domingo, 4 de febrero de 2007

POSICIÓN ACTUAL DE LA IGLESIA ANTE LA "MASONERÍA"

I.- Conclusiones del dictamen de la Conferencia Episcopal alemana, de 28 de abril de 1980.
La Conferencia Episcopal alemana aprobó para su publicación en Würzburg, el 28 de abril de 1980, un dictamen amplio y riguroso sobre los puntos principales de discrepancia por parte de los teólogos católicos, frente a las pretensiones masónicas, dictamen que cobra especial vigor tras la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico en 1983, y que representan la posición actual de la Santa Sede ante el problema de la Masonería, siendo los puntos esenciales de incompatibilidad los siguientes:

1.- La ideología masónica no está fijada objetivamente.- prevalece una tendencia humanística y ética. No hay una ideología masónica fija, pero algunos elementos de ella quedan claros como convicciones fundamentales, ante todo, el relativismo. Los obispos alemanes, tras ratificar una de las principales acusaciones de León XIII contra la masonería, concluyen que un relativismo de tal porte no puede concordar con la fe en la Palabra revelada interpretada auténticamente por la Iglesia. La proximidad a ese criterio masónico pone en peligro la actitud de los católicos en la recepción de palabras y acciones y en la práctica de los sacramentos.

2.- El concepto de la Masonería sobre la libertad.- los masones niegan la posibilidad de una conciencia objetiva de la verdad. Durante las conversaciones alemanas católico-masónicas se recordó especialmente la famosa cita de Lessing: "si Dios tuviese en su mano derecha toda la verdad y en la izquierda el sólo y siempre activo impulso hacia la verdad, y me diera a elegir, yo caería humildemente a su izquierda y le pediría que me la diese. La verdad pura se refiere sólo a Ti". En los coloquios quedó claro que la relatividad de toda verdad representa la base de la masonería. Hay contundentes y autorizados textos masónicos que recalcan la ausencia total de dogma en la masonería, que jamás los reconoce. Y en esos textos se rechaza precisamente a la Iglesia católica como mantenedora de una actitud coactiva contra las conciencias al obligarlas a la aceptación dogmática. Semejante concepto de la verdad es por tanto, incompatible con el punto de vista de la teología natural y la teología de la revelación.

3.- El concepto masónico de la religión.- el relativismo masónico lleva a la conclusión de que todas las religiones son tentativas concurrentes hacia la inimaginable verdad sobre Dios. Dicen que a esa verdad se adapta exclusivamente el lenguaje del símbolo masónico que es ambiguo y dejado a la interpretación individual de los masones.

4.- El concepto masónico sobre Dios.- la idea del "Gran Arquitecto del Universo" que aparece en los rituales es de naturaleza deística. Este es un concepto indefinido, aplicable a cualquier religión. El Gran Arquitecto no es un Dios personal. Por consiguiente, prosiguen los obispos alemanes, la masonería no admite la Revelación cristiana y hace derivar al cristianismo de una religión primitiva.

5.- Masonería y tolerancia.- la Iglesia acepta la tolerancia sobre las personas, sea cual sea su posición; la masonería, apoyada en su fundamental relativismo, propone la tolerancia de las ideas, que lleva a no rechazarlas y considera absolutismo dogmático el mantenerlas e imponerlas a la propia comunidad. No hay un plano de convergencia en tan delicado terreno.

6.- Los rituales masónicos.- en los rituales que se han examinado sobre los tres primeros grados masónicos se ha observado en palabras y símbolos un carácter de cuño sacramental. Dan la impresión de que por su medio se efectúa una auténtica transformación del hombre.

7.- La perfección del hombre.- en el ritual del maestro se absolutiza la perfección humana sin dejar espacio a la presencia de la gracia, sin la cual según la doctrina de la Iglesia es imposible toda perfección del hombre. Quedan también descartados por innecesarios los sacramentos. Ello se relaciona con la pretensión de espiritualidad masónica, que actualmente exhibe mucho por la masonería. Los obispos alemanes no ven posible una espiritualidad masónica no fundada en creencias dogmáticas, absolutas y reveladas. Y rechazan una espiritualidad fundada en los símbolos masónicos.

8.- Ramificaciones diversas en el seno de la masonería.- la mayoría de las logias exigen una actitud creyente pero hay algunas, como las dependientes del Grande Oriente de Francia, que admiten a candidatos ateos, lo que sucede también en algunas logias alemanas.

9.- Masonería e iglesias cristianas.- los obispos alemanes han examinado con el mayor interés al sector masónico que se dice compatible con la Iglesia y han encontrado en él obstáculos insuperables. En cuanto a las Iglesias evangélicas debe decirse que en 1973 han mantenido con la masonería diálogos semejantes a los propiciados por la Iglesia católica y en sus declaraciones de ese mismo año han dejado a los fieles la decisión sobre la pertenencia o no a la masonería. Los dignatarios protestantes que intervinieron en el diálogo no pudieron llegar a conclusiones unánimes.

10.- Conclusión final.- pude decirse que en la masonería a causa de las persecuciones que ha sufrido durante el periodo nacional-socialista han tenido lugar cambios en el sentido de una mayor apertura hacia los demás grupos sociales; pero en su mentalidad, en sus convicciones fundamentales y en sus trabajos en las logias, ha permanecido absolutamente idéntica. Las objeciones que se han estudiado comprometen las bases de la existencia cristiana. Investigaciones exhaustivas en los rituales y en la mentalidad masónica hacen evidente que la actual pertenencia a la Iglesia católica y a la masonería son incompatibles.

II.- El nuevo Código de Derecho Canónico de 1983

El nuevo canon 1374 del CIC de 1983 – modificando la redacción del anterior canon 2335 del CIC de 1917- dispuso:

"Quienes se inscriban en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación debe ser castigado con entredicho".

Según esta nueva redacción, la Masonería y sus próximos afirmaron que la Iglesia, desde la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico, permitía a los católicos la inscripción en las logias. Si bien, el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó el 27 de noviembre de 1983 una Declaración sobre asociaciones masónicas, en la que se afirmaba la expresa aprobación del Papa Juan Pablo II a dicho documento –ordenándose como derecho público de la Iglesia- y conocida como "Declaración Quasitum est" que dispuso:

"Se ha preguntado si ha cambiado el juicio de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no se hace de ellas mención explícita, como sucedía en el Código anterior.
Esta Sagrada Congregación está en posición de responder que tal circunstancia se debe a un criterio de redacción aplicado también a otras asociaciones omitidas silenciosamente, porque se consideraban incluidas en categorías que iban a aparecer después en el Código.
Subsiste por tanto inmutable la sentencia negativa de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, porque los principios de ellas siempre se han considerado inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por tanto la inscripción en ellas permanece prohibida por la Iglesia. Los fieles cristianos que dan su nombre a las asociaciones masónicas se debaten en pecado mortal y no pueden acceder a la sagrada comunión.
Las autoridades eclesiásticas locales carecen de la facultad para juzgar acerca de la naturaleza de las asociaciones masónicas, de forma que tal juicio lleve consigo la derogación de esa sentencia, según el sentido de la decisión comunicada por esta Congregación el 17 de febrero de 1981".

El 20 de febrero de 1985, el cardenal Ratzinger emitió un nuevo comunicado de carácter oficioso publicado en L´Observatore romano –que abundaba en la Declaración de 1983- y se tituló "Reflexiones un año después de la Declaración de la Doctrina de la Fe. Incompatibilidad de la fe cristiana y la masonería", y en el que exponía:

"El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una Declaración sobre las asociaciones masónicas. A poco más de un año de distancia de su publicación puede resultar útil ilustrar brevemente el significado de ese documento. Desde que la Iglesia empezó a pronunciarse rigurosamente sobre la Masonería, su juicio negativo se ha inspirado en múltiples razones, prácticas y doctrinales. No se ha juzgado solamente a la masonería como responsable de actividades subversivas en su confrontación, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia y particularmente en la encíclica de León XIII "Humanum Genus" ( 20 de abril de 1884) el Magisterio de la Iglesia ha denunciado en la masonería ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica. Para León XIII esas ideas y concepciones se reconducían a un naturalismo racionalista inspirado por sus planes y su actividad contra la Iglesia. En su carta al pueblo italiano Custodi (8 de diciembre de 1882) León XIII escribía: recordemos que el Cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, por lo tanto inscribirse en una de ellas equivale a separarse de la otra.
No se podía por tanto evolucionar hasta tomar en consideración la posición de la Masonería desde el punto de vista doctrinal, cuando entre los años 1973-1980 la Sagrada Congregación mantenía correspondencia con algunas Conferencias Episcopales particularmente interesadas en este problema, con motivo del diálogo emprendido por algunas personalidades católicas con representantes de algunas logias que se decían no hostiles e incluso favorables a la Iglesia.
Un estudio más profundo ha conducido a la Congregación para la Doctrina de la Fe a su declaración de 26 de noviembre de 1983 con lo que se ha confirmado en la convicción de que subsiste la incompatibilidad de fondo entre los principios de la masonería y los de la fe cristiana.
Prescindiendo por tanto de considerar la actitud práctica de las diversas logias, de la hostilidad o enfrentamientos con la Iglesia, la Congregación General en su declaración de 26 de noviembre de 1983 ha intentado colocarse al nivel más profundo y por otra parte esencial para el problema, es decir sobre el plano de la inconcialibilidad de los principios, proyectado sobre el plano de la fe y las exigencias morales. A partir de este punto de vista doctrinal, en continuidad con el resto de las posiciones tradicionales de la Iglesia, como testimonian los documentos citados de León XII, se derivan las necesarias consecuencias prácticas que valen para todos los fieles que se hubieran eventualmente inscrito en la masonería.
A propósito de la afirmación sobre la irreconcialibilidad de los principios, todavía se dice ahora en algunas partes que la esencia de la masonería consiste precisamente en el hecho de no imponer principio alguno en el sentido de una posición filosófica o religiosa que sea vinculante para todos sus adherentes, sino más bien recoger y considerar juntamente, más allá de las religiones y visiones del mundo, a los hombres de buena voluntad sobre la base de valores humanísticos comprensibles y aceptables para todos.
La Masonería constituía de esta forma un punto de cohesión para todos aquellos que crean en el Gran Arquitecto del Universo y se sientan concernidos por aquellas consideraciones morales fundamentales que se definen según el ejemplo del Decálogo; tal actitud no aleja a nadie de su propia religión, sino constituiría un incentivo para adherirse a ella con más intensidad. En esta sede no pueden discutirse los múltiples problemas históricos y filosóficos que se esconden en tales afirmaciones. El hecho de que la Iglesia católica reclame la colaboración de todos los hombres de buena voluntad, no hace falta subrayarlo después del Vaticano II. El asociarse a la Masonería pasa por encima de esa actitud y adquiere un significado que poco tiene que ver con la Iglesia. Por encima de todo debe recordarse que la comunidad de los francmasones y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de símbolos de carácter extremadamente sospechoso. La rígida disciplina del secreto que domina en la Masonería refuerza ulteriormente el peso de la interacción entre signos e ideas. Este clima de secretismo comporta para el inscrito el riesgo de convertirse en instrumento de estrategias que desconoce.
Se afirma también que el relativismo no se asume en la Masonería como dogma sino que se propone como una concesión simbólica relativista y por tanto el valor relativizante de semejante comunidad moral y ritual, lejos de poder ser eliminado, resulta por el contrario determinante. En tal contexto las diversas comunidades religiosas a las que pertenecen los miembros individuales de la logia no se pueden considerar más que como simples institucionalizaciones de una instancia más amplia e inalcanzable. El valor de esas institucionalizaciones aparecerá por tanto inevitablemente relativo respecto de esa verdad más amplia, la cual se manifiesta sobre todo en la comunidad de la buena voluntad, es decir en la fraternidad masónica.
Para un cristiano católico, sin embargo, no es posible vivir sin relación con Dios en una doble modalidad, es decir separándola en una forma humanitaria supra-confesional y una forma interna-cristiana. No puede cultivar relaciones de dos especies con Dios ni expresa sus vinculaciones con el Creador a través de formas simbólicas de doble especie. Esta actitud sería algo completamente diverso de aquella colaboración, que para él es obvia, con todos los que están empeñados en el cumplimiento del bien, aunque provengan de principios diversos. Por tanto un cristiano católico no puede al mismo tiempo participar en la plena comunión de una fraternidad cristiana y a la vez mirar a sus hermanos cristianos a partir de la perspectiva masónica como profanos.
Aunque, como se ha dicho, no fuera explícitamente obligatorio profesar el relativismo como doctrina, sin embargo la fuerza relativizante de una fraternidad así, por su misma lógica intrínseca, tiene en sí la capacidad de transformar la estructura del acto de fe de forma tan radical que resulta inaceptable para un cristiano al cual es muy querida su fe (León XIII). Esta evolución en la estructura fundamental del acto de fe se produce generalmente, de forma mórbida y sin ser advertido; la sencilla adhesión a la verdad de Dios, revelada en la Iglesia, se convierte en simple pertenencia a una institución considerada como una forma expresiva particular junto a otras formas expresivas más o menos posibles y válidas para la orientación del hombre a lo eterno.
La tentación de caminar en esa dirección es hoy tanto más fuerte en cuanto que se corresponde de lleno con ciertas convicciones prevalentes en la mentalidad contemporánea. La opinión masónica de que la verdad no puede ser conocida es característica de la crisis general del mundo moderno.
Considerando todos estos elementos, la declaración de la S.C. afirma que la inscripción en la Masonería permanece prohibida por la Iglesia y que los fieles que se inscriban están en situación de pecado grave y por eso no pueden acceder a la comunión.
Con esta última expresión la S.C. indica a los fieles que tal inscripción constituye objetivamente un pecado grave y precisando que los adherentes a una asociación masónica no pueden acceder a la sagrada comunión ilumina la conciencia de los fieles sobre tan grave consecuencia que les acarrea su adhesión a una logia masónica.
La Sagrada Congregación declara por fín que no compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique una derogación de lo que arriba se ha establecido. A este propósito el texto se refiere también a la declaración de 17 de febrero de 1981, la cual ya reservaba a la Santa Sede cualquier pronunciamiento sobre la naturaleza de estas asociaciones que implicara una derogación de la ley canónica entonces en vigor, en el canon 2335.
Del mismo modo el nuevo documento emitido por la S.C. de la Fe en noviembre de 1983 expresa intenciones idénticas de reserva en cuanto a pronunciarse mediante un juicio formulado en la Declaración sobre incompatibilidad del principio de la Masonería con la fe católica, sobre la gravedad del acto de inscribirse en una logia y sobre las consecuencias que se derivan para el acceso a la sagrada comunión. Esta disposición indica que no obstante la diversidad que puede existir entre las obediencias masónicas, en particular acerca de su actitud declarada sobre la Iglesia, la Santa Sede encuentra en ellas varios principios comunes que requieren una misma valoración de parte de todas las autoridades eclesiásticas.
Al hacer esta declaración la Congregación para la Doctrina de la Fe no ha pretendido desconocer los esfuerzos de aquellos que, con la debida autorización de éste dicasterio, han intentado mantener un dialogo con representantes de la Masonería. Pero desde el momento en que la Congregación vio la posibilidad de que se difundiera entre los fieles la equivocada opinión según la cual la adhesión a una logia masónica era lícita, la Congregación ha considerado su deber el dar a conocer el pensamiento auténtico de la Iglesia para poner en guardia a los católicos en las incidencias de una adscripción incompatible con la fe católica. Sólo Jesucristo, el maestro de la Verdad y sólo en El los cristianos deben encontrar la luz y la fuerza para vivir según el designio de Dios trabajando para el auténtico bien de sus hermanos".

Clave para llegar a ser un verdadero Mas.'.

Una vez, hace mucho tiempo, un Apr.'. Mas.'. inquirió a su Maest.'. sobre la clave para llegar a ser un verdadero Mas.'.

El Maest.'., un Mas.'. de larga trayectoria y experiencia, a quién todos acudían por sus sabios consejos, le dijo:

- Q.'. A.'. para llegar a ser un verdadero Mas.'. la clave está en la triple "C"
- ¿Cómo es eso de la triple "C"? --pregunto el A.'.--
- La triple "C", respondió el M.'., es el mejor símbolo de nuestra Ord.'. como podéis ver tiene tres partes, como nuestro simbolismo esencial aconseja.
- La primera "C" corresponde al COMPROMISO que asumiste desde el día de vuestra Iniciación.
- Pero es este un COMPROMISO muy especial, porque está basado absolutamente en la entrega total que debéis hacer a una causa.
- La segunda "C" se refiere a la CONSTANCIA que debéis tener en las actividades que emprendáis desde el momento mismo de vuestro ingreso a la Ord.'.
- Y la tercera "C" tiene relación con la CONCIENCIA…; si con la Conciencia abierta que se necesita para que la búsqueda de la Sabiduría y de la Luz sea fructífera.

Como podréis ver, la clave es sencilla pero el trabajo será arduo.

- M.'. –dijo el A.'.--; si la clave es tan sencilla; ¿Por qué encontramos tan pocos MM.'. verdaderos?
- Porque quienes son atraídos por nuestros sagrados Mist.'.; no pocas veces lo hacen buscan satisfacciones materiales, las cuales los apartan del verdadero camino.

Es necesario que vuestra mente comprenda que para labrar la Piedra Bruta, se debe recorrer un camino espiritual, en el cual el EGO no tiene cabida.

- -Entonces, replicó el A.'., ¿Por qué las Llit.'. están llenas de títulos, veneraciones, reconocimientos y alamares? ¿No va esto en contra de lo que acabáis de decir?

El M.'. le contestó:

- El camino del espíritu debe valerse de los símbolos para que el buscador pueda entender la profundidad del objetivo. No obstante, el abuso de esos símbolos y los deseos incontrolados del EGO, llevan a distorsionar el método.

Todo verdadero mas.•: debe comprender que, para poder llegar al mundo del espíritu es necesario partir del mundo de la materia y, está siempre estará ligada al EGO, a los alamares, a los títulos rimbombantes, a los reconocimientos.

A medida vais avanzando en el camino hacia la Luz, se irán superando esos apetitos y desaparecerá todo lo superfluo.

Al final la sencillez y la humildad aparecerán y serán el mejor signo de que estáis en el camino hacia la verdadera luz.
- Bueno M.'., replicó el A.'.; ¿Y qué le queda al verdadero Mas.•: después de pulir su Piedra Bruta y alcanzar la sencillez y la humildad?

- Entonces, dijo el M.'.; podréis dedicarte al SERVICIO DE VUESTROS SEMEJANTES, el mejor y más honroso título al que puede aspirar un Mas.•:

El servicio a la humanidad, el trabajo por el, progreso de la misma es lo único que os permitirá la evolución necesaria para la verdadera trascendencia.
Así, después de una vida de servicio y desprendimiento podréis reclamar, con justicia, el derecho a estar en el Or.'. Eter.'., al lado del GADU

- Ahora sé lo que debo buscar, dijo el A.'.; pero ¿Quién me enseñará todo lo que debo de a prender para conseguirlo?.
- Sólo vos podréis hacerlo, le dijo el M.'.

En vuestro interior está todo lo necesario para lograrlo y lo demás estaremos siempre prestos a ayudaros.

No busquéis que otros os enseñen el verdadero potencial que el GA os entregó desde el principio de los tiempos; sed vuestro propio M.'. pero, al mismo tiempo, nunca dejéis de ser un A.'. y, así entenderás que: "El buscador es lo buscado"

Y se dice que desde entonces aquel A.'. se dedicó a labrar su Piedra Bruta de tal manera que muy pronto fue tenido como el más prudente, sabio y generoso Mas.'. de ese Or.'.y, aunque nunca buscó o quiso ostentar ningún cargo, sus HH.'. siempre lo tenían como el "Maestro".

Fuente: Logia RED

viernes, 3 de noviembre de 2006

SIMBOLISMO DE LA INICIACIÓN MASÓNICA

FRANCISCO ARIZA


En lo fundamental, la estructura iniciática de la Masonería en nada difiere de la de cualquier otra organización esotérica y tradicional.
Su división en tres grados ­aprendiz, compañero y maestro­ conforman esquema perteneciente a toda vía iniciática regular, constituyendo una síntesis del proceso mismo del Conocimiento y su realización efectiva. (1) Igualmente, este ternario iniciático es análogo a los tres planos o niveles de la manifestación cósmica: el Corpus Mundi, el Anima Mundi y el Spiritus Mundi, según la terminología del hermetismo cristiano medieval. El Cuerpo, el Alma y el Espíritu universal se corresponden así con los grados de aprendiz, compañero y maestro, respectivamente. De ahí que la realización iniciática reproduzca etapa por etapa el proceso mismo de formación del cosmos o del orden universal, motivo por el cual, y en razón de la analogía existente entre el macrocosmos y el microcosmos, dicho ternario es también el de la constitución del ser humano considerado en toda su integridad. Utilizando el simbolismo geométrico, los tres mundos (y los tres grados iniciáticos) se representan como otros tantos círculos concéntricos, en donde, naturalmente, el más periférico y exterior se correspondería con el plano corpóreo, el intermedio con el anímico o psicológico, y el más interior con el espiritual. (2)
El punto que tácita o explícitamente está representado en el centro de este último círculo simbolizaría al Ser o Unidad primordial, que en lenguaje masónico no es otro que el Gran Arquitecto del Universo (idéntico al "motor inmóvil" aristotélico), que aunque en sí mismo no manifestado ­como el punto, que en realidad no existe en el espacio­ es no obstante el principio a partir de cuya emanación o expansión se genera toda la manifestación, que depende enteramente de él en todo lo que ella tiene de realidad.
En este sentido la transmisión de la influencia espiritual recibida por la iniciación masónica es análoga a la acción del Fiat Lux emanado del Verbo divino "en el Principio", dando lugar al orden cósmico. Y así como ese orden fue "sacado del caos" por la acción de la Palabra luminosa y espermática, el hombre es rescatado del mundo profano, o de las "tinieblas exteriores", (3) por la irradiación clarificadora que se genera en su conciencia gracias al poder creador de la influencia espiritual o "iluminación" iniciática, lo que acontece en el corazón, es decir en el centro mismo de su ser. De esta manera, y semejante a esa cosmogénesis, se produce una antropogénesis espiritual, lo que equivale a la generación o nacimiento del hombre nuevo. Esa Palabra luminosa, Logos o Sonido primigenio que insufla la vida y el ser a la materia amorfa es también un "ritmo" cuya cadencia vibracional la articula y ordena. Y este ritmo creativo es el gesto o rito cósmico por excelencia, prototipo de todos los ritos iniciáticos, lo cual explicaría por qué éstos son imprescindibles para vehicular la influencia espiritual, que en el fondo lo que persigue es transmitir al ser la energía de la Inteligencia y del Conocimiento por mediación del código simbólico y su ritualización, despertándole a sus posibilidades superiores de acuerdo a lo que fue hecho "en el Principio", e insertándole por consiguiente en el tiempo mítico y verdadero.
Siendo la Masonería una tradición procedente de las antiguas organizaciones y gremios iniciáticos de constructores "libres" (los francmasones y compañeros medievales), ésta concibe a la Unidad como un Arquitecto u Ordenador Supremo, y al cosmos como su obra más perfecta y elocuente, lo que hace posible que el hombre pueda tomar a esta última como un símbolo vivo que le permite reconocer (porque los contiene en sí mismo) los principios o arquetipos que determinan todo lo creado, tanto en el Cielo como en la Tierra. Esos principios y leyes universales, y el orden visible e invisible, tangible y sutil que de ellos emana, se expresan mediante las proporciones, medidas, ritmos y estructuras de los números y las figuras geométricas, fundamento de todas las artes y ciencias cosmogónicas, y sobre todo de la arquitectura sagrada, síntesis de todas ellas. Si la Masonería (como la Alquimia) es llamada el "Arte Real", éste no consiste en otra cosa que en la actualización, (4) en el plano del hombre y de la vida, de todas las posibilidades de manifestación concebidas y contenidas eternamente en la Mente y la Sabiduría del Creador, que "todo lo dispuso en número, peso y medida", (5) lo que nos da la idea de la existencia de un modelo prototípico reiterado en cualquier gesto creativo, ya se trate ese gesto de la creación de un mundo, de un ser o de una obra de arte, siendo ésta última la que el hombre finalmente pueda hacer consigo mismo en su interior. Es por eso que el aprendizaje, conocimiento y encarnación de ese modelo, que el cosmos entero simboliza, hacen del masón un obrero de la construcción universal, en la que él colabora conscientemente, pudiendo leer así en el "Libro del Mundo" o "Libro de la Vida". Acceder a esa cosmovisión, a ese orden armónico, conduce a la contemplación de la Belleza, que es un nombre divino y por consiguiente una poderosa energía de transmutación y regeneración. (6)
Esto nos lleva a considerar que, además del Verbo que insufla la vida a la materia amorfa, o substancia nutricia original, también existe la acción de un "gesto" divino en la creación del mundo. Y ese gesto misterioso (7) es el que establece precisamente la analogía antes mencionada entre el proceso cósmico y el iniciático. En efecto, la transmisión de la influencia espiritual en la Masonería es vehiculada por la ritualización de determinadas palabras y gestos sagrados, dividiéndose estos últimos en "signos" y en "toques". (8) En este sentido, debemos recordar que esas palabras y gestos rituales no son sino la propia energía del símbolo puesta en acción, lo que hace posible que la idea que el propio símbolo transmite se revele con toda su fuerza y fecunde al ser que la recibe, haciéndolo pasar, como antes hemos dicho, de la "potencia al acto" o de las "tinieblas a la luz". El código simbólico no es algo que pueda aprehenderse desde el exterior, como si uno mismo no estuviera incluido ni formara parte de la idea que éste transmite. El hombre comienza a tener conciencia de su ser en el mundo cuando comprende que él mismo es un símbolo, es decir que debe verse como en un espejo donde se refleja el Ser ­y la vida­ universal. En realidad todo rito es un símbolo, o idea, en movimiento, y todo símbolo, a su vez, no es sino la fijación de un gesto ritual cumplido conforme al orden, esto es, conforme al modelo de lo que fue hecho "en el Principio". El rito es la "vivencia" de la idea simbólica porque de hecho el propio rito no es sino esa misma idea articulada en el espacio y el tiempo, es decir en la totalidad de nuestra existencia, que así adquiere pleno sentido al integrarse en la cadencia de la armonía y del ritmo universal, siempre idéntica a sí misma por constituir la expresión de la Unidad indiferenciada, alfa y omega de todo lo creado. A este respecto, es bastante significativo que la palabra gesto tenga también el sentido de "gestación", y por tanto de "generación", que en el contexto iniciático y simbólico se vincula al renacimiento espiritual, de un "volver a nacer" por y en el Conocimiento. (9)
Cada uno de los grados masónicos de aprendiz, compañero y maestro, posee sus propias palabras y gestos rituales, los cuales, aun recibiéndose por etapas, están no obstante perfectamente coordinados, conformando finalmente una sola palabra y un único gesto inseparables e indistintos, análogos a los que fueron emitidos en el origen, que de esta manera se actualiza y se hace presente. De todo esto se desprende que la culminación en una vía como la que propone la iniciación masónica no es otra que la total identificación con el acto creador (generador) del Gran Arquitecto, identificación que sólo se hace efectiva con la llegada a la maestría, o lo que es lo mismo cuando la individualidad humana se universalice al quedar absorbida, por la atracción nacida del amor al Conocimiento, en la unidad de su Principio divino, de la que sólo se separó ilusoriamente. (10) Lo que decimos guarda estrecha relación con lo que en la Masonería se denomina la "búsqueda de la Palabra perdida", que es el verdadero Nombre del Gran Arquitecto, y que el hombre ha de recomponer "reuniendo lo disperso" de su ser, pues al fin y al cabo ese Nombre es el cosmos entero considerado en su esencia inmutable e imperecedera.
La Tradición nos enseña que el despertar a la realidad del Conocimiento es simultáneo a la apertura de los diversos centros sutiles (o chakras, según la tradición hindú) localizados simbólicamente a lo largo de la columna vertebral. Cada centro es receptor de una determinada energía cósmica vivenciada en el hombre como un estado de conciencia, y ello en virtud de la ley de correspondencia y analogía entre el macrocosmos y el micro cosmos, correspondencia y analogía que constituyen el fundamento mismo de la ciencia simbólica, pues gracias a ellas podemos reconocer lo universal en lo individual, y lo individual en lo universal, comprendiendo que ambos no son sino una sola y misma realidad, tal cual nos dice la Tabla de Esmeralda hermética: "lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba como lo de abajo, para obrar el milagro de una cosa única".
Asimismo, el que dichos centros estén jerárquicamente dispuestos a lo largo de la columna vertebral (una imagen del Eje del Mundo), nos indica la idea de ascenso gradual y escalonado: desde aquel que está situado en la base misma de la columna­eje, y vinculado a las energías telúricas y terrestres, hasta el que se ubica en la sumidad de la bóveda craneana, por donde se produce el pasaje a los estados superiores, supracósmicos y metafísicos. Si el hombre, al igual que el universo o el cosmos, es un atanor alquímico, el desarrollo espiritual se va cumpliendo en la medida misma en que se produce la cocción, destilación, purificación y transmutación de las energías inferiores en las superiores.
El número de estos centros, e incluso el orden de su disposición, varía en las diferentes tradiciones. En el caso de la Masonería dichos centros se ubican en puntos concretos señalados por signos gestuales realizados mediante una determinada posición de las manos, signos que son llamados de "reconocimiento" y de "penalización", y cuya posición es distinta en cada uno de los tres grados. En el primer grado el signo se realiza a la altura de la garganta, en el segundo en la del corazón y en el tercero a la altura del ombligo ­o entre las dos caderas­, y finalmente en la sumidad de la cabeza. A esto hay que añadir la vocalización de las palabras de paso y las palabras sagradas propias de cada grado, y que en sí mismas revelan un sentido simbólico directamente relacionado con la búsqueda de la "Palabra perdida", es decir con las etapas vividas durante el proceso de la realización interior. Naturalmente, no podemos desarrollar aquí todo lo que sugiere esta rica simbólica, y tan sólo indicaremos que tanto los signos, como los toques y palabras simbólicas en la Masonería son semejantes a los mudras (gestos manuales) y los mantrams (pronunciación de nombres, palabras y sílabas sagradas) pertenecientes a las vías de realización hindú y budista, lo que prueba la perfecta concordancia existente entre las diversas formas iniciáticas en lo que respecta a la constitución o arquitectura
interna del ser humano, ejemplo claro de la universalidad y coherencia de la doctrina tradicional allí donde ésta se manifieste.
En el discurso de la existencia la iniciación impone un centro, un eje alrededor del cual todo comenzará a ordenarse y a tener sentido, a ser significativo. Dicho centro está siempre presente en el corazón del hombre, y es, como el altar en el Templo, el punto de comunicación
cielo-tierra; o para decirlo en términos taoístas, donde se ejerce "la atracción de la Voluntad del Cielo" en la individualidad humana.
Establecer contacto con el radio que lleva a ese centro supone, en primer lugar provocar una ruptura de nivel o escisión en el tiempo ordinario, y recuperar la memoria del tiempo mágico, sagrado y mítico donde todo es verdadero y siempre es aquí y ahora, y nada se somete a la sucesión causa efecto que es la ley kármica del mundo sublunar o samsara. Y si bien es muy difícil escapar totalmente a esa ley, en tanto que seres todavía sumidos a las condiciones y limitaciones de la existencia individual, sí se puede, en cambio, conciliar las acciones y reacciones que ellas provocan en la psique (a la que conforman), pues en el laberinto que urden en torno nuestro se halla ese espacio vacío y virginal donde el jardín del alma florece y la regeneración es posible. Así, pues, solo a partir de esa primera ruptura puede decirse con toda propiedad que se inicia el camino del Conocimiento, lo cual conlleva un intenso trabajo con uno mismo.
Las mutaciones de la Piedra simbólica En la Masonería ese trabajo consiste en desbastar y perfeccionar la "piedra bruta", que es el símbolo del aprendiz, mientras que la piedra "cúbica" pertenece al compañero, y la "piedra cúbica en punta" al maestro. Esta sucesiva mutación de la piedra simbólica, análoga a la transmutación alquímica, indica tres momentos claves del trabajo
masónico. Ya se habló de la piedra bruta como un símbolo de la firmeza e inmutabilidad del Espíritu. Sin embargo, y como los símbolos se prestan muchas veces a un doble sentido, en la masonería ­que no olvidemos procede de una tradición de constructores­, y sin perder totalmente esa significación, la piedra bruta deviene más bien un símbolo del caos pre­cósmico, y en cierto modo puede verse como una imagen del mundo profano, de donde el aprendiz procede y al que tiene que superar en su intento de ir de las "tinieblas a la luz". En este contexto simbólico, las asperezas y aristas de la piedra bruta representan las deformaciones del alma humana sometida a las influencias egóticas e ilusiones mentales de todo tipo, las cuales suponen un obstáculo en la evolución espiritual. Se impone, pues, una ascesis purificadora que, al mismo tiempo que lime las asperezas de la piedra bruta de la conciencia, de lugar a un desarrollo ordenado de las posibilidades superiores en ella incluidas, y en tanto que no se manifiesten permanecen en estado embrionario y latente. En la iniciación masónica los primeros trabajos del aprendiz se llevan a cabo con el mazo y el cincel, herramientas que respectivamente simbolizan la fuerza de la voluntad y la facultad de la inteligencia, la cual distingue, separa y determina lo que en el ser es permanente y coesencial a su naturaleza (aquello que ese ser "es" en sí mismo), de lo que constituye sus añadidos superfluos y exteriores. En lenguaje masónico esta acción clarificadora recibe el nombre de "despojamiento de los metales", que en el fondo es idéntica a lo que en Alquimia se denomina "separar lo espeso de lo sutil", es decir lo profano de lo sagrado. Entendida de esta manera, la voluntad es ese fuego sutil que generado por la acción iluminadora de la influencia espiritual, promueve en el hombre el amor o la pasión por el Conocimiento, siendo en este sentido que los términos querer, creer, y crear son exactamente lo mismo. Empero, y a fin de que no se disperse, esa fuerza interior ha de estar bien dirigida por una recta intención, o rigor intelectual, que la encauce y concentre en vista a la comprensión teórica y efectiva de los principios universales, los cuales, volvemos a repetir, se revelan mediante las leyes, ritmos y ciclos que regulan el orden armónico de la Creación. Sólo así, conjugando en un acto único, que deviene ritual y permanente porque se ha "incorporado" a la naturaleza del ser, la fuerza del amor y el rigor de la inteligencia, la "materia caótica" irá siendo pacientemente tallada, hasta que el aprendiz, intuyendo la Belleza o "forma" ideal oculta en esa materia deforme, (11) se "eleve" a un grado superior de su jerarquía interna, es decir, a compañero.
En esta nueva etapa de su viaje al iniciado a los misterios del Sí mismo le son necesarios otros símbolos ­herramientas para proseguir con la obra de la regeneración. De esta manera, y para que la piedra bruta se acabe de pulir, es imprescindible la ayuda de la escuadra, la cual le va señalando ­enmarcando­ el perfecto tallado y cubicaje. La escuadra, al ser también un símbolo de la rectitud interior, está asociada a la idea de axialidad, pues su forma resulta de la unión por su vértice de un eje vertical y otro horizontal. Es precisamente la toma de conciencia de estas dos coordenadas geométricas (que expresan principios universales), como la piedra bruta, se convertirá, o mejor se "transmutará" en piedra cúbica. Además, hecho evidente, la piedra cúbica es la más apta para la construcción, es decir, la que hace posible "levantar" la obra a partir de sus cimientos. Mas ese levantamiento se efectuará con la intervención de otras dos herramientas, por lo demás complementarias: el nivel y la plomada. Con la primera, el compañero se asegurará que la base no tenga desnivel, o dicho de otra manera, que la purificación con el mazo y el cincel se hayan llevado a cabo de manera efectiva, asegurando así la firmeza y estabilidad de la obra interior. Es ésta una simbólica que expresa la acción conjunta de las cuatro virtudes cardinales, las cuales, efectivamente, "nivelan" y equilibran los impulsos de las pasiones inherentes a la naturaleza humana: "Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos" (Lucas, III, 4-5). En este sentido, las virtudes cardinales corresponden, arquitectónicamente, a las cuatro piedras de fundación situadas en las cuatro esquinas o ángulos del templo, sosteniéndolo en su elevación vertical. A su vez, con la plomada se comprobará la perpendicularidad de la edificación, según señala un eje invisible, pero no por ello menos real, que cohesiona y mantiene en equilibrio la estructura de nuestro universo y de todas las cosas en él contenidas, incluido naturalmente el hombre. La verticalidad de la plomada, suspendida simbólicamente de la mano del Gran Arquitecto, "cae a peso" en dirección al centro de la tierra, señalando la profundidad del Conocimiento que penetra hasta lo
más recóndito del alma humana, "iluminando" los aspectos más oscuros de ésta, pues allí, en esas profundidades se halla el "fuego secreto" del Espíritu, artífice verdadero de toda la obra de transmutación.
Ciertamente, no es otro el significado de las siglas alquímicas V.I.T.R.I.O.L. grabadas en la "Cámara de Reflexión", simbólicamente situada "debajo" mismo de la Logia: "Visita el Interior de la Tierra (de tí mismo) y Rectificando encontrarás la Piedra Oculta", que es la verdadera "medicina" de la que hablan los maestros alquimistas.
Esa rectificación es simultánea a la reintegración de lo individual en lo universal, lo cual conlleva una total reconversión psicológica que propicia el nuevo nacimiento. Aquello que estaba disperso se ha reunido y "cristalizado" en una forma, una estructura que refleja (al haberse "conformado" a la armonía del orden cósmico) su modelo prototípico e imperecedero. El compañero, al comprender y vivir los misterios de la cosmogonía, que son los de él mismo, volvemos a repetir, hace de su oficio (cualquiera que éste sea) un ministerio, y de su vida un arte, ejecutando y transmitiendo libremente las órdenes recibidas del Gran Geómetra, que es como se designa en este grado al Gran Arquitecto o Principio de la Construcción Universal. Asimismo, ese renacimiento, ese volver a nacer de nuevo en y por el Conocimiento, está simbolizado por la estrella pentagramática o "Estrella flamígera". Las cinco puntas de esta estrella indican que el hombre ha accedido a su "quintaesencia", lo que quiere decir que ha realizado y desarrollado todas las posibilidades comprendidas en el estado humano.
De otro lado, la quintaesencia es el centro de la cruz de los cuatro elementos, y por consiguiente el punto de conciliación y superación de las energías contrarias que esos elementos representan en el plano de la materia y de la psique. Es evidente que en el simbolismo constructivo la quintaesencia está figurada por la "piedra fundamental", situada en el centro mismo del cuadrado señalado por las cuatro piedras de las esquinas, llamadas corner stones, literalmente "piedras de esquina o de ángulo", y que son como un reflejo cuatripartito de la piedra fundamental del centro, equivalente al ara o altar del templo. En medio de la Estrella flamígera figura la letra "G", curiosamente la inicial de Geometría y de Dios en inglés (God), letra de la que Guenon dice que sustituyó al Iod hebraico, que es el símbolo de la Gran Unidad. Así pues, en el centro del estado humano, en su corazón, lo que en realidad habita es el Principio divino, que teniendo como soporte en nuestro mundo a la individualidad humana regenerada, irradia su luz a todas las cosas. (12)
Lo que hace inteligible al cosmos, lo que le da todo su sentido y realidad, es precisamente lo que está "más allá" de él, lo inmanifestado, "...pues es el vacío del centro lo que hace útil a la rueda" ( Tao-te-King, XI). En ese centro alrededor del cual se efectúan todas las revoluciones de la rueda del mundo, se sitúa simbólicamente la "Cámara del Medio" del maestro masón. En dicha Cámara tienen lugar los misterios de la "segunda muerte" y el "tercer nacimiento", ejemplificados por la muerte ritual del maestro Hiram, su posterior enterramiento, su búsqueda, y finalmente su "resurrección", simbolizada por la rama de acacia. Habiendo realizado el viaje horizontal que le ha conducido al altar o corazón del santuario, el ser pasa del cuadrado al círculo, o de la escuadra al compás. Se produce así el pasaje de la Tierra al Cielo, o lo que es lo mismo, una "exaltación" por el eje vertical hasta la clave de bóveda situada en el centro de la cúpula (o cabeza) del templo­cosmos­hombre. A la piedra cúbica (símbolo del cosmos), se le añade una pirámide en su parte superior, pasando a llamarse a partir de entonces la "piedra cúbica en punta", que simboliza el acabamiento y perfección de la obra, su "coronamiento" vertical y celeste. (13) Esta idea de coronamiento referida a la piedra cúbica en punta, encaja perfectamente con la simbólica cristiana de la "piedra angular", la cual, por su forma, sólo podía ser colocada cuando finalizaba la construcción, concretamente en la clave de bóveda u "ojo del domo".(14)
Pero en realidad, ya se trate de la clave de bóveda, del vértice de la pirámide, del centro del círculo o de la rueda, lo que reside en todos estos símbolos es el secreto del Nombre inefable, el punto de no­manifestación donde mora el "Uno sin segundo" que sólo se conoce a Sí mismo por Sí Mismo. Esta es la última puerta a franquear por el hombre, el cual "a la pregunta ¿quién eres tú?, que se le formula cuando llega a esa puerta, puede responder con verdad: 'Yo soy Tú'".(15)

NOTAS
1. No vamos a hablar aquí de los llamados "altos grados" o "grados complementarios a la maestría", cuyo número varía en cada uno de los Ritos masónicos actuales. Pensamos que algunos de esos altos grados representan un desarrollo de ciertos aspectos iniciáticos contenidos ya en el grado de maestro.
2. La misma estructura cósmica e iniciática la encontramos en el antiguo símbolo del "triple recinto druídico", en donde se distinguen tres cuadrados concéntricos, del más interior de los cuales parten cuatro líneas que atraviesan los dos cuadrados restantes hasta sus límites. En la jerarquía iniciática las líneas que parten del cuadrado central corresponden a los canales a través de los cuales se transmite, de a d­intra a ad­extra, la enseñanza de la doctrina y del Conocimiento a todo el resto de la organización iniciática. En la Masonería el conjunto de los tres cuadrados (o círculos) equivalen a las tres "Cámaras" de los grados de aprendiz, compañero y maestro. En este último, la Cámara se denomina "del Medio", y se identificaría entonces con el cuadrado central del triple recinto druídico (ver cap. X de los Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, d e René Guenon).
3. La expresión "tinieblas exteriores", o "inferiores", que se utiliza para referirse al mundo profano, constituyen el reflejo invertido y oscuro de las "tinieblas superiores más que luminosas", las cuales conforman la esfera inteligible de los arquetipos espirituales.
4. En el sentido en que Aristóteles daba a la expresión de la potencia al acto, es decir como un paso de la posibilidad a lo real contenido en ella.
5. Sabiduría, XI 20.
6. La Belleza es el nombre que recibe uno de los tres pilares sobre los que se apoya la edificación del templo masónico, y por extensión del templo del mundo. Los dos restantes pilares se denominan Sabiduría y Fuerza. Sabiduría, Fuerza y Belleza, equivalen respectivamente al "número, peso y medida" divinas.
7. Principio verdaderamente atemporal, pues está ocurriendo en estos precisos momentos, lo cual se relaciona con el "mundo creado a cada instante" o "renovado a cada soplo" del sufismo islámico.
8. Palabras y gestos se encuentran dentro de la clasificación tradicional establecida entre los símbolos sonoros y los símbolos visuales, respectivamente.
9. Se ha dicho que conocimiento y co­nacimiento son exactamente lo mismo, y uno es lo que conoce.
10. El ingreso al grado de maestro representa la reintegración del "estado primordial", tal cual fue vivido por los primeros hombres en el Paraíso. Si hasta alcanzar ese grado el recorrido ha sido horizontal (terrestre), a partir de él comienza el ascenso vertical por los estados superiores del ser, vinculados con los diversos cielos planetarios. Por otro lado, debe quedar bien claro que aquí hablamos del Maestro interno, pues en la actual Masonería muy pocos de los que ostentan ese grado (conferido muchas veces por puras necesidades prácticas de la Logia) han conseguido siquiera llegar a auténticos aprendices o compañeros.
11. Según la Alquimia en el plomo, el metal más denso y opaco, se esconde la luminosidad inalterable del oro.
12. La letra Iod es la primera de las cuatro letras hebreas que componen el Tetragrammatron, el nombre inefable de Dios. Igualmente, entre los operativos la Estrella pentagramática era el símbolo de la Estrella Polar y por tanto del Gran Arquitecto. Esta idea fue sin duda heredada de los pitagóricos, para los cuales el Pentagrama constituía su signo de reconocimiento, además de ser el símbolo de la Armonía universal. Los pitagóricos designaban al pentagrama con el nombre de pentalfa, pues está formado por la reunión de cinco (penta) alfas, que es también la primera letra del alfabeto griego. A este respecto debemos recordar que los pitagóricos hacían corresponder a cada una de las sumidades del pentalfa una de las letras de la palabra "eigeia" (salud), siendo la salud corporal un símbolo vivo de la armonía y equilibrio interior del hombre regenerado que accede al centro de sí mismo. Además, esas letras se disponían según el sentido polar, lo que indica de una manera bastante clara la conexión del pitagorismo con la Tradición Primordial o hiperbórea.
13. La "piedra cúbica en punta" sintetiza la unión por su parte superior del cuadrado y del triángulo, o según otro simbolismo la efectivización de las cuatro virtudes cardinales y las tres virtudes teologales, terrestres unas y celestes las otras. Esa misma figura creada por la unión del cuadrado y del triángulo es el símbolo alquímico de la "piedra filosofal", la cual también representa el acabamiento y perfección de la Gran Obra hermética. Como vemos se trata del septenario (3 + 4 = 7), el cual es tomado en todas las tradiciones como el número cosmogónico por excelencia. Añadiremos que siete es el número necesario para que una Logia sea "justa y perfecta".
14. En la simbólica cristiana la piedra angular se identifica con Cristo mismo, que representa igual principio espiritual que El Gran Arquitecto en la Masonería. La inutilidad de esta piedra durante la construcción en realidad confirma su carácter supracósmico, pues no puede ocupar otro lugar que el centro mismo de la cúpula. Esa piedra es la verdadera clave de bóveda, es decir la "llave" (clave) con la que se comprende el sentido simbólico de toda la construcción. Ella está en realidad al principio y al final de toda la obra, como el Espíritu es el Alfa y el Omega de toda la Creación.
15. René Guenon, "Kâla­Mukha", cap. LIX de Símbolos Fundamentales

lunes, 30 de octubre de 2006

NORMAS MASÓNICAS

Debéis ser hombre bueno y recto y obedecer estrictamente la ley moral; ser ciudadano pacífico y respetar las leyes de la nación en que vivís; no entrar en planes ni conspiraciones contra el gobierno y someteros a las resoluciones del poder legislativo; guardar el debido respeto a las autoridades; trabajar con diligencia, vivir con honradez y proceder buenamente con todos los hombres; venerar a los antiguos protectores y jefes de la masonería y a sus legítimos sucesores; y someteros a las resoluciones y decretos de vuestros hermanos reunidos en la logia, siempre que no infrinjan las Constituciones de la Orden; evitar querellas y desavenencias privadas y guardaros contra la intemperancia y los excesos; ser prudente en vuestra conducta cortés y afable con vuestros hermanos y fiel a vuestra logia; respetad a los verdaderos y legítimos hermanos y oponeros a los impostores y disidentes de los dogmas de la masonería; cultivar siempre los principios de la buena sociedad, fomentar las virtudes y propagar el conocimiento de las artes; rendir homenaje a las personas y cargo del Gran Maestro, debidamente instalado y estricta obediencia a los edictos de la Gran Logia; declarar que no esta en las facultades de ningún hombre o reunión de hombres, hacer innovaciones en el dogma de la fraternidad; asistir puntualmente a las sesiones de la Gran Logia al recibir oportuna invitación y cumplir todos los deberes masónicos en los casos oportunos; Declarar que ninguna logia puede fundarse sin el permiso de la Gran Logia; y que no debe reconocerse ni apoyarse logia clandestina ni persona recibida en ella, por ser esto contrario a los antiguos Preceptos de la Orden; declarar que nadie puede regularmente ser admitido masón o miembro de una logia constitucional, sin previo informe y averiguación debido a sus condiciones; no recibir en la logia visitadores desconocidos, sin previo riguroso examen, y de ser posible, tener testigos que los hayan visto iniciar o trabajar en logias con ellos.
DEL MASON PARA CON LA ESPOSA
El matrimonio es consecuencia de una reciprocidad de amor y de respeto, y se efectúa por relaciones de atracción, sentimiento y voluntad.
La unión conyugal eleva a los esposos y estimula en ellos la práctica de las virtudes. El padre de familia penetrado de sus altos deberes, borra vicios y flaquezas, domina sus pasiones para no sonrojarse ante sus hijos y para no darles el oprobio por herencia; y cuando ese padre es masón, sabe que los hijos son depósito sagrado de fecundo amor, que como remaje opulento se ciñe al viejo tronco del que dimana la savia de la educación y el apoyo del ejemplo de la virtud; establecer la paz en vuestro hogar y para ello bastará que os améis, estiméis y respetéis recíprocamente, pues así llegaréis a comprender que para los que saben amarse, nada hay tan hermoso como la vida en que los dos seres se amalgaman en la dulce fusión de una sola voluntad.
No debéis olvidar jamás que la mujer es vuestra igual, que debéis tratarla siempre con respeto, con moderación y con cariño. La debilidad femenina debéis entenderla con ternura, consagración y sacrificio espontáneo. Ella será vuestra colaboradora más decidida, vuestro punto sentimental de apoyo en los tumbos de la vida, hada generosa de todas las grandezas espirituales, a ella debéis acudir en vuestras tribulaciones y en vuestras alegrías. ¿Quién mejor que ella, sabrá alimentar una bella esperanza y curar con un beso las más hondas heridas del alma ?. Por ello debéis colocarla a la misma altura en que estáis colocado, instruyéndola, estimándola y levantándola hasta la sublimidad de nuestra enseñanza masónica si queréis labrar vuestra felicidad y contribuir a la felicidad universal; pero al mismo tiempo debéis ascender hasta la cúspide radiosa de su espiritualidad, porque la mujer, esencia pura de los más nobles sentimientos, busca incesantemente las emanaciones del alma, y al no encontrarlas en el compañero que el destino le deparó, sufre la nostalgia del reino del espíritu frente a las flores marchitas de sus sueños que moja la lágrima de la decepción.
La masonería, que es la única institución que vive para la moralidad, nos recuerda y enseña siempre nuestros más altos deberes, y así espera lograr la indisolubilidad en la unión de dos existencias, hechas a base de amor y no de férreas tiranías legales. Procura para ello, forjarse verdaderas ligas de afecto, de cultura intelectual y sentimental, pues es así como se forman lazos atractivos y durables. La masonería perfecciona en absoluto el matrimonio consagrado por la ley, porque lo eleva con sus enseñanzas.
Nuestro Código Moral Masónico al regular los deberes que tenemos para nuestros semejantes y con nosotros mismos, regula igualmente los que tenemos para con la mujer y los que impone el doble carácter de esposo y de padre. Recordad siempre queridos hermanos, en vuestras horas de triunfo o de fracaso, de tranquilidad o de violencia, de prosperidad o de adversidad, que tenéis una mujer a la que debéis miramientos y consideraciones que ella de nadie espera más que de vos, la dulzura, el razonamiento, el buen sentido y la cordura, os deben guiar en vuestro trato con vuestra esposa, pues no olvidéis, como bien lo sabéis, que en nuestro seno hay hombres que practican la virtud, alimentan el bien y enseñan la moral
A LA ESPOSA DEL MASON
SEÑORA: Vuestra misión en el hogar es de paz, de dulzura y abnegación; a vos está encomendada la parte sentimental de la unión matrimonial; pero ésta no es solo vuestra obra, puesto que desde hoy en adelante, sois punto principalísimo de apoyo en los éxitos de vuestro esposo. No olvidéis jamás, por lo tanto que cuando éste no encuentre en el hogar la franca colaboración, cuando en él y en su obra no está identificada la mujer, pierde todo su esfuerzo y todos sus nobles aspiraciones se embotan en el desconsuelo y en el silencio triste de los que se sienten aislados en la lucha por la vida. Para lograr esto, debéis poner mayor suma de esfuerzos, que hoy lleven hasta conseguir poneros al nivel natural de vuestro esposo; estudiar siempre la vida en todas sus manifestaciones, que así sabréis llevar en un momento oportuno la luz de vuestro compañero; y así como vais hasta él, haced también que venga él a vos, a vuestra espiritualidad, a la sutileza de vuestras idealidades, a toda esa aureola de sentimentalidad que gallardamente corona, como búcaro gentil, a todo cerebro de mujer.
Unos consejos sanos, una bella administración de las facultades del hombre, un hogar limpio, lleno de sol y de alegría, una sonrisa oportuna, una caricia a tiempo, un dulce consuelo en los embates de la lucha, una cuidadosa fidelidad del honor y de los intereses del esposo, tales son los deberes fundamentales del matrimonio Confiad siempre en vuestro esposo y así lo haréis, confiar en vos y en él mismo; no deis pábulo a habladillas malintencionadas que, provocando los celos, matan todo el amor y todo el respeto; creed siempre más en lo que diga vuestro esposo que en lo que aseguren los extraños, y así consolidaréis vuestra felicidad.
En donde quiera que haya un masón, señora, y los hay en todas partes del mundo, ese masón combatirá a pecho descubierto por vuestro honor, por vuestra tranquilidad y por vuestra felicidad. En cada uno de nosotros tendréis un apoyo y un amigo, y si os encontráis desamparada, acudid a nosotros, que os remediaremos vuestros males, nos encargaremos de vuestros hijos, satisfaceremos vuestras más apremiantes necesidades. Os habéis casado con un masón con un hermano nuestro y tenéis derecho a nuestra ayuda y protección decidida.
Se ha dicho que el hombre en una parte de un todo, que aislarse es mutilarlo y que unirle debidamente es completarlo. Otro tanto puede decirse de la mujer. Para que la unión conyugal pueda producir todo lo que la sociedad tiene derecho a esperar de ella, es necesario que la mujer se cultive, posea una educación suficiente para que comprenda a su marido y que tenga anhelos de progreso, todo dentro de las altísimas enseñanzas que la masonería prodiga; sed pues, una verdadera y cumplida esposa del masón para que toda vuestra vida esté iluminada por la luz de la razón que, que como antorcha siempre flamante, hace distinguir la verdad del error y disipa las preocupaciones, los perjuicios y los temores. Ahuyentad los oropeles de la moral convencional y regios por las nociones eternas de la moral absoluta, nociones claras y comprensibles al cerebro y satisfactorias para vuestro corazón; moral que, por estar basada en la Naturaleza no puede menor que ser absoluta.
SEÑORA aprovechar nuestras prácticas y prédicas y contribuir con vuestra labor al engrandecimiento de la obra que nosotros realizamos como eternos obreros del bien. Cuidad de vuestra felicidad, de esa felicidad que sólo una vez pasa por nuestra vida al alcance de nuestras manos, y que dejamos escapar por punible inconsciencia o por execrable egolatría. En recuerdo de ese amor, de esa sensación, de esa esperanza, de ese ensueño, sed siempre la novia muy amada y muy amante que siempre espera asomada al balcón de la felicidad.

lunes, 23 de octubre de 2006

GRADOS MASÓNICOS BÁSICOS

1ª PARTE
Los dos primeros grados masónicos constituyen una sublimación simbólica de los dos grados profesionales en los que se encuadraron los constructores medievales. En una primera etapa, los antiguos masones de las cofradías del oficio, tanto escoceses como ingleses, conocieron, en opinión de la mayor parte de los historiadores especializados en el tema, solamente un ritual de iniciación común para compañeros y maestros. Los primeros rituales específicos para los Aprendices aparecieron, más tarde, en Escocia. Sin embargo, en este país, y no en Inglaterra, los masones de oficio estaban organizados profesionalmente en los tres niveles de aprendiz, compañero y maestro, ya que en Inglaterra, los maestros no eran sino compañeros en posición de conseguir trabajo y de presidir las tareas de los restantes profesionales de su equipo o logia, para realizar los proyectos de quienes encargaban o patrocinaban las obras. Los maestros escoceses contaban, en el siglo XVII, con un ritual para la transmisión ³de la Palabra del Masón², que estuvo en el orígen de lo que después fueron los métodos rituales de la Masonería simbólica.
La creación del tercer grado simbólico fué consecuencia de la necesidad de proyectar simbólicamente la figura del maestro constructor escocés, tal como existía en el siglo XVII, cuando eran numerosos los masones aceptados en los diversos talleres escoceses. Recordemos que el Maestro masón simbólico ha de poder armonizar lo inmanente con lo trascendente, como premisa de su construcción espiritual. A partir de ahí, su búsqueda constructiva debe ir más allá y, por ello, su edad simbólica es de siete años y más...
Pronto, el mismo proceso evolutivo hacia la simbolización filosófica que dió origen al tercer grado, movió a algunos a reunirse para reflexionar juntos sobre temas implícitos en la densa síntesis que constituye ese grado y que no parecía oportuno tratar en reuniones o tenidas ordinarias, dada la necesidad de desarrollar en ellas la temática de interés general. El tercer grado es, realmente, el primero de los grados superiores del método iniciático masónico en general. Sin embargo, el despliegue de su contenido potencial ha dado lugar a una variedad de lo que en términos filosóficos docentes se suele llamar ³escuelas², diferenciables por su sistemática. Puesto que el método masónico de ascesis es gradual y ritualizado, surgieron, durante los últimos tres siglos, sistemas rituales condensados en lo que llamamos Ritos, con distinto número de grados complementarios del tercer grado fundamental, aunque manteniendo todos ellos la unidad básica en los tres primeros.
2ª PARTE
La ceremonia de recepción del Aprendiz en la Logia pone de relieve los dos aspectos del ritual de iniciación a los que aludíamos anteriormente (ver en "Archivo"):
El neófito es aceptado por la comunidad de modo solemne y presta ante ella juramento de sinceridad, lealtad y honestidad, comprometiéndose a trabajar en la búsqueda y exaltación de los valores humanos esenciales o espirituales, para su propio bien, el de sus Hermanos y el de la Humanidad, dedicando su esfuerzo a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo*. Por otra parte, es el Venerable Maestro de la Logia quien le recibe como nuevo masón, transmitiéndole, desde ese momento inicial, un quantum de la Tradición contenida en el Rito, a través de sus explicaciones y de sus actos.
El candidato jura que se propone ser un buscador de la Verdad (de sus parcelas de la Verdad) unido a sus Hermanos, apoyándose en ellos y apoyándoles con el mismo fin. El hecho exalta la sociabilidad del hombre como virtud que puede y debe ser elaborada desde la autenticidad del individuo. Ésa es la diferencia respecto a la simple adhesión a una causa justa (partido político, ONG, etc.). La Humanidad no se reduce a los "Hermanos", pero éstos la simbolizan. Son iconos del resto de la Humanidad, a la que nos debemos como piedras del Gan Edificio, talladas lo mejor posible. La Masonería es una fraternidad iniciática que simboliza, en miniatura, la Fraternidad universal a la que se aspira. La comunidad íntima en la que pasa a integrarse el Aprendiz será la más sensible a la naturaleza y calidad de sus hechos, porque es en el seno de esa comunidad donde el masón puede "explicarse" abiertamente, recibiendo en ella el análisis que hagan sus Hermanos. Por tanto, cuando se le pregunte si es masón, su respuesta debería ser: "Como tal me reconocen mis Hermanos"; porque es de ellos de quien recibe el primer reflejo de su propia evolución.
El Aprendiz masón debe guardar silencio durante su permanencia en el recinto de la Logia. El silencio ritual invita y acostumbra al Aprendiz a analizarse a sí mismo antes de emitir un juicio sobre lo que oye o ve, asegurándose de que su entendimiento no está mediatizado por sus propias pasiones. Por otra parte, recogiendo la tradición de los antiguos masones o constructores de oficio, no debe revelar los secretos del Taller** a nadie, ni siquiera a los Hermanos ausentes, cuando se reencuentre con ellos. Esta regla se extiende a todos los miembros del Taller. Se trata de otro símbolo iniciático y no de la práctica de un absurdo y mal entendido secretismo masónico:
Los secretos a los que aluden los rituales masónicos son aquellos símbolos que representan lo esencial, encubierto o velado para el razonamiento materialista en general, pero hallado en un proceso personal íntimo de búsqueda desarrollado metódicamente. Como referencias metodológicas sintetizadoras se utilizan palabras, toques y signos que en masonería reciben el nombre de secretos del grado. Guardar los secretos del grado para debatirlos en la logia, entre iniciados que siguen un mismo curso, no significa que las conclusiones personales a las que en esas circunstancias llegue el masón, y que son suyas, no puedan ser expuestas y razonadas por éste continuamente, dentro y fuera de la Logia. La íntima comprensión y vivencia de "lo secreto" (su realización interior personal), tiene como meta la gradual transformación del individuo, su mejora. Y esa mejora ha de ser perceptible externamente.
Con la expresión secreto se hace referencia a una verdad velada o encubierta que va a ser abordada siguiendo un método ritualizado. El método se basa en el desarrollo de principios o valores arquetípicos, expresados mediante símbolos. La divulgación del método es inútil, ya que está concebido para ser trabajado en fraternidad. Un hombre que no esté dispuesto a iniciarse y que no haya emprendido libremente el camino de la Iniciación (de la forma de iniciación que propone la Masonería) no aprende a "moverse" mental y anímicamente dentro de las líneas o sendas trazadas por el método ritual masónico. Cuanto ocurre en el interior de una logia pertenece al secreto de la intimidad iniciática que cada Hermano prosigue a nivel personal. El secreto de confesión tiene el mismo sentido y merece el mismo respeto.
Por otra parte, hay que subrayar algo más: en la transmisión de palabras e intenciones de terceros, debemos proponernos imperativamente evitar transferir nuestras propias debilidades, errores o pasiones. El proceso iniciático es íntimo e inexpresable mediante palabras. El Aprendiz debe asimilar y reflejar en sus hábitos este principio de convivencia fraternal.
La formación del Aprendiz consiste en la recepción de la parte preliminar de la Tradición masónica secular, a fin de que sea él mismo quien estructure su pensamiento, aprendiendo a pensar por sí y a desarrollar su capacidad de discernimiento, liberando su ánimo de pre-juicios. En el primer grado, deberá disponerse a buscar y captar la dualidad de la que todo se compone y a no ver incompatibilidades en las oposiciones, sino aspectos complementarios e interactivos que, fundidos o sintetizados, forman aquello que sea objeto de su análisis. De lo binario, fuente del movimiento dialéctico, emerge la tríada, cuyo símbolo es el número Tres y cuya forma es el Triángulo. El Aprendiz debe concentrar su atención en esto. Para ello, habrá de ejercitarse en la formación de silogismos compuestos por una tesis, una antítesis y una síntesis, como enseña la dialéctica académica, pero haciendo que la síntesis vaya más allá de lo simplemente evidente y habituando su raciocinio a la aceptación real de tales síntesis en su vida diaria, viendo, por ejemplo, "la estabilidad" como síntesis de la oposición representada por la atracción y la repulsa, de igual forma que lo activo y lo pasivo producen "lo neutro" o que en el instante que llamamos "el presente" está contenido todo el pasado y todo el futuro de una vida.
Decía Oswald Wirth que la inteligencia y el conocimiento brotan tanto de la razón como de la imaginación. Así es la dialéctica poética del simbolismo masónico.
* "Gloria", según los diccionarios, significa "esplendor, magnificencia" y también "lo que da fama, lo que se atribuye a". El trabajo masónico, en las logias tradicionales, se dedica siempre al Principio creador del que es manifestación u Obra todo el Universo. La Verdad absoluta es la meta (directamente inaccesible) a la que tienden nuestros modestos trabajos como masones. Por ello dedicamos nuestro esfuerzo a su esplendor y magnificencia.
** Los antiguos masones constructores de templos y edificios, cuyos utensilios y métodos de trabajo sublimamos los masones, simbolizándolos, guardaban celosamente sus "secretos profesionales" por razones laborales y de protección frente a la competencia. La palabra "secreto" tiene, en la Masonería simbólica actual, un valor filosófico y metodológico.


http://www.logiagenesis.com/trabajosmasonicos.htm

ENSEÑANZA PITAGÓRICA

ARMONÍA DEL COSMOS
Pocos filósofos y muchos menos han sido los científicos que hayan sabido encarnar sus enseñanzas con elementos sensibles con tanto acierto como Pitágoras. La famosa armonía de las esferas de la enseñanza pitagórica primitiva era mucho más profunda que la mera conjetura de la consonancia de las notas que los astros producen en su movimiento.
Para Pitágoras la visión fundamental consistió en que el universo es un cosmos, un todo ordenado y armoniosamente conjuntado. El destino del hombre consiste en considerarse a sí mismo como una pieza de este cosmos, descubrir el lugar propio que le está asignado y mantener en sí y en su entorno, en lo que está de su parte, la armonía que es debida de acuerdo con el orden natural de las cosas.
La armonía cósmica entendida en este sentido fue probablemente una audaz conclusión de madurez a la que Pitágoras llegó a través de la observación de la congruencia de sus consideraciones científicas sobre números, figuras, notas musicales, con las ideas orientales sobre el alma, los astros y la divinidad.
Los números constituían el armazón inteligible de las formas en la aritmética figurativa de los pitagóricos, construida por ellos mediante piedras (psefoi, cálculos). Al mismo tiempo los números desvelaban las proporciones que regían las consonancias musicales. ¿No era natural ver en el número el principio inteligible a través del cual el cosmos divino gobernado por el espíritu manifestaba al hombre su armonía interna?.
Según cuenta Porfirio (Vita Pyth. 30-31) y Iámblico (Vita Pyth. 64-66) en un pasaje que toman de Nicómaco de Gerasa (ca 50-150 d. de C.), quien por su parte parece hacerse eco de fuentes pitagóricas antiguas, Pitágoras "dirigía su oído y su espíritu hacia las sublimes consonancias del cosmos gracias a una inefable capacidad divina difícil de imaginar. Con ello oía y entendía él solo, según explicaba, toda la armonía y el concierto de las esferas y los astros que en él se mueven".
La música era a la vez entre los pitagóricos el símbolo de la armonía del cosmos y un medio para lograr el equilibrio interno en el espíritu mismo del hombre.
EL JURAMENTO PITAGÓRICO
Bajo diversas formas se ha conservado una breve fórmula pitagórica de difícil interpretación que, según es de suponer, contenía algo muy cercano a la quinta esencia del espíritu pitagórico. En la versión más corriente reza así: "No, por Aquél que ha entregado a nuestras almas la Tetraktis, una fuente que contiene las raíces de la naturaleza eterna".
Al parecer constituye un juramento de secreto sobre el contenido de la enseñanza pitagórica, reservado a miembros de la comunidad exclusivamente. "Aquél", por supuesto, es Pitágoras mismo, a quien los pitagóricos primitivos no osaban nombrar. La Tetraktis, o cuaterna, consiste probablemente en los números 1,2,3,4, que conjuntamente solían representar los pitagóricos en esta forma figurativa
¿En qué sentido la Tetraktis podía ser "fuente de las raíces de la naturaleza eterna"?. Según parece, la Tetraktis alude a la iluminación pitagórica inicial y fundamental sobre las proporciones numéricas que rigen las notas musicales consonantes: el tono (1:1), la octava (1:2), la quinta (3:2) y la cuarta (4:3). Más adelante tendremos ocasión de considerar en detalle los experimentos musicales con cuerdas que pusieron de manifiesto tales proporciones. En la experiencia pitagórica esta observación debió de constituir el estímulo decisivo hacia la extrapolación cuasimística de que el cosmos es en algún modo alcanzable a través del número. Tal vez es en este sentido en el que se exalta la Tetraktis como fuente del conocimiento de las raíces de la armonía de la naturaleza eterna, en el cual se basa la existencia pitagórica.
Se puede uno preguntar: ¿cuál fue el sentido del secreto pitagórico que el juramento solemnemente impone?. Entonces, como hoy, el secreto compartido constituye un fuerte vínculo de conexión de los miembros de una comunidad reducida. La comunidad pitagórica llegó a tener una complicada organización interna, con largos períodos de noviciado, pruebas de silencio y de robustecimiento del espíritu a través de experiencias encaminadas a fomentar la humildad y la asimilación paulatina del espíritu pitagórico. Muchas de las doctrinas esotéricas de los pitagóricos se prestaban, fuera de su contexto total, a malentendidos que era conveniente evitar. Las mismas enseñanzas matemáticas cobraban probablemente un halo especial colocadas dentro del ambiente de los iniciados pitagóricos, constituyendo para ellos un soporte de su camino de vida con un significado que va mucho más allá del carácter de mera curiosidad especulativa que podía constituir para los espectadores externos. Por otra parte, en la vida religiosa de la Grecia contemporánea a Pitágoras abundaban extraordinariamente los misterios o ceremonias asimismo secretas de iniciación y purificación progresiva, con la finalidad de provocar en el espíritu del iniciado un estado de veneración, fervor religioso y entusiasmo místico, llevadas a cabo en una parte oculta del templo. Los festivales nacionales de Delfos, Eleusis, incluían misterios celebrados con genuina exaltación religiosa. Parece muy probable que Pitágoras adoptase en la tarea de formación de sus adeptos los métodos y técnicas que había observado ser de gran eficacia.
Este rasgo secretista de la enseñanza pitagórica primitiva fue mitigado más adelante. El "No" rotundo del juramento aparece convertido en sí en los Versos Aureos, una compilación de enseñanzas pitagóricas escrita probablemente en el segundo o tercer siglo después de Cristo, teniendo a la vista fuentes mucho más antiguas, y destinada a expandir la doctrina pitagórica a todos los hombres.
He aquí algunas de sus consideraciones c on más probabilidad de pertenecer al pitagorismo primitivo.
" Honra ante todo a los dioses inmortales, como manda la ley,
y observa el juramento. Honra también a los nobles héroes
y a los dioses del mundo inferior con las ofrendas prescritas.
...................................................
9. ...... acostúmbrate a ser señor
10. ante todo de tu vientre, del sueño, de la lascivia y de la ira. Nunca hagas nada vergonzoso ni con otros ni contigo mismo; sobre todo avergüenzate de tí mismo....
17. Hay dolores fque llegan a los humanos por designio divino. Por ello
18. cuando la fatalidad te alcance, sopórtala y no la lleves mal.
19. Remédiala, cuanto de tu parte esté y piensa
20. que el destino al que es bueno no le reserva mucho de ella.
....................................................
40. No dejes que el sueño suave llegue a tus ojos
41. antes de que hayas repasado en tu mente por tres veces cada una de tus acciones del día.
42. "¿En qué he faltado? ¿Qué he hecho? ¿Qué he omitido?".
43. Comienza desde el principio y recórrelo todo.
44. Si has hecho algo mal, arrepiéntete; si has hecho algo bien, alégrate.
46. Esto te conducirá por las huellas de la virtud divina.
47. Si, por Aquél que ha entregado a nuestra alma la Tetraktis
48. fuente de la naturaleza eterna".
INMORTALIDAD DEL ALMA
Porfirio, en su biografía de Pitágoras (Vita Pyth. 19) transmite un testimonio de Dicaiarcos un alumno de Aristóteles, que resume las enseñanzas de Pitágoras en estos cuatro puntos:
(1) Que el alma es inmortal.
(2) Que las almas cambian su lugar, pasando de una forma de vida a otra.
(3) Que todo lo que ha sucedido retorna en ciertos ciclos y que no sucede nada realmente nuevo.
(4) Que hay que considerar todos los seres animados como emparentados entre sí.
La creencia pitagórica del origen divino del alma viene expresada en los versos áureos cno las siguientes palabras:
63. "Pero tú ten ánimo. De naturaleza divina son los mortales".
Este aspecto de la filosofía pitagórica aparece fuertemente emparentado con la mentalidad del orfismo, un movimiento religioso que, probablemente viniendo de oriente, se instaura en Grecia empezando por Tracia en siglo VI a. de C. La Grecia anterior al siglo VI tenía en los libros homéricos un equivalente de las escrituras sagradas de otros pueblos. El pensamiento de un alma inmortal es totalmente ajeno al espíritu griego antiguo. Pero al parecer esta situación cambió radicalmente a partir del siglo VI, muy posiblemente bajo la influencia de multitud de movimientos religiosos que procedentes de Persia, de la India ñyñ de Egipto, se asentaron en el mundo griego. De hecho el panorama de creencias religiosas es totalmente diferente en el siglo IV a. de C. El orfismo tenía a Diónisos como dios y a Orfeo como su sacerdote, reuniendo cierto sentido místico con una ascética de purificación. El espíritu humano procede de otro mundo y se encuentra como desterrado en este, encadenado al cuerpo por la sensualidad. Existe un mundo de acá y otro de más allá y la vida debe vivirse como una fuga de lo terreno.
Muy probablemente Pitágoras amalgamó elementos órficos con otros, posiblemente de origen persa, como el del eterno retorno que aparece mencionado en el punto 3 de Diocaiarcos, y con sus propias concepciones sobre la constitución del cosmos y sobre el modo concreto de purificación a través de la contemplación, dando primacía al elemento racional y matemático sobre el poético de aquellas cosmmogonías primitivas, para producir una síntesis que resultó profundamente atrayente no sólo para sus contemporáneos, sino para los muchos movimientos de inspiración pitagórica durante más de diez siglos.
Al parecer, en el modo de vida de los pitagóricos primitivos la metafísica como tal era poco importante. Lo que verdaderamente importaba era la vida pura, concretada en la armonía del alma con el cosmos, que habría de concluir con la liberación del alma del círculo de reencarnaciones. Lo que importaba era la elevación del alma al cielo de los bienaventurados tras la muerte.

LA ESCUADRA Y EL COMPÁS


Una de las características fundamentales de la labor pedagógica de la Masonería estriba en el uso del símbolo como canal de comunicación y la representación de conceptos e ideas con los útiles de los antiguos constructores medievales.
Si preguntáramos incluso en el mundo profano cuál es el símbolo más universalmente extendido y que mejor expresa el origen filosófico de la Masonería y sus ideales, éste sentía sin duda el de la Escuadra y el Compás. No se trata tanto de una dualidad opuesta como complementaria y, en cualquier caso, se trata de dos instrumentos que permiten la realización de tareas que competen a dos estructuras geométricas en el plano completamente diferentes y contradictorias: el cuadrado y el círculo. Del mismo modo, si ignorásemos cualquier otro instrumento propio de las Log.·., bastaría con conocer el cometido de la Escuadra y del Compás en el simbolismo masónico para reconstruir a partir de ellos toda la filosofía de la F.·.M.·..
Escuadra y Compás, por su amplitud simbólica, son en sí mismos libros mudos, no es raro que sean equiparados en las logias al Libro de la Ley Sagrada, que transmite la idea trascendental del ser humano, y que los tres constituyan las "Tres Grandes Luces" que deben iluminar la senda del masón. La función de la Escuadra es medir magnitudes del mundo material, mientras que el Compás mide ángulos; el primero supone una aproximación al mundo de la cantidad, el segundo al de la calidad y la esencia. Por esto mismo el cuadrado que puede trazarse con la escuadra es el símbolo del mundo material y el círculo que surge del manejo del compás lo es del espiritual. No es casualidad que en algunas pinturas medievales se asimile a Dios con el Gran Arquitecto del Universo, representado con su atributo de creador: el Compás.
Tradicionalmente se interpreta en las Log.·. el Compás como la representación de la Igualdad, pues la distancia entre el centro de la circunferencia, que se establece con uno de los brazos del Compás y que representa el masón, y cualquiera de los puntos de su trazado es siempre la misma. Del mismo modo cabe también otras interpretaciones de dicha herramienta en la iconografía del Tall.·. .Una vez en uso el Compás en las Log.·. muestra generalmente dos angulaciones: abierto a 90º indica el ángulo que no se puede superar, el límite de la manifestación y, por esto mismo, el equilibrio entre sus dos brazos; abierto a la mitad, sus 45º sugieren equilibrio entre fuerzas antitéticas, situadas de manera dinámica y constructiva.
Podemos utilizar interpretaciones también en algunas decoraciones de edificios en este caso ordenados construir por masones. Así precisamente puede verse un compás manejado por la musa Urania acompañando a Saturno en la cúspide de la Casa del filántropo Joan Xifré en Barcelona. En este friso puede verse a la musa embarazada como asimilación a Balkis, la Reina de Saba, amante de Hiram Abiff que, tras abandonarlo y resultar asesinado por Jubelón, Jubelas y Jubelai, quedó embarazada de él; de este episodio simbólico de la leyenda de Hiram es por el que los masones toman el nombre de Hijos de la Viuda. Utilizando esta asociación de Urania con Saturno podríamos afirmar que en la cosmología masónica el Compás es, al mismo tiempo, el emblema de la Geometría y la Astronomía, mide las angulaciones de la tierra y del cielo y permite insertarse en las interpretaciones de ambos mundos. No es raro, por lo mismo, que originariamente Saturno fuera una divinidad agraria y que su relación con el Compás estuviera motivada por la necesidad de roturar y medir las tierras.
Toda la movilidad del Compás es fijeza en la Escuadra. Así hay que entender la joya que la representa colgando del collar del V.·.M.·. de la Log.·., su voluntad no puede ser otra más que la de hacer cumplir las Constituciones y los Estatutos de la Or.·. . Es libre solo para eso; pero para acceder a ese noble rango debe necesariamente hacerse acreedor del otro atributo derivado de la Escuadra: la rectitud que lo debe caracterizar por encima de cualquier otra virtud; no deberá ceder a la debilidad, tendrá la rigidez propia de quien quiere imponerse sobre la materia y aspira a ser perfecto y la perfección se mide por el grado de identificación con lo establecido en las Constituciones.
Fijémonos como los dos símbolos de la Escuadra y el Compás nos sugieren, en su simplicidad, las tres situaciones posibles en el terreno espiritual. Siendo la Escuadra el instrumento a través del cual se delimita y trazan las formas posibles del mundo material, cuadrados, rectángulos, líneas rectas, el Compás, por el contrario, delimita un círculo tenido como imagen de lo Absoluto, de aquello que tiene principio y fin en sí mismo. Así pues, la Escuadra simboliza la tierra, el Compás el cielo. Cuando veamos a la primera superpuesta al Compás esto nos indicará una situación de dominio de la materia; si, por el contrario, Escuadra y Compás se muestran entrelazados, tal situación nos advertirá sobre el equilibrio de fuerzas entre mundo material y mundo espiritual. Y si, finalmente es el Compás el que se superpone a la Escuadra, quedará claro el dominio espiritual. Pues bien, esto que parece simple y concluyente define los tres primeros grados de la Masonería, sus contenidos simbólicos y sus calidades metafísicas: Aprendiz, Compañero y Maestro.
Por analogía podríamos identificar las letras griegas gamma ( G ) con la escuadra y lambda ( l ) con el compás. Como es sabido en Mas.·. uno de los símbolos más habitualmente utilizados es la letra G inserta dentro de una estrella. La G corresponde a la gamma y de la misma forma que la geometría - cuya inicial es precisamente la G- es la quinta ciencia en la enumeración de las artes liberales, la quintaesencia del mundo manifestado y simbolizado por las cuatro gammas que forman la svástica que podrían simbolizar en evolución, así mismo, la estrella de cinco puntas. Este símbolo suele aparecer entre la Escuadra y el Compás y puede interpretarse también como la tercera de las tres Luces, representando el Libro de la Ley, cuya imagen simboliza la trascendencia de los valores de la humanidad. Estos valores se desarrollan interiormente dentro de cada individuo y con el trayecto en la F.·. M.·. el masón da forma a la interpretación del Secreto Masónico. Podemos deducir de aquí el uso de la expresión "entre la Escuadra y el Compás" como termino que refleja el secreto masónico y aquello que no se comunica al mundo profano o queda en la intimidad de los masones.
De la misma manera encontramos el uso de esta expresión, "entre la escuadra y el Compás", en el vocabulario masónico como término que indica que el francmasón se encuentra guiado por los Antiguos Usos y Costumbres de la Masonería, en el caso que cupiera la duda de que los Land Marks estuvieran siendo vulnerados o que el mismo considerara que su actitud queda respaldada por estos, o por proyección, por sus valores, la equidad y la rectitud.
Desde el punto de vista numerológico también cabe la interpretación desde criterios más esoteristas. El valor de la gamma es 3 y el de la lambda 30, su suma, la suma de la escuadra y el compás es 33, como el número de grados de la Masonería escocesa.
Definitivamente la interpretación de ambas herramientas, individualmente o en conjunto, permiten infinidad de lecturas. Aunque las que aquí aparecen sean cuasi escolásticas en la interpretación tradicional de estos símbolos masónicos, podemos sintetizar hasta este punto que por separado suelen interpretarse como los iconos de la Igualdad y la Rectitud, y que ambas en combinación representan la convivencia dual de dos complementarios en equilibrio: de lo dinámico y lo inamovible, del progreso y la tradición, reflejo totalmente actual de la imagen que pretende trasladar en el siglo XXI la Masonería a la sociedad.

He dicho.

W.·. de Alicante, en el primer día del décimo mes de 6001
Plácido. M.·. M.·.


P.D. : Esta plancha está inspirada en el artículo "Las Dualidades Masónicas" de la revista Disidencias - Publicado en: 2004-07-05 (2752 Lectura

EL MASON: DEBERES PARA CONSIGO MISMO

Por el M:.R:.H:. Julio Carlos Pacheco Girón
Gran Maestro de la Gran Logia Constitucional del Perú
En la vida de cada ser humano, existen momentos trascendentales que impiden un racional y sistemático análisis de su propia conciencia, con el solo objeto de encontrar el origen de sus actos, sus errores, sus motivaciones y una conjunción de sentimientos y propósitos.Junto al reconocimiento de su propia imperfección se une el sentimiento de enmienda, que en la casi totalidad de los casos no se produce, o si ello ocurre, el resultado esta por debajo del nivel de ese noble propósito.
Sabemos que en su ultimo lecho, el moribundo tiene aun unos fugaces momentos de lucidez como para repasar sus actos que inconcientemente el moribundo se busca a si mismo, y luego de comprender su destine, cierra los ojos para entregarse serenamente a lo que llamamos la eternidad. El Masón, al iniciarse en la orden, también ha tenido momentos de indagación coincidencial de si mismo, ha buscado en su interior la intención profunda de iniciarse y en ese lugar casi misterioso que es la Cámara de Reflexiones, frente a si mismo, es decir, frente a lo desconocido, ha pergeñado poniendo lo mas intimo de su ser y su espíritu, unas palabras a modo de testamento, a modo de grabar en un papel los deberes que como Masón debe cumplir consigo mismo y con sus semejantes.
En este lugar, que es necesariamente de recogimiento y en interminables momentos de meditación, donde vemos apenas iluminadas varias sentencias espiritualistas en que nuestra serenidad es sobrepasada por la presencia de retos materiales humanos, en ese medio en que nuestra consciente voluntad lucha contra el temor de lo desconocido, cerrando nuestros ojos y retirando nuestro espíritu a la materia, nos preguntamos: ¿QUE SOMOS?, ¿De donde VENIMOS? y ¿Hacia donde VAMOS?
Que significación hemos dado a nuestra vida hasta ese momento; si nos hemos comportado injusta y deshonestamente. Si esos valores morales y éticos que deben regir a la condición humana no han sido tornados en cuenta por nosotros.
Estas y otras reflexiones vienen a nuestra mente y son necesarias para entrever la respuesta que nos viene a nuestra mente, y son necesarias para entrever la respuesta que nos daremos a nosotros mismos. Y llega entonces, otra interrogante: ¿Que deber tengo como Mas6n para conmigo mismo y para con mis semejantes? Pienso que la mayoría que nos iniciamos, respondemos en nuestro testamento Mas6nico, que nuestros principales deberes son el perfecciona-miento de nuestro espíritu y la elevación de los valores morales, para dar ejemplo de ello a nuestros semejantes y a nuestros descendientes.
Pero, ¿que se requiere para cumplir con estos postulados? TRABAJO, RESPONSABILIDAD, COMPRENSION, ESTUDIO, TOLERANCIA HACIA LOS VALORES DE LIBERTAD, AMOR FRATERNAL, JUSTICIA.
En la aplicación de estos enunciados y su comprensión, esta la respuesta si hemos cumplido los esenciales deberes para con nosotros mismos. Y por ende si nuestra vida espiritual, cual es el de haber cumplido los deberes para con nuestros semejantes.
Uno de los primeros mandamientos del G:.A:.D:.U:. dice: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» y que forma parte también de nuestro código masónico. De ahí deducimos que si cumplimos con el prójimo los deberes que debemos cumplir con nosotros mismos, habremos realmente alcanzado un peldaño más en esta larga escalera que es la vida y sus imperfecciones. Esto nos llama a reflexión, ya que aun existe entre nosotros mismos muestras de desprecio, egoísmo y afán de ser los únicos que debemos tener privilegies. Nos cerramos a veces en exclusivismo que no tienen justificación, combatiendo a nuestros hermanos cuando están caídos y vueltos la espalda de la fortuna o la política, y ensalzándoles cuando son poderosos y gozan de los favores del momento. Todo esto desvirtúa esa práctica en la que hemos sido iniciados. Es muy cierto que nuestro espíritu y nuestros valores son un sincere afán de perfección, pero también es muy cierto que solo dentro de un templo Masónico hallaremos las oportunidades y los medios para hacerlo, de esta manera alcanzaremos una elevación espiritual en forma paulatina, consiente y enriquecida con el propio estudio y la maravillosa experiencia de compartir con otros hermanos aquello que buscamos en nosotros mismos.
Decimos que aquel que se siente sujeto a dogmas, pierde su libertad y desde luego, un mas6n no renunciara ha aquello que es su esencia misma.
En la simbología, podemos encontrar ejemplos de otros medios de elevarse, el continué desbaste de la piedra bruta significa trabajo, esfuerzo y dedicación constante. El aprendiz Masón emplea en su labor el mazo y el cincel, que son los elementos de la voluntad y la inteligencia. El trabajo es una condición innata en el Masón. Sus resultados se miden por el esfuerzo realizado y por la inteligencia y dedicación desplegadas en su labor.
Es obligaci6n Masónica el dominio y la disciplina de los sentimientos evitando los desbordes pasionales que muchas veces diluyen las más notables intenciones. Somos masones verdaderos solamente cuando reflejamos una verdadera conducta como tales: nobles, disciplina-dos, tolerantes, fraternos. Debemos orientar nuestra conducta disciplinando nuestras pasiones para llegar a ser virtuosos.
Anteponer el amor al odio, el perdón al rencor, la humildad a la ira, la diligencia a la diferencia, la generosidad al egoísmo y la tolerancia hacia todos y cada uno de los actos de nuestros semejantes.No nos dejemos gobernar por nuestras pasiones y que la posición al Orden en todos nuestros Templos Mas6nicos no sea solamente una manifestación del ritual, sino el sello firme y efectivo que acalle y mengue el tumulto pasional diario.
Nuestras obligaciones son quizás muy difíciles de cumplir, pero ya mismo debemos iniciar el camino que nos lleve a ello. Digamos que para cruzar los océanos, debemos separarnos primero de la orilla. Nuestra atención permanente debe estar fijada en el deber al estudio y la perfección mental. Comprendamos a nuestros semejantes, empezando por comprendernos a nosotros mismos.
Nosce Te Ipsum, es una de nuestras divisas. Conócete a ti mismo, y sabrás como son tus semejantes. He ahí, pues, otro de nuestros deberes.
Y, ¿Cual deber lo situamos en la cumbre de nuestras aspiraciones? La perfección espiritual , sin duda. ¿Que otro signo que el amor y la bondad podemos encontrar para significar una meta de perfección íntima y espiritual? Por medio de ellos es que encontramos la Luz y la Verdad.
La francmasonería es una institución fraternal, cuya meta es la humanidad; tiende a crear el concepto de hermandad entre sus miembros para hacer de la comunidad un conglomerado de hermanos. Fortalece el espíritu y lo perfecciona, para materializar la esencia misma de la fraternidad busca justicia y libertad; pretende crear los cimientos de la Paz Universal.
Debemos pues indagar dentro de nosotros mismos; conocer nuestros sentimientos, interpretar nuestras intenciones, valorar nuestra capacidad. Solo así podemos empezar el camino de una efectiva perfección masónica.
No olvidemos que esas sentencias que describe nuestro código masónico: «EI verdadero culto que se da al Gran Arquitecto, consiste principalmente en las buenas obras» «Haz bien por amor al mismo bien» «Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie» «En la senda de honor y la justicia esta la vida, mas el camino extraviado conduce a la muerte»QQ:.HH:. para comprender el espíritu masónico y saber amar a todo calor y sentido de responsabilidad, tenemos que llegar hasta sus raíces por medio del estudio y captación del buen ejemplo, evitando el cansancio en plena infancia masónica. Ningún hombre resentido, podrá hacer grandeza del alma; nada germina en el que sea digno de encomio, de elogio o de admiración.Y por ultimo, QQ::HH::, cuando se regala un puñado de rosas, siempre queda algo de su fragancia en las manos que dan. Que todos los regalos tengan ese sentido en el hombre que desea hacer el bien; que en sus manos quede la fragancia de la noble acción. Que nos tiendan las manos caritativas hacia el implorante de amor, de hambre y de sed, para hacerle sentir ningún poder, sino para darle alivio a su alma y a su cuerpo, sin ofenderle ni humillarle. La masonería es una forma de vida.

miércoles, 18 de octubre de 2006

MASONES GENIALES: Edwin W. Aldrin Jr.

Pioneros de los Viajes Espaciales
Edwin W. "Buzz" Aldrin,Jr.

Ningún reto ha sido mas significativo que el que enfrentó la ciencia y tecnología moderna, de la epopeya que culminó con la conquista del espacio exterior; al poner una astronave en la luna en donde dos hombres bajan a su superficie, mientras un tercero los espera en órbita para el regreso a tierra.
Solamente una docena de hombres lograron la hazaña, y no ha vuelto a ser repetida por los extraños vaivenes de la política de las grandes potencias; sin embargo, el primer evento transformó para siempre la perspectiva de toda la humanidad, al confirmar que nuestra especie puede alcanzar las estrellas con que soñó el hombre primitivo.
Aunque la propaganda oficial calificó de "super hombres" a todo el grupo de astronautas norteamericanos y cuidó su imagen, reglamentando su vida en férreas disciplinas, la realidad nos muestra la perfectibilidad del hombre que se lo propone, cuando dedica a ello todo su empeño. El ejemplo de nuestro hermano masón
Edwin Aldrin nos permite asegurar que no hay meta que no podamos alcanzar, si nos la proponemos. La breve reseña que aquí presentamos está basada en la autobiografía del propio Aldrin ( publicada por Random House " Return To Earth " ); de ella presentamos el siguiente breve cuadro:
Nació el 30 de Enero de 1930 siendo su madre Marion Gaddys Moon - hija de un capellán metodista de servicio en el ejército - y su padre Edwin Aldrin había sido de los ayudantes del General Billy Mitchel en las Filipinas, empleado como ejecutivo de la petrolera
Standard Oil de Nueva Jersey. Curiosamente el día en que él nació, su pueblo cambió de nombre de Montclair a Glen Ridge, en el mismo estado de Nueva Jersey. Su apodo provino de que su hermana mayor, de pequeña batallaba para decir hermano " brother" diciendo " buzzer" que evolucionó a " buzz".
Su padre regresó al servicio militar durante la 2a. guerra, siendo inspector general del trece avo Escuadrón Aéreo en el Pacifico Sur y en Europa en misiones antisubmarinas, ascendido al grado de Coronel al final de la contienda; de él recibió su inclinación a volar y el deseo de ingresar a la defensa de su país. Su primer vuelo lo hizo en el avión de la Stantdard Oil, con su padre de piloto y él y su hermana de pasajeros; tenia en ese entonces dos años de edad.
Aldrin fue inclinado a la mecánica; desde niño demostró su capacidad para la inventiva, pero la inclinación a los deportes le dio un buen equilibrio, al grado que él mismo se considera que fue un estudiante promedio; esos incluyen aprendizaje de buceo, de campamento y otras actividades que llenaron su juventud de aventuras. Al terminar su preparatoria, habiendo pasado con buenas calificaciones los exámenes de admisión, ingresó a la academia militar de West Pint el 1 de julio de 1947; influyó en ello el patrocinio del Senador Hawkes de su estado natal. Concluyó sus estudios y se graduó cuando cumplía sus 21 años. Ingresó después en la fuerza aérea en donde se especializó como piloto de combate; a él le tocó la fase final de la guerra de Corea en donde derribó 3 aviones Mig.
A su regreso de Corea conoció y casó con Joan el 29 de Diciembre de 1954, estando aún en servicio en la escuela para Oficiales de Escuadrón. Allí ya se puede apreciar su determinación por ser el mejor. Era demasiado competitivo y lo resentían sus compañeros por lo que se hizo el propósito de ser más moderado. Pasó a la Academia de la Fuerza Aérea, en donde actuó como ayudante del General Don Zimmer-man, cuando le nació su primer hijo James Michael el 2 de Sept. de 1955 ( prematuro). Transferido a Alemania fue asignado a los aviones más sofisticados de ese entonces los F100. Allí le nació su hija Janice Rose el 16 de Agosto del 57 y el Terceri Andrew John el 17 de Junio del 58.
En Junio del 59 regresó a su país, solicitando su ingreso a la prestigiada escuela MIT en donde obtiene un doctorado en Ciencias, siendo su tesis " Técnicas de Guía de línea visual para encuentros orbitales tripulados", que terminó en Diciembre del 62 con evidente interés para la NASA. Su solicitud de ingreso del equipo de astronautas la pasó en julio de 1963; el 17 de Octubre del 63, se anunció oficialmente quiénes serían los 14 astronautas del tercer grupo.
La Nasa dividió los programas espaciales en los grupos Mercurio, Geminis y Apolo siendo los del último los que pisarían la luna.
Desde el primer vuelo espacial Mercurio, se había planeado en la NASA cómo debía acumularse información de vuelo espacial tripulado para llegar al objetivo de un descenso en la luna. El programa Géminis llevaba dos astronautas, muy apretados dentro de una cápsula. Aquí se dominó la técnica de la caminata espacial y el acoplamiento en el espacio.
Aquí fue relevante el desarrollo de la técnica - especialidad de Aldrin, de unir dos naves o cuerpos en el espacio, en donde sus teorías fueron la base del desarrollo tecnológico que surgió. Aunque Aldrin no lo esperaba, por un percance en el que pereció un compañero, su equipo fue asignado para el último vuelo Géminis. Fue el primer grupo en simular los problemas de trabajar en el espacio en un tanque - alberca, en donde pudieron resolver detalles de sujeción y maniobras. En esa fecha fue cuando sucedió la tragedia del simulacro en tierra en que perdieron la vida incinerados tres astronautas del programa Apolo.
El 11 de Noviembre de 1966 a la 3:46 P.M. despegó con Aldrin el 12avo vuelo Géminis. En este vuelo se pudieron también probar otras teorías científicas del científico Aldrin. El había elaborado unas tablas de cálculo para localizar su posición en el caso de que fallase la computadora de su enlace con el radar. Este fue el único vuelo en que falló y al utilizar sus tablas probó que un astronauta podía en su computador hacer lo mismo que las supercomputadoras en tierra, tan efectivo un solo hombre como cientos en otras tantas terminales en la base de control. Su caminata espacial estableció un nuevo récord de 5 horas 26 minutos. Cuatro días después, el 15 de Septiembre, la cápsula descendió prácticamente en el punto exacto: se desvío solamente 3.8 millas.
Las tripulaciones de los vuelos Apolo fueron escogidas con mucha anticipación. Aunque todos los astronautas estaban calificados, no se tenía una precisión de quiénes serían los primeros en ir en el viaje lunar. En principio fue asignado como relevo de la 8a misión.
La actividad de preparación fue muy intensa y dura, inclusive entrenamiento de supervivencia en jungla y desierto y estudios adicionales de geología. Se presumía que 5 vuelo pisaría la luna, pero los obstáculos a vencer y la manera sistemática de avanzar uno o dos pasos ( problemas mayores) en cada vuelo hacía probable el vuelo hasta la misión Apolo 11 o 12. Las complicadas maniobras requeridas en el módulo de descenso lunar, la cápsula y la nave de retorno, hicieron muy importante la contribución de Aldrin, a quien apodaban " Dr. Re-encuentro" por su doctorado y su intervención en el desarrollo tecnológico.
Aldrin también intervino en desarrollar los experimentos de navegación a base de puntos de referencia terrestres y el computador de la nave. para lograr una mayor precisión; intervino también el Dr. Richard Batten, uno de los profesores y asesor de tesis de Aldrin con sus teorías de la navegación interplanetaria; de este trabajo se creó un sistema de localización de la nave con auxilio de sextante y el computador de la nave.
El 6 de Enero de 1967 se le notificó que irían en el vuelo lunar del Apolo 11. Días después, Aldrin volvió a tener otra idea genial : el tener las cartas celestes en hojas plásticas negras para no encandilarse y poder efectuar anotaciones en ellas . Esto fue adoptado como norma. La luna es más un planeta que un satélite por su gran tamaño y tenían interrogantes qué resolver: Cómo se originó la luna? Fue formada simultáneamente? Se desprendió de la tierra? O fue atrapada posteriormente?
Estas y muchas otras preguntas les esperaban.
Ellos escogieron el nombre de Columbia para la nave y el módulo lunar Aguila, en honor a Colon y su emblema nacional, sólo que le agregaron una rama de olivo en señal de paz. Eso quedó en la Base Tranquilidad, en el área conocida como Mar de la Tranquilidad, con una placa con la leyenda " venimos en paz por toda la humanidad". A la luna fue también su anillo masónico grado 32, el cual estuvo a punto de perder, y que consideró parte de su " buena suerte". Había pertenecido a su abuelo.
Entre sus pensamientos filosóficos está el que " las guerras y conflictos territoriales son emocionalmente imposibles de entender, las fronteras arbitrarias no se ven desde el espacio". El vuelo no tuvo incidente alguno, las operaciones fueron precisas y sin falta, excepto que el lugar escogido inicialmente estaba lleno de rocas y tuvieron que bajar en un punto más lejano lo cual lograron con 60 segundos de combustible de reserva. El 20 de julio de 1969 a la 4.17: 42 P.M., tiempo del este, anunciaron " Houston" , aquí Base Tranquilidad, el Aguila ha aterrizado". Después de enfundarse en los trajes especiales, a los 10.56 P.M. bajaron, el capitán Neil Armstrong primero, diciendo: "ese es un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad".
Desolación magnifica. La estancia fue de 21 horas y el retorno con un cargamento de rocas lunares también lo fue sin contratiempo, conforme al programa.
Concluyó el viaje de nueve días el 24 de julio. Lo que siguió después de estar inmersos en sus vidas regimentadas de astronautas, fue algo para lo que no estaban preparados. Aldrin había pasado estudiando y preparándose por ocho años. Se convirtieron en prioridad pública de la noche a la mañana.
La prensa, la T.V., los desfiles y festejo, comidas, presentaciones, cenas, discursos que se volvían interminables, día tras día y mes tras mes, fue demoledor. Su viaje mundial fue muy duro para ellos y sus familias, porque trastornó y cambió sus vidas. La hazaña queda allí; para la historia; ellos, los seres de carne y hueso, padecieron igual que cualquier otro llevado a la fama mundial de improviso.
Fueron idolizados por amigos, conocidos, los que los conocieron, los que buscaban alguna ventaja económica o política. Su propio país como golpe de propaganda de alta diplomacia internacional, los regalos, premios, medallas, condecoraciones, sin descartar " las buscadoras de famosos" que los perseguían, por doquier. Aldrin tuvo una crisis nerviosa. El no era muy afecto a los discursos y todo aquel circo, afectó seriamente su vida y su matrimonio.
Su afiliación Masónica fue motivo de mucha correspondencia que siempre contestó; eso se ejemplificó en Chicago , en donde fue huésped de honor en una cena y baile masónico realizado para recabar fondos para el hospital del niños lisiados de ese lugar ( el récord de un donante que aportó cuatro millones de dólares- demuestra su calidad - humana- porque hubo muchísimos más).
Intervino en pacificar el movimiento estudiantil de esa década; Aldrin dijo" no se les escucha en sus problemas".
Después de esto ya no pudo seguir en la NASA; su crisis psicológica lo llevó en forma positiva a encabezar como director general a la Asociación Nacional de Salud Mental, "preocupado por la salud emocional de astronautas, pilotos y científicos, que no están acostumbrados a una vida publica". Huelga decir, que venció su depresión.
El es director o consultor de empresas aeronáuticas, de computadoras, seguros, televisión por cable y televisión por láser.
Su último empleo en el gobierno fue como comandante de la Escuela de Pilotos de pruebas de la Fuerza Aérea, en donde estuvo en 1971 y 1972.
Aldrin tuvo el valor de decir que la depresión es común y se mantiene en secreto. Atribuyó la suya a que sólo se había fijado en metas de corto plazo y al realizar el mayor logro tecnológico de la historia, se encontró que había logrado todo lo que se propuso. Hoy el Coronel Aldrin ( retirado ) dice que su vida comenzó después del retorno: aprendió a vivir de distinta manera. Su esposa compendió que a los famosos habrá muchas que los busquen, pero la firmeza que se logra en la vida cuando se resuelven los problemas humanos le da una calidad especial, esa calidad que nace del conocimiento del perfeccionamiento moral de quien, habiendo logrado hazañas de magnitud épica, logra además dominarse a sí mismo.

IMÁGENES FRANCMASONERÍA 05-SETIEMBRE-2026