene una importancia fun damental, y particularmente en el grado de maestro. Añadiremos que la denominación de Gran Arquitecto del Universo no es sólo masónica, sino que era una expresión bastante común entre los antiguos cabalistas. Equivale, asimismo, al "Gran Obrero" mencionado en el Corpus Hermeticum, y del que se dice que "ha hecho el mundo, no con sus manos, sino con su Palabra".
    12 Cuentan dichas leyendas que tras el diluvio (cataclismo geológico que en realidad separa dos períodos cíclicos de la presente humanidad) esas columnas fueron halladas por Hermes y Pitágoras, lo cual, lógicamente, no hay que entender de manera literal, sino que a través de ese aparente anacronismo se esconde una verdad de orden más profundo, relacionada con las herencias tradicionales que la Masonería ha recibido tanto de la tradición hermética como del pitagorismo.
    13 G. de Champeaux y S. Sterckx, Introducción a los Símbolos, págs. 140-141.
    14 El nombre de estas columnas derivan de dos personajes bíblicos. El primero, Jakín, desciende por línea directa del patriarca Jacob (Génesis 46, 10), mientras que Boaz (o Booz) aparece como unos de los ancestros del rey David (Rut 4, 21).
    15 El Templo de Jerusalén estaba orientado mirando al Este desde el Debir, que se hallaba situado, por tanto, en el Oeste, de tal manera que el Norte quedaba a la izquierda del observador y el Sur a su derecha. En la Masonería operativa el "trono de Salomón" estaba también situado al Oeste, "a fin de permitir a su ocupante 'contemplar el elevarse del sol' ". Ver R. Guénon, La Gran Tríada, cap. VII.
    16 Este sistema de observación astronómica era común en otras culturas tradicionales, como la egipcia y la caldea, todavía vivas en el periodo en que se construyó el Templo, y que con toda seguridad ejercieron su influencia en los constructores que trabajaban en él.
    17 Esos doce toros simbolizaban ante todo las doce posiciones del sol en torno a los signos zodiacales, pues en las antiguas civilizaciones de la cuenca del Mediterráneo y Oriente Medio el toro era un animal eminentemente solar. Su significación lunar le vino dada posteriormente, cuando se pierde el sentido superior junto con las civilizaciones que lo poseyeron.
    18 En la Logia masónica la presencia de ese simbolismo zodiacal y celeste está representada por los doce nudos de la cadena de unión que rodea todo el recinto de la misma. Señalaremos también que los estandartes de las doce tribus de Israel figuran en la decoración de la sala capitular del Royal Arch inglés, en cuyo rito la simbólica del Templo de Jerusalén desempeña un papel fundamental.
    19 La Tradición señala que fue sobre el monte Moriah donde tuvo lugar el sacrificio no consumado de Isaac por Abraham. Es muy probable que dicho sacrificio tuviera lugar en el lugar que siglos más tarde pasó a llamarse "la Roca", en torno a la cual se levantó la octogonal Cúpula de la Roca, considerada en la Edad Media como la Casa Madre de los Templarios (también llamada capilla de San Juan), y que posteriormente, durante el dominio musulmán, se convirtió en la mezquita de El Aksa (para el Islam es sobre esta roca desde donde Mahoma subió a los cielos). En ella también fue levantado el Altar de los Holocaustos del Templo de Jerusalén, a la misma altura que el Mar de bronce, pero en la esquina Nordeste. Se trata, por tanto, de un lugar impregnado de sacralidad, de igual importancia para las tres tradiciones monoteístas.
    20 En la Masonería operativa esta montaña tiene un significado especial, por cuanto que es en ella donde moran simbólicamente los Tres Grandes Maestros. A este respecto ver el artículo de R. Guénon: "Heredom", en el tomo II de Etudes sur la Franc-Maçonnerie También, de Pierre Girard-Augry: "Les Survivances Opératives en Angleterre et en Ecosse", aparecido en el Nº 3 de Villard de Honnecourt.
    21 Hablamos concretamente de Martines de Pascually, fundador de los "Elus Coëns", los cuales practicaban un rito masónico fuertemente impregnado de elementos hebraicos. Esta referencia la hemos encontrado en "Quelques documents inédits", incluido en el ya citado tomo II de Etudes sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage. Allí señala también Guénon que "la significación simbólica que se da aquí al monte Moriah recuerda notablemente a la del Meru hindú", la montaña sagrada polar identificada con el Eje del mundo, y sobre la que se dice estaba situada la "Comarca Suprema" o Paradesha, de donde deriva Pardés y Paraíso. En ese mismo estudio Guénon cita la interpretación que M. de Pascually hace de la palabra Moriah, que él escribe Morija : "Esta palabra se divide en dos partes: la primera, mor, significa destrucción de las formas corporales aparentes, e ija [o iah] significa visión del Creador ". Recordaremos que Iah es uno de los nombres de Dios, designado como el "Sol central oculto del Universo", y del que el propio Guénon afirma que está en relación con la Estrella polar, símbolo de la Unidad primordial, y puesto "más especialmente en relación con el primero de los Tres Grandes Maestros [Salomón] en el séptimo [y último] grado de la Masonería operativa", cap. XVII de los Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada.
    22 Esta leyenda es leída durante la recepción del grado 13 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, llamado de Royal Arche, en él dichas salas están relacionadas con las sefiroth del Arbol de la Vida cabalístico. A pesar de llevar el mismo nombre este grado no ha de ser confundido con el ya mencionado Royal Arch del Rito inglés de Emulación, si bien en este último la misma leyenda aparece con algunas variantes.
    23 En efecto, con esta referencia a Henoch la Masonería pretende remontar su origen mítico a las tradiciones antediluvianas. Lo mismo podemos decir de Noé, de quien deriva el nombre de Noaquita, grado 21 de la Masonería Escocesa.

LOS GUANTES

I:.P:.H:. León Zeldis Mandel, 33
Past Soberano Gran Comendador, Supremo Consejo de Israel
Asistente Honorario. Gran Maestro, Gran Log:. de Israel.

Las costumbres de entregar dos pares de guantes al recién iniciado, uno para sí mismo y el otro para la mujer que más respeta, tiene una larga tradición histórica. Posiblemente, su origen se remonta al siglo X. Una crónica relata que en el año 960, los monjes del Monasterio de San Albán en Maguncia le ofrecían un par de guantes al obispo en su investidura. (1)
En la oración que se pronunciaba en la ceremonia de la investidura, se imploraba a Dios que vistiera con pureza las manos de su sirviente. Durandus de Mende (1237 - 1206) interpretaba los guantes como símbolo de modestia, ya que las buenas obras ejecutadas con humildad deben ser mantenidas en secreto. (2)
En la investidura de los reyes de Francia, éstos recibían un par de guantes, tal como los obispos. Las manos ungidas y consagradas del rey, así como las de un obispo, no debían tener contacto con cosas impuras. Después de la ceremonia, el Hospitalario quemaba los guantes, para impedir que pudieran ser utilizados para usos profanos. (3)
En el año 1322 en Ely (ciudad inglesa donde se levanta una gran catedral), el Sacristán compró guantes para los masones ocupados en la "nueva obra", y en 1456, en el Colegio Eton, se señala que cinco pares de guantes fueron entregados a los albañiles que edificaban los muros, "como es obligación por costumbre" . (4)
También hay un documento que precisa que en el Colegio Canterbury en Oxford, elMayordomo anotó en sus cuentas que "se dieron veinte peniques como glove money (dinero de guante) a todos los masones ocupados en la reconstrucción del Colegio". (5)
En 1423 en York (Inglaterra) diez pares de guantes fueron suministrados a los albañiles ("setters") con un costo total de dieciocho peniques. (6)
En Inglaterra, en las épocas isabelina y jacobina (1558-1625), los guantes tenían un prestigio que es difícil comprender en la actualidad. Se trataba de un artículo de lujo, poseedor de muchos simbolismos, y constituían un regalo apreciado. El guante significaba entonces un profundo y recíproco vínculo entre quien lo daba y quien lo recibía.
En 1571, Robert Higford envió un par de guantes a la mujer de Larence Banister. En 1609 J. Beaulieu le comunicó a William Trumbull que " Mi señor le ha regalado 50 chelines en un par de guantes a Monseñor Marchant como retribución por haberle enviado el diseño de
la escala. "En el Año Nuevo de 1606 los músicos reales le obsequiaron cada uno un par de guantes perfumados al rey Jacobo I. En 1563 el Conde de Hertford, con quien la reina estaba disgustada, queriendo congraciarse con ella le escribió al Lord Robert Dudly que deseaba una reconciliación y ruega que le presente a la Reina, en su nombre, un pobre par de guantes como prenda. (7)
Los guantes eran un regalo acostumbrado en el Año Nuevo, que a veces era sustituido por el "dinero de guante". Asimismo, los guantes constituían un obsequio tradicional de los enamorados a sus prometidas. En la obra de Shakespeare (quien era hijo de un guantero) Much Ado about Nothing (Mucho trajín por nada), el personaje femenino Hero declara "estos guantes, que el conde me envía, son un excelente perfume" (Acto lll, escena 4). El payaso en The Winter´s Tale ( Historia de Invierno) declara: "si no estuviera enamorado de Mopsa, no debieras tomar mi dinero, pero estando encantado como estoy, estaré también esclavizado con ciertas cintas y guantes (Acto IV, escena 4). En Enrique V el rey intercambia guantes con el soldado raso Williams (Acto IV, escena 1). (8)
Entre 1598 y 1688 en muchos documentos escoceses se menciona la entrega de guantes a los picapedreros y albañiles. (9).
Estos documentos se refieren a masones operativos, pero también respecto a los especulativos existen documentos antiquísimos. Desde 1599 existen pruebas que a cada masón en su iniciación debía entregársele un par de guantes - que pagaba de su bolsillo. El documento más antiguo en esta materia es el llamado Estatuto Shaw, dirigido a la Logia Kilwinning en diciembre de 1599, donde se estipula que los derechos de iniciación en la logia sumaban 10 libras esterlinas escocesas, con 10 chelines para los guantes. Documentos de la Logia de Melrose de los años 1674-1675 demuestran que tanto los aprendices como los compañeros tenían que pagar derechos de ingreso " con guantes suficientes para toda la
compañía..."(10)
En un documento de Aberdeen en 1670 se expresa que el aprendiz debe pagar "cuatro dólares reales con un mandil de un par de buenos guantes para cada uno de los hermanos". (11)
El uso de lino en vez de cuero es interesante, pero se explica por tratarse de una zona donde existían numerosas tejedurías de lino. En 1686, Robert Plot, en The Natural History of Stafford-shire (Historia Natural del Condado de Stafford), relata que era costumbre entre los Francmasones "que cuando cualesquiera son admitidos en la Sociedad, se convoca una reunión (o Logia como la llaman en algunas partes), que debe consistir de por lo menos 5 o 6 de los Antiguos de la Orden, a quienes los candidatos obsequian con guantes, y asimismo a sus esposas...". (12).
Esta es aparentemente la primera mención del obsequio de un par de guantes a la mujer como parte de la ceremonia de iniciación.
En 1723 se publicó el documento llamado Examen de un Masón en el periódico londinense El Correo Volante, que comienza así: "Cuando es recibido un nuevo Francmasón, después de haber entregado a todos los presentes un par de guantes para hombre y un par para mujeres y un mandil de cuero..."
Posteriormente, esto se transformó en una tradición en todas las iniciaciones, y aparece en todos los rituales de iniciación franceses del siglo XVIII, aunque cabe señalar que en Inglaterra y Escocia se perdió paulatinamente la costumbre y desde comienzos del siglo XIX ya ni se menciona en las actas y reglamentos de las logias.
En 1724 se menciona que una logia en Dunblane entregaba un par de guantes y un mandil a sus iniciados. (13)
En 1754, en Haughfoot (Inglaterra), la logia estableció "que nadie puede entrar a la logia sin un par de guantes para cada miembro de la susodicha logia". (14)
En la primera "revelación" francesa conocida, que data de 1737, llamada Carta de Herault, se señala que el aprendiz recibe en la ceremonia de iniciación un mandil de cuero blanco, un par de guantes para sí mismo y un par de guantes para la mujer que más estima. La tradición se mantiene viva especialmente en las logias que trabajan en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, si bien otras logias también practican la misma costumbre. Es interesante mencionar que en los grados superiores del Rito Escocés se usan guantes de diversos colores, especialmente negro y verde, además del blanco, apropiados al simbolismo del grado.

Artículo publicado en la Página de Pietre Stones, Revista de Francmasonería.

jueves, 5 de octubre de 2006

El Concepto de Dios en Época de Demonios

Por el Q:.H:. Antonio Palomo-LamarcaDesde Minnesota - Estados Unidos

El ser humano, como persona e individuo, ha perseguido siempre un sin-fin de cultos, filosofías, religiones, remedios, supersticiones, etc..., todo encapsulado en las ansias de poseer a Dios, a la divinidad, a esa magnitud-incomprensible e infinita que desde los orígenes de la mente-humana ha sido tan manoseada y abusada que es casi imposible poder establecer unos parámetros discernibles. A Dios se le ha concebido como hombre, mujer, hermafrodita; se le ha concebido como demonio, como ser barbudo, viejo, sentado a las puertas del Cielo; sin embargo, existe una gran diferencia entre los planos exotéricos de la Metafísica y la Teología, y aquellos denominados esotéricos de los mismos. Personalmente no me interesan los primeros; más aún, creo que tiene poco o nada que ver con la autenticidad metafísica de lo divino.

En Masonería siempre el concepto de Dios ha sido usado como criba para pasar aquellos que entran y, aquellos que se quedan en la superficie. El Gran Oriente francés ha ido históricamente aceptando a aquellos masones que no han incorporado la existencia de Dios dentro de la moralidad de sus propias vidas, aún siendo seres tan morales como aquellos que son creyentes en un Dios. Empero, yo he de contender este pensamiento obsoleto, antiproductivo y totalmente anti-masónico. No existe una Masonería teísta y otra ateísta—tal y como los blandos baluartes de aquellos despistados críticos quieren plantar. La Masonería es única y Universal. Esta universalidad no implica el hecho de que el hombre crea o no crea en un Dios o en un Demonio o en Micky Mouse o en Blancanieves; precisamente, esta universalidad que posee la Masonería por antonomasia es la esencia y el jugo de la misma. El Masón no es masón porque crea en Dios; pues los curas también creen en Dios y la mayoría no son masones. El masón no es masón porque siga una religión, o un cierto credo; pues las poblaciones persiguen credos y religiones y eso no los hace masones. Tampoco, como muchos idióticamente piensan, el masón no es tal por el mero hecho de que ha pasado por unas ceremonias de iniciación; pues, igualmente, los curas pasan por las suyas y eso no los hace masones, y a los militares no se les vuelve masones al pasar por las ceremonias militares. La ceremonia masónica es peculiar, y ella es distinta al resto de todas las ceremonias que podamos concebir en nuestra cultura occidental. El masón, como tal, es un ser humano que ha incorporado internamente la vivencia iniciática viviéndola día a día, usando el cincel y el martillo para pulir las raspaduras de nuestros prejuicios, de nuestras anomalías morales, de nuestras falsas concepciones. En segundo lugar, y conectando con el tema principal, el masón es aquel que una vez habiendo incorporado internamente la experiencia iniciática ha visto la Luz Universal de la Humanidad bajo los auspicios de una misma logia: la Logia del Amor Humano. Por tanto, el uso y abuso del concepto de Dios viene por consiguiente.Dios ha de ser una decisión personal. Un paso decisivo hacia-delante. En este “pasear” el ser humano forma su propia concepción sobre la divinidad, una concepción que pule y forma a lo largo de su vida. Tamaño error es pensar que el modelo de divinidad que yo persiga ha de ser el mismo que aquel que mi compañero se forme; falacias como estas son la polilla misma de la Masonería. Dos preguntas esenciales y cruciales se persiguen: ¿Puede un Masón ser ateo? ¿Qué o quién es Dios?
Las respuestas a la primera pregunta es un simple y rotundo SI; es totalmente posible y factible que un hombre o una mujer sean ateos y sean masones. De hecho, Dios no hace a los masones, sino más son ellos los que se forman una idea de Dios. Lamentablemente, Dios no puede ser examinado al modo que la ciencia examina un protozoo o una neurona; nuestros recursos son tan capacitados que la vida misma se enturbia en su misterio bajo los auspicios de lo Desconocido. El manuscrito Medieval del siglo XIV con título The Cloud of the Unknowing, retrata a Dios como una inmensa nube cuya transparencia es más bien enturbamiento, una nube cuya esencia misma es Su Desconocimiento, es decir, el Eterno Misterio de lo divino. Tomás de Aquino, como filósofo más que como teólogo, intento hacer de Dios un ser capacitadamente ubicuo, cuyo receptáculo estaba en la mente humana—y ya que donde quiera que la mente humana esté allí está el hombre, por ende, ahí está Dios. Aquí se delinea un siglo, los siglos XII-XIII, donde la razón ha de ser una sirviente de la fe. Aquino piensa que la fe en Dios ha de ser plenamente ubicada dentro de los parámetros de la razón misma, o sea, las verdaderas superiores—que responden a la fe Cristiana—han de ser perfectiblemente demostrables mediante la razón. Sin embargo, y con todo y en todo, Tomás de Aquino jamás da una definición de Dios, y la razón es precisamente porque de-finir significa de-limitar, y Dios es i-limitado, y por ello, in-definible.
Los tiempos han cambiado, cambian y cambiarán; si la fe se ha adaptado a las distintas épocas históricas, el concepto masónico de creencia y fidelidad han de ser eminentemente re-evaluados igualmente. La definición de Dios puede consultarse perfectamente en cualquier diccionario; ahora, la cuestión es: ¿Qué es Dios?, y no cómo es Dios. El cómo pertenece al plano del exoterismo, es decir, de la plebe, y la Masonería no es plebe, sino élite. No somos elitistas en el sentido snob de la palabra, sino en su esencia marginal, independiente e ilustrada.
La Masonería no trata de lo vulgar, sino de lo esencial, de lo crucial. Al masón le importa un bledo si el vulgo entiende por Dios el “cómo este Tipo es,” en lugar de “qué es este Ente.” Para el Masón, Dios es un Ente, un ente misterioso, i-limitado, eterno, e in-definible. Si Dios es proporcionado como misterio, como eternidad incomprensible, entonces y solamente entonces, el respeto por el ateísmo crece en nosotros, pues nada es más absurdo que pensar que un ateo vaya a rechazar tal concepto. Siempre he pensado que no existe persona más interesada en Dios que el ateo mismo; ellos discuten, investigan, rechazan, alaban, adoptan, prefieren y constantemente desarrollan en sí-mismos un respeto inmenso por el concepto de lo divino. El mejor amigo de Dios no es el creyente, sino el ateo. El ateo serio, y no el de pacotilla que es ateo no más por estafa y estafar. Los ateos más famosos, como Marx, son los que más han investigado y desarrollado una metafísica—si puedo abusar esta palabra—de la realidad material que nos rodea. El auténtico ateo, como Ortega y Gasset dijera del escéptico, ha llegado a tal filosofía como punto de llegada y no de partida. Lo que deseo puntualizar aquí es el hecho de que la cuestión por los orígenes, por la eternidad, por las nébulas, por el mismo misterio de la Muerte y de la Vida misma, eso, ni siquiera el más terco de los ateos puedo negarlo—al menos esté rozando las lindes de la psicosis. En este misterio mismo de la existencia se puede encontrar lo divino. Yo no me considero un creyente en Dios, sino un creyente en lo divino—y esto último es un concepto metafísico de corte heideggeriano.
El quid ignotum, o el “qué desconocido,” es la esencia misma de lo divino, es decir: ¿qué es Dios? Dios es el qué, el quid—en Latín—cuya esencia es el desconocimiento y misterio mismo que le envuelve. Aquino, volviendo a él, establece la esencia de Dios en Su existencia misma, es decir, en Su Ser. Yo la establezco en Su misterio, en Su desconocimiento. Por consiguiente, Dios es el Gran Desconocido, cuya esencia—al ser el desconocimiento mismo—sólo puede establecerse atrapando lo divino. Ahora, Dios deja de ser un ente abstracto y pasa a ser un ente concreto; deja de ser un ente eterno y pasa a ser un ente eternizante. Como abstracto, Dios es concebible como persona, como individuo. Como concreto, Dios es concebido como lo divino, como algo que puede verse con la vista, tocarse con los dedos e incluso ser sopesado con el regalo de la medida. El masón ha de estar enamorado de este concepto por lo divino, y no importa si estando en las filas de la Gran Logia de Inglaterra o del Gran Oriente de Francia ambos son capaces de reconocer que existe una cosa en la vida llamada misterio, y que este misterio es lo in-descifrable, es decir, lo divino.
Si nos ponemos en manos de la Muerte—la más vieja y justa de todas las diosas—veremos que todos estamos destinados al mismo agujero existencial, y que ni Papas, ni Reyes, ni Condes, ni Ateos, ni Creyentes han sido exentos de tal juicio. Es la Muerte misma la que nos da una respuesta acerca de lo divino, la que nos responde con toda la frialdad que la Verdad misma acarrea. Un masón que ve esto, es un masón de corazón, verdadero—y no importa a qué logia esté adscrito. El símbolo masónico más importante de todos no es ni el compás, ni tampoco la escuadra, sino la calavera con dos huesos cruzados bajo ella—la bandera pirata para el corto de entendimiento. Ese es el símbolo del Maestro Masón, y el símbolo de Elú en el Rito Escocés. El candidato a Maestro se tumba en una lápida, o en un ataúd en algunas logias, donde resta, reposa, descansa como muerto vulgar para resucitar como Maestro. Este ataúd lleva dibujado el símbolo de la calavera y los dos fémures cruzados, y símbolo noble donde los haya. Representa la esencia misma del ser humano: su Mortalidad.
Es en la Muerte donde se juntan todos los ríos y todas las creencias; allí donde todo posee el mismo sentido, la vida se nutre de la esperanza y el tiempo se congela en su propia deidad, allí es donde el hombre se ecualiza con todo hombre—incluso con otros seres como los animales y las plantas. Las antiguas mitologías, como la Griega, ecualiza al hombre con otros seres, e incluso con los dioses—pintura de la cual el soberano Xenócrates ya quejaba y con razón. El caso es que se nutrió el pueblo de una visión plenamente exotérica del concepto de Dios, antropomorfa, un antropomorfismo que adopto la Cristiandad y nos ha legado tan ridículamente.
Creer o no creer en Dios es una decisión personal, y ha de tener poca relación con los substratos de la Masonería universal. En este universalismo el hombre esta unido a otro hombre (o mujer) no por mediación de Dios, sino por la realidad de la Muerte. Hasta que la Gran Logia de Inglaterra no acepte la mortalidad humana como principal lazo de unión entre nosotros los mortales, el Gran Oriente de Francia seguirá sufriendo el ostracismo ridículo que ha ido sufriendo desde hace siglos. Un masón no debe de rechazar otro masón porque no crea en Dios, al igual que un masón no debe de rechazar a otro masón por el simple hecho de que este último posea una religión distinta. Tales hechos pasan de ser trivialidades, a llegar ser supinas infantilidades producto de la inmadurez espiritual del individuo. Una vez que nos capacitamos en reflexionar sobre la realidad de la Muerte, todo aparece bajo un velo de un mismo color para todo el mundo. Dios, ni ningún dios, no nos hace dignos, sino somos nosotros los que bordamos nuestra propia dignidad.
Por último, deseo tocar muy sucintamente la cuestión sobre el lenguaje teológico. Kant ya dedicó páginas de tediosa lectura acerca de las banalidades del lenguaje de la Metafísica. Un siglo y pico más tarde, el amigo Wittgenstein centraba sus devenires sobre las telas enmarañadas que el lenguaje tejía alrededor de las investigaciones filosóficas y teológicas. Ciertamente, cada ciencia o campo posee su propio entanglado de palabras y palabrejas; un lenguaje típico, unas palabras o terminología que siendo desconocida o poco comprendida, el resto del asunto poseerá poca o ninguna relevancia para nosotros. La Teología, como ciencia de lo divino, tiene todos los encantos de abrazar un sin-fin de términos y conceptos que no solamente son dificultosos de entender, sino que una gran mayoría son casi imposible de discernir excepto por el poder fantástico de la propia mente humana.
La palabra es un símbolo, un símbolo escrito. Cuándo y cómo apareció no lo sabemos, y lo que sí sabemos es que apareció y por-seguro. La Masonería posee su sangre venida del río de los símbolos, de las palabras olvidadas, más aún: de las palabras que no se pueden pronunciar. La Madre Reina de todas las palabras, la más manoseada, ultrajada, violada, escupida, pisoteada y carcajeada es la palabra Dios; la menos entendida y la más usada. No existe nada metafísico dentro de su concepto, nada más metafísico que podamos encontrar en la misma formación de un feto, o en el establecimiento durante el segundo mes de gestación del sistema nervioso central del embrión humano; nada más metafísico que aquello que hace crecer a los árboles y rugir a los mares.
Dios, como palabra, proviene del Latino Deus, y cuya significación es bien compleja; en simpleza se dice que es “dios,” y algunos poetas latinos lo han usado incluso con connotación femenina como “diosa.” Se ha sugerido que la palabra deus proviene del nombre del dios Griego Zeus, el cual, al cambiarle la “z” por una “d” el truco nos sale perfecto. Homero, que es el responsable de la visión exotérica, dibujó los dioses en su Ilíada—pues la Odisea no sabemos con seguridad que sea suya también—como superpersonas con caracteres típicos y con pasiones incluso humanizantes. Zeus era el Dios Superior del panteón Griego, pero sólo lo fue después que Kronos, su padre. Kronos viene a ser el “tiempo,” de ahí nuestra palabra “cronología.” Al padre se le tiene como melancólico, cuyo principal representante es el planeta Saturno—este último siendo el nombre del mismo dios en la mitología Romana. Los antiguos Romanos usaban el término “dios” o deus en un sentido politeísta, es decir, con referencia a un dios o a otro dios; empero, los Griegos usaban el término ZEUS con referencia a un dios específico: el rey de los dioses.Por esto mismo, los primeros Cristianos adoptaron el nombre como sinónimo de aquel de Cristo, y de hecho, en los originales griegos de los cuatro evangelios, a Cristo se le llama “hijo de Zeus.” Esto, con el paso del tiempo y del interés del traductor, se transpuso y pasó a ser el “hijo de Dios,” sin precisar ni el verdadero origen, ni el verdadero peso que la mitología Griega tuvo sobre ello.

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