sábado, 22 de noviembre de 2025

¿POR QUÉ MUEREN LAS LOGIAS?

 

¿POR QUÉ MUEREN LAS LOGIAS?

 

Me ha parecido tan acertado…y tan real.

1.     Por no asistir a las tenidas.

2.     Por falta de energía del Venerable.

3.     Por la falta de actividad del secretario.

4.     Por falta de empeño en el Tesorero.

5.     Por no concurrir nunca a la hora reglamentaria.

6.     Por no querer aceptarse cargos.

7.     Por estar siempre dispuesto a criticar y nunca dispuesto a obrar.

8.     Por tratar de encontrar siempre algún defecto en el trabajo de los funcionarios y oficiales.

9.     Por disgustarse si no hacen a uno, miembro de alguna comisión.

10.  Por no desempeñar nunca su cometido sí acepta, “por no negarse” algún cargo en Logia.

11.  Por no emitir franca y leal opinión, en los asuntos en que se es consultado y decir después que las cosas debieron hacerse de tal o cual manera.

12.  Por pensar y decir que la Logia está manejada por una “camarilla” cuando los funcionarios y oficiales trabajan en cumplimiento de su deber.

13.  Por ser intemperante, áspero, vanidoso y muy lleno de amor propio para no reconocer sus propios errores.

14.  Por hacer uso de la palabra para agredir o tratar asuntos políticos o religiosos que son prohibidos.

15.  Por creerse perfecto, infalible y superior a los demás.

16.  Por aspirar a todos los derechos y no cumplir jamás con ninguno de los deberes.

17.  Por no observar en nuestra vida civil, la conducta que debemos observar con los hermanos y hermanas.

18.  Por no saber respetar las opiniones ni los derechos masónicos, civiles, económicos y sociales de todos los hermanos y hermanas.

19.  Por creer, que sólo nuestro hermano o hermana tienen, obligaciones, y nosotros, sólo tenemos derechos.

20.  Por sembrar resentimientos entre los miembros.

21.  Por halagar la vanidad de un hermano o hermana con perjuicio de otro hermano o hermana.

22.  Por discutir sin ilustrar.

23.  Por trabajar siempre en familia.

24.  Por hacer monótonas las tenidas.

25.  Por negar sistemáticamente todo esfuerzo en bien de la Logia.

26.  Por falta de disciplina.

27.  Por convertir la Logia en una sala de tertulia después de abiertos los trabajos.

28.  Por hacemos eco de versiones contrarias a un hermano o hermana en vez de defenderlo.

29.  Por convertir en semillero de rivalidades y odios lo que debe ser un surco compacto de fraternidad y de perenne armonía.

30.  Por decir hipócritamente en Logia “el Q∴H∴ fulano” y decir malamente en la calle “el pícaro fulano”.

31.  Por ser intransigente en todo, hasta en pagar las cuotas.

32.  Por querer ser siempre Venerable de la Logia o cuando menos Vigilante; pero nunca Secretario o Tesorero o Guarda Templo.

33.  Por apatía y falta de lealtad a lo jurado.

 

Tomado de: “Prontuario Dialogado de la Masonería”

Autor: Luís Umbert Santos

jueves, 20 de noviembre de 2025

ORDENANZA DE LA CATEDRAL DE YORK

 


La logia de los masones de York comenzó probablemente a existir con el inicio de la construcción de la catedral, es decir, hacia 1220. Robert-Freke Gould escribió la historia de la logia de York, y hemos conservado las Ordenanzas de la catedral de York, que datan de 1370.
I. Que la fuerza del Padre del cielo y la sabiduría del Hijo glorioso por la gracia y la bondad del Espíritu Santo, que son tres personas y un solo Dios, estén con nosotros en nuestras empresas y nos otorguen así la gracia de gobernarnos aquí abajo en nuestra vida de manera que podamos alcanzar su beatitud, que jamás tendrá fin. Amén.
II. Buenos hermanos y compañeros, nuestra intención es deciros cómo y de qué sabia manera este excelente oficio de masonería ha comenzado, y después de ello cómo fue conservado por excelentes reyes y príncipes, así como por muchos otros hombres notables. Es por ello que impondremos a quienes aquí están los deberes que todo verdadero masón debe respetar. Con toda la buena fe, y con mucho cuidado, es algo excelente guardar estos deberes, pues es un oficio excelente y una curiosa ciencia.
III. Hay siete artes liberales, y entre las siete este oficio es una de ellas, y los nombres de las siete artes son los siguientes. La primera es la gramática: ella enseña al hombre a hablar y a escribir correctamente. La segunda es la retórica, que enseña al hombre a bien hablar en términos sutiles. La tercera es la dialéctica, que enseña al hombre a distinguir o a reconocer la verdad del error. La cuarta es la aritmética, que enseña al hombre a calcular y a contar toda clase de números.
La quinta es la geometría, que enseña al hombre la determinación y la medida de la tierra y de todas las cosas, ciencia a la que se llama masonería. El arte sexto se llama música: es el que enseña al hombre del oficio el canto vocal, así como a tocar el órgano, el arpa o la trompeta. Y el arte séptimo se llama astronomía: es el que enseña al hombre a conocer el trayecto del sol, de la luna y de las estrellas.
IV. Éstas son las siete artes liberales; estas siete se basan todas en un arte que es la geometría. El hombre puede probar que todas las artes del mundo se fundan en la geometría. Pues la geometría ha enseñado al hombre la medida, la ponderación y los pesos de toda clase de cosas sobre la tierra. Por otra parte, no hay ningún hombre que haya desarrollado cualquier oficio sin obrar con ayuda de alguna medida o instrumento de medida; y tampoco ningún hombre que haya comprado o vendido sin medir ni pesar, y todo ello es geometría.

Cinco estudios para masones – Enrique Cabrera Q., pags. 100-101

jueves, 11 de septiembre de 2025

IMAGEN MASÓNICA 11-SETIEMBRE-2025


 


LOS PRIMEROS SÍMBOLOS


Los primeros símbolos con los que se encontrará un masón son, lógicamente, los del grado de aprendiz. Ello les otorga, hablando en términos simbólicos, una función primordial. Dado que un masón toda su vida es un aprendiz, los símbolos de este grado serán objeto de estudio durante toda su vida. Se ha dicho que el grado de aprendiz contiene en potencia a todos los demás grados; desde el punto de vista simbólico, e!  primer aprendiz masón fue Adán que al decir de la Cábala contenía en su alma las almas de todos los demás hombres, hasta el fin de los tiempos. Si el primer masón fue Adán, podemos concluir que esto implica que quien realiza el trabajo masónico es Adán en nosotros, o dicho de otro modo, el hombre interior. Este viejo Adán no debe ser «ahogado», como opinaba Lutero, sino liberado de su prisión. Los símbolos, los ritos y la práctica masónicos le enseñan a salir de esta prisión. Estos símbolos son tan numerosos y su riqueza tan grande, que difícilmente sus significados podrían agotarse…

René Labán, Los símbolos masónicos. Pags. 27-28





domingo, 24 de agosto de 2025

LA ESCUADRA Y EL COMPÁS

 

La escuadra y el compás

Respecto a la escuadra y el compás, se los asocia desde antiguo, no sólo en Occidente, sino también –sirva como ejemplo– en la China del siglo iii. La escuadra simboliza la tierra y con ella se dibuja un cuadrado, y el compás, el cielo, pues con él se traza un círculo. Los dos siempre se presentan normalmente unidos, y su primer y más universal significado es la unión del cielo y la tierra.

El Gran Arquitecto del Universo utiliza el compás para realizar su creación, pues el compás delimita, da forma, corporifica y ordena el caos del hombre para convertirlo en cosmos, o la piedra bruta se convierte en piedra cúbica y posteriormente en piramidal. La escuadra debe asociarse a la piedra cúbica, pues es necesaria para formarla (Négrier, 1990: 114).

En algunos rituales masónicos, un ángulo recto significa el corazón; a este ángulo recto, que está en el fundamento del ser humano, se dirige el compás del cielo para realizar el «trabajo masónico».

La tradición griega afirma que Pitágoras inventó la escuadra y Platón se refiere a ella como «ingeniosa» (Filebo 56b). Finalmente, entre los muchos símbolos masónicos, cabe destacar los guantes blancos que los hermanos usan en las tenidas; simbolizan la pureza que deben tener quienes colaboran en la construcción del Templo interior, hecho de materiales puros, incorruptibles, que no son de este mundo.

Las Sociedades secretas «iniciáticas». Estas sociedades no intentan, en modo alguno, disimular su existencia (salvo cuando, se las persigue); sus leyes, su historia, sus lugares de reunión, sus doctrinas, y hoy, hasta los nombres de sus adherentes, no son un misterio para nadie. Esas agrupaciones solo guardan verdaderamente «secretas» sus ceremonias —a las cuales no puede asistir el «profano»— y los signos de reconocimiento, que permiten a los afiliados reconocerse. Lo que las diferencias de una simple sociedad «cerrada» es que esas organizaciones confieren a sus afiliados una iniciación, tienen ritos más o menos complicados, y celebran una especie de culto.

Serge Hutin- LAS SOCIEDADES SECRE TAS, pág. 4

FRASES DE FRANCMASONERÍA 24-SETIEMBRE-2026