miércoles, 27 de octubre de 2021

A CUBIERTO

 GUILLERMO WIND

“A CUBIERTO”


QQ•°• HH•°• La expresión de "Estar a Cubierto", es cuando no hay temor alguno de la indiscreción de los profanos y esta constituye una condición indispensable para que una Logia pueda dar inicio a sus trabajos. Esta condición se refiere tanto al aspecto exterior como al interior.


El primero alude a las indiscreciones de los profanos y el segundo, o sea en el interior del Templo, concierne a la calidad de los Masones presentes y a las actitudes que como tales deben demostrar.


El escritor W. Cox Learche, en su obra La Regularidad Masónica en una Nueva Luz, considera la necesidad de utilizar el Guarda Templo Exterior o Externo, con la misión de "excluir elementos extraños al organismo de la Logia, para facilitar la concentración mental necesaria para esta clase de trabajo y el estado de Armonía grupal que debe reinar entre los que participan de los trabajos, en consonancia con el objetivo de la Masonería.


Este mismo autor expresa lo siguiente: "El Guarda Templo Externo es a la Logia lo que el mandil al Masón. Ambos representan el mundo exterior, nuestra túnica de piel o nuestro cuerpo físico. Ambos son, por lo mismo, indispensables para trabajar en Logia, porque no se puede trabajar en ella sin un cuerpo físico. Así como el Masón está desvestido sin el mandil, el Templo también lo está cuando no se halla cubierto por un Guarda Templo Exterior.


Es por esto que el primer deber para poder trabajar en Logia en forma Regular es que el Templo esté Cubierto".


QQ•°• HH•°• En Venezuela , por lo general las Logias contemplan la presencia del Guarda Templo Interior, quien simboliza, "La facultad que se encuentra al umbral de nuestra CONCIENCIA, la que tiene que vigilar que no ingresen en la misma, errores profanos y todos aquellos pensamientos que no reciben la aprobación de su Ser más elevado (el Venerable Maestro)".


En otros libros, se nos dice "esta expresión tiene raíces en la Antigua forma de las Logias, en las cuales había tres ventanas, pero ninguna puerta, efectuándose su entrada por la cubierta o tejado, en el que se quitaban unas cuantas tejas para entrar, y cuando se encontraban todos los obreros dentro, lo volvían a cubrir". De allí la expresión del Venerable Maestro, al solicitar al Primer Vigilante, que se cerciore si la Logia está debidamente cubierta.


En la obra "Mis Tres Pasos", se expresa lo siguiente: "Así el espíritu llama a la Inteligencia, que lo enlaza con los mundos inferiores; la Inteligencia recurre al doble etéreo, quien a su vez ordena al cuerpo físico que vea como están las cosas en el mundo exterior y recibe la satisfactoria respuesta de que la Logia se encuentra a Cubierto".


“El Ritual Masónico demanda estar a cubierto de cualquier comunicación con el exterior, así como vigilar para estar únicamente entre Iniciados y tomar una multitud de precauciones, casi mágicas; ello es justamente para dar a respetar los Ritos, que datan de muchos milenios.


Cuando todos los preliminares a este respecto han sido terminados, el Venerable Maestro, da los golpes que repiten los Vigilantes. A este llamado al G•°•A•°•D•°•U•°•, el Espíritu Superior, desciende en medio de un Silencio religioso y no podrá olvidarse esta presencia invisible al respetar y, sobre todo, al recordar la razón de esa reunión".


QQ•°• HH•°• Es importante resaltar que la apertura de la Logia, para dar inicio a los trabajos, es una ceremonia que debe llevarse a cabo siguiendo de manera estricta los pasos establecidos en el Ritual, de manera que se cumpla con el simbolismo allí establecido, no sólo en el Plano Externo, sino también en el Interno de cada uno de los participantes.


El Venerable Maestro, debe contar para ello con el apoyo CORDIAL y SINCERO, no solo de las Dignidades y Oficiales del Taller, sino de todos los Hermanos, cuya ayuda es fundamental, de importancia y significado. Cuando un miembro de la Logia, decide asistir a la Tenida, debe ir preparado y con un propósito bien definido y claro, de no ir a recibir solamente, sino más bien a dar.


*Debe ir con la firme determinación de dejar fuera del Templo todo cuanto pueda impedir que esta, no se encuentre verdaderamente*


"A CUBIERTO", en el momento de Abrir los Trabajos de la Logia. QQ•°• HH•°• Es tan importante que estemos a cubierto, ya que significa que estamos en seguridad, bien guardados y libres de toda ingerencia o mirada profana.


Una vez cerciorados de que el Templo se halla a cubierto, tanto Interior como exteriormente, se procede a la apertura de los trabajos, con sujeción a las fórmulas prescritas por el Ritual.


¿Y que podríamos señalar en este momento en relación con profanar los trabajos?


SENCILLAMENTE, SE PROFANA, CUANDO LOS MASONES ACTÚAN CON DESPRECIO, SUPREMACÍA, ARROGANCIA, FANATISMO, CON EL EGO, CON LA IMPOSICIÓN DE OTROS RITOS Y COSTUMBRES, E IRRESPETO, LLEGANDO INCLUSO A ROMPER LOS PRINCIPIOS DE FRATERNIDAD, ESTABLECIDOS EN LA ORDEN.


jueves, 20 de mayo de 2021

*LOS HERMANOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN”


*LOS HERMANOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN”
* Carlos Vera Quintana
Cuando pensabas que no te veía, te vi actuar con prudencia ante una situación complicada, e inmediatamente entendí el valor de la tolerancia.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preparar el templo y disponer las ceremonias para promover el Egregor en nuestros trabajos, y entendí la importancia del simbolismo y de los rituales.
Cuando pensabas que no te veía, te escuché exponer con solvencia una plancha de tu autoría, y comprendí la importancia de crear y plasmar tu propio pensamiento antes que solo copiar y pegar.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por los hermanos sanos y enfermos, presentes y ausentes, y aprendí el verdadero sentido de la fraternidad y la solidaridad.
Cuando pensabas que no te veía, te vi aportar a la sociedad con tu accionar donde quiera que estuvieras, y aprendí que la trascendencia de la Orden se logra trascendiendo cada uno de nosotros.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí crítico e inconforme con las injusticias y comprendí el verdadero significado de luchar contra las tiranías.
Cuando pensabas que no te veía, te vi mostrar respeto a tus mayores y aprendí la importancia de caminar un paso a la vez bajo su guía.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con responsabilidad tus funciones, y aprendí el verdadero sentido de ocupar un cargo para servir y no para envanecerse.
Cuando pensabas que no te veía, Te vi formando Hermanos y entendí la importancia de los nuevos liderazgos.
Cuando pensabas que no te veía, me encuentro replicando tus enseñanzas y puedo decir con orgullo que la masonería hizo su efecto en mi, como tu hiciste tu efecto en la Orden.
¡Gracias por toda aquello que me mostraste, cuando pensabas que no te veía!
*NO TE PREOCUPES SI PARECE QUE TUS HERMANOS NO TE ESCUCHAN... ELLOS TE OBSERVAN TODA LA VIDA*
Con afecto y admiración para esos Hermanos mayores que siempre veo, aunque a veces parezco no escuchar.

 

domingo, 16 de mayo de 2021

Ser Maestro Masón

 


Ser Maestro Masón es ser Hombre intelectual, con sabiduría, no solo por los conocimientos adquiridos dentro y fuera de la Orden, sino también por la experiencia de la vida que le permite la superación espiritual, precisamente por esa combinación de conocimientos que adquiere un Hombre ya calmo y reflexivo, propio de una transitada edad biológica natural; capaz de seguir una regla de conducta firme y con coherencia, especialmente entre lo que piensa y lo que hace y que indudablemente le permitirá adquirir la virtud de ser Integro, porque la integridad en un Masón, genera confianza, la confianza genera influencia y la influencia es sinónimo de liderazgo.

lunes, 19 de abril de 2021

EXCOMUNION: CATOLICISMO E IGLESIA

 

Osvaldo Literas

La relación entre algunas religiones y la masonería a menudo ha sido conflictiva.

La masonería se define a sí misma como adogmática, dejando libertad a sus miembros de profesar la religión que cada uno decida o no profesar ninguna. Su posición favorable a la libertad de conciencia y su posición contraria al clericalismo político le ha supuesto, a lo largo de su historia, la crítica por parte de distintas confesiones religiosas, especialmente del cristianismo y del islam. La relación con las diferentes expresiones protestantes ha sido, notoriamente, más pacífica.

Los estados confesionales tanto cristianos como musulmanes han reprimido la masonería de diferentes formas: desde el simple acoso, pasando por penas de prisión para los masones, llegando a la pena de muerte por el simple hecho de ser masón

Las acusaciones que, desde el ámbito de estas Iglesias, se dirigen a la masonería suelen ser de ateísmo, de relativismo moral y filosófico, de promover una religión previamente estigmatizada (por ejemplo, el judaísmo) y hasta de adoración del Diablo.

El siglo XVIII fue para la masonería –nacida en 1717– un período de zozobra y persecución, la Santa Sede no fue la primera ni la única en condenar y prohibir la masonería en dicho siglo.

En 1735 lo hicieron los Estados Generales de Holanda, en 1736 el Consejo de la República y Cantón de Ginebra; en 1737 el Gobierno de Luis XV de Francia y el Príncipe Elector de Manheim en el Palatinado; en 1738 los magistrados de la ciudad de Hamburgo y el rey Federico I de Suecia; en 1743 la emperatriz María Teresa de Austria, en 1744 las autoridades de Avignon, París y Ginebra; en 1745 el Consejo del Cantón de Berna, el Consistorio de la ciudad de Hannover; en 1748 el gran sultán de Constantinopla; 1751 el rey Carlos VII de Nápoles (futuro Carlos III de España) y su hermano Fernando VI de España; en 1770 el gobierno de Berna y Ginebra; en 1784 el príncipe de Mónaco y el elector de Baviera Carlos Teodoro; en 1785 el gran Duque de Baden y el emperador de Austria José II; en 1794 el emperador de Alemania Francisco II, el rey de Cerdeña Víctor Amadeo, y el emperador ruso Pablo I; en 1798 Guillermo III de Prusia, etc., por nombrar a sólo los más conocidos.

En este contexto las prohibiciones y condenas de Clemente XII, en 1738, y de Benedicto XIV, en 1751, no son más que otros tantos eslabones en la larga cadena de medidas adoptadas por las autoridades europeas del siglo XVIII.

Es cierto que tanto Clemente XII como Benedicto XIV, a los motivos de seguridad del Estado –es decir, a los motivos políticos– añadieron otro de tipo religioso, cual fue el que las reuniones de masones eran «sospechosas de herejía» por el mero hecho de que los masones admitían en las logias a individuos de diversas religiones, es decir, a creyentes católicos y no católicos, con tal de que pertenecieran a alguna religión monoteísta

En todos estos casos se constata que las razones alegadas por unos y otros, que corresponden a gobiernos protestantes (Holanda, Ginebra, Hamburgo, Berna, Hannover, Suecia, Dantzig y Prusia), a gobiernos católicos (Francia, Nápoles, España, Viena, Lovaina, Baviera, Cerdeña, Portugal, Estados Pontificios…), e incluso islámicos (Turquía), se reducen al secreto riguroso con que los masones se envolvían, así como al juramento hecho bajo tan graves penas, y sobre todo porque toda asociación o grupo no autorizado por el gobierno era considerado ilícito, centro de subversión y un peligro para el buen orden de los Estados.

No obstante, a excepción de Roma y en los países donde estaba implantada la Inquisición, la mayor parte de estas prohibiciones apenas tuvieron vigencia en el siglo XVIII, dado el desarrollo y prestigio que, a pesar de todo, fue adquiriendo la masonería y la pertenencia a ella de importantes hombres de nobleza y el clero, y en algún caso, incluso de soberanos.

Se puede notar la gran diferencia existente entre los países anglosajones donde la masonería adquirió un gran prestigio social, con aquellos llamados países católicos, donde los ideales de la masonería, fueron confundidos e identificados en gran medida con el liberalismo por parte de la Iglesia católica, hicieron que la misma y los gobiernos absolutistas de la época tuvieran una dura reacción en contra de la Masonería al identificarlos erróneamente con los iluminados bávaros, los jacobinos, carbonarios y otros por el estilo-

Desde Pío VII, en 1821, con su Constitución Ecclesiam Christi, hasta la Humanum genus (1884) de León XIII, la masonería fue identificada por Roma como una sociedad clandestina cuyo fin era «conspirar en detrimento de la Iglesia y de los poderes del Estado», con lo que hubo sin más una identificación a priori de la masonería con las sociedades patrióticas que en unos países luchaban por la independencia de los pueblos y en otros, como en Italia, por la unificación, por lo que  atrajeron la atención de los papas que vieron amenazado su poder temporal.

En el siglo XIX. La aparición de las sociedades patrióticas o políticas, por un lado, y el impacto de la revolución francesa en los soberanos absolutistas de la Europa del Congreso de Viena que no se resignaban a perder su poder, fueron objeto de una especial preocupación por parte de Roma.

Esta identificación de masonería como una sociedad que «maquina contra la Iglesia o contra las potencias civiles legítimas» sólo se puede comprender desde la óptica de la problemática planteada en Italia por la famosa «cuestión romana» o pérdida de los Estados Pontificios.

Un movimiento de aproximación de la Iglesia católica hacia la masonería ocurrió en 1960, cuando asume como pontífice el cardenal Angelo Roncalli con el nombre de Juan XXIII. quien da su anuencia para que se proceda a la realización de estudios sobre las sociedades esotéricas e iniciáticas en sus relaciones con la Iglesia. En 1962, se desarrolla el Concilio Vaticano II, donde marcarán un hito las intervenciones del monseñor Sergio Méndez Arceo durante la 31a. y 71a. congregaciones generales, en las que pidió que se tratara la cuestión de la actitud de la Iglesia para con las sociedades secretas y, en concreto, con la masonería. También se levantaron voces para modificar la posición de la Iglesia con respecto a la masonería, suprimiendo textualmente el canon 2335, con lo que la masonería quedaba libre del veto de la autoridad eclesiástica

Con el tiempo y curadas esas viejas heridas, lo cierto es que mediante un documento fechado el 19 de julio de 1974 por el cardenal Seper, prefecto de la Congregación para  Doctrina de la Fe, por primera vez, desde la excomunión de 1738, la Santa Sede admitía públicamente la existencia de masonerías exentas de contenido contrario a la Iglesia y, por lo tanto, sobre las que su pertenencia no llevaba consigo la pena de excomunión. Dicho de otra forma, se reconocía que la excomunión lanzada hacía dos siglos tenía su explicación en un contexto de problemas políticos y de luchas religiosas.

Es claro que con el documento del cardenal Seper se dejaba entender que la excomunión contra los masones solamente era válida en aquellas logias que obraran expresamente contra la Iglesia; «Por tal motivo se puede, con seguridad, aplicar la opinión de aquellos autores que mantienen que el canon 2335 afecta solamente a aquellos católicos inscritos en asociaciones que verdaderamente conspiran contra la Iglesia».

El 26 de noviembre de 1983, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el Prefecto Cardenal Joseph Ratzinger (posteriormente elegido papa con el nombre de Benedicto XVI) emitió una Declaración sobre la masonería firmada por Juan Pablo II, que confirmaba el juicio negativo de la Iglesia Católica sobre la masonería, la prohibición para los fieles católicos de afiliarse a las logias bajo la pena de caer en pecado grave y no poder comulgar.

Conviene saber que tanto la «Declaración» de 1983, como las «Reflexiones» de 1985, se inspiraron en un documento tan reaccionario y erróneo como la Declaración que los obispos alemanes habían hecho pública el 28 de abril de 1980 contra la masonería. De hecho más bien asumieron sus puntos fundamentales, como el supuesto relativismo y el concepto de la verdad en la masonería, las acciones rituales, la visión que los masones tienen del mundo, etc. El punto de partida es gravemente erróneo al considerar a la masonería como una religión o pseudoreligión y a los rituales masónicos como si tuvieran un carácter sacramental.

Lo cierto es que la masonería no es, ni ha sido nunca, una religión. Es una sociedad laica, con una finalidad filantrópico- cultural, que tiene un ideario de fraternidad universal y perfeccionamiento del hombre, lo suficientemente amplio y ambiguo en sus formulaciones para que tengan en ella cabida hombres de diferentes creencias y opiniones políticas, sin que esto suponga indiferentismo ni sincretismo, sino simplemente tolerancia y respeto con relación a la libertad de pensar y creencias de los demás. Es una asociación en la que tienen cabida todos los creyentes, es decir, no ateos, sean éstos cristianos católicos, musulmanes, hebreos, budistas…

A modo de informe y conclusión, el significado de la palabra excomunión según el diccionario masónico es un

Anatema lanzado contra la Francmasoneria  por los Papas Clemente XII, Pio VII,  Leon  XIII y Pio IX, suponiéndola enemiga de la paz de los Estados y de la religión cristiana. Como esta suposición es falsa, cae por su propia base el anatema y faltando la causa, falta el efecto, por lo cual, no habiendo tal  enemistad, no existe la excomunión. Es pues, un error craso creer que los masones

se hallan  excomulgados realmente. Lo estarían si fueran ciertas las bases o motivos del anatema, pero no los son.

Documentos pontificios que condenan la masonería

Siglo XVIII[

Clemente XII - 

(Florencia, 7 de abril de 1652-Roma, 6 de febrero de 1740). Papa n.º 246 de la Iglesia católica entre 1730 y 1740.

•  Primer decreto papal en contra de la Masonería: bula In Eminenti Apostolatus Specula o In Eminenti.- 1738

• Benedicto XIV –

• Providas romanorum  (Bolonia, 31 de marzo de 1675 - Roma, 3 de mayo de 1758) fue el papa nº 247 de la Iglesia católica entre 1740 y 1758.1751

Siglo XIX

Pío VII –

Ecclesiam a Jesu Christo - 1821    Este documento entre otras cosas dice que los francmasones han de ser excomulgados, por sus conspiraciones contra la Iglesia y el estado.

• León XII - Quo Graviora - 1826

• Pío VIII - Traditi Humilitati - 1829

• Gregorio XVI - Mirari Vos - 1832.

Pío IX

• Qui Pluribus - 1846.

• Quibus quantisque malis - 1849

• Quanta cura - 1864

• Multiplices inter - 1865

• Apostolicæ Sedis - 1869

• Etsi multa - 1873

León XIII[

• Etsi Nos - 1882

• Humanum Genus - 1884 - Encíclica

• Officio Sanctissimo - 1887 - Encíclica

• Ab Apostolici - 1890

• Custodi di quella fede - 1892 - Encíclica

• Inimica vis - 1892 - Encíclica

• Praeclara Gratulationis Publicae - 1894

• Annum ingressi - 1902 -

"LA ESCRITURA RESPONDE A UNA VOZ INTERIOR"

Por  Guillermo Jaim Etcheverry

En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan  la grafía. En Francia  también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.

Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.

En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.

Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.

Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.

Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo. 

Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.

En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.

Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en  la revista Time  , titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.

La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...

El autor es educador y ensayista.

Propósito: Que llegue a maestros, educadores en general y -por supuesto- padres de familia y/o abuelos con niños en edad escolar.

*EL DOMINIO.*

Uno de los propósitos de la Masonería es enseñar al masón a dominar sus pasiones y emociones.

Mientras que en Logia, el "signo gutural" es la actitud que transforma este dominio en ejercicio.

El masón, en primer lugar, aprende en sus primeros años de actividad a dominarse a sí mismo, para luego poder "dominar" todos los aspectos de la naturaleza y de su prójimo.

Las emociones emergen repentinamente, atrapando al Masón sin darse cuenta, y por esta razón mantiene, de pie y en orden, la postura adecuada para dominar estas emociones.

Las pasiones ya son residuales; cuando el masón entra al templo, todavía tiene las pasiones del mundo profano, que no pudo eliminar cuando estaba en el atrio.

El masón debe aprender a dominarse a sí mismo; sereno, tranquilo, sabrá comportarse como un elemento conciliador, tranquilo y sabio.

Las emociones del momento son traicioneras; quien tenga un genio, comúnmente llamado "fusible corto", debe esforzarse por dominarse, y solo entonces alcanzará un nivel de perfección.

El control en Logia reflejará el control dentro de su familia y su profesión, y así la felicidad estará cerca.

Breviário Maçônico / Rizzardo da Camino, - 6. Ed. – São Paulo. Madras, 2014, p. 128.

19 de abril.

lunes, 8 de marzo de 2021


 

¿QUÉ TIPO DE EGO TENGO?

EGO SABELOTODO: Es aquel ego que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos sobre todo, siempre contesta aunque no sepa, cree tener respuesta para todo, no se puede quedar callado....

EGO INSACIABLE:
Es el ego “centro de mesa”, no le gusta pasar desapercibido, hace cualquier cosa para llamar la atención....

EGO INTERRUPTOR:
Su necesidad de autorreferencia es tan fuerte que interrumpe permanentemente, nunca deja que los otros terminen de hablar....

EGO ENVIDIOSO:
Es el que no soporta los triunfos y éxitos de otros. Degrada a los que cree que son mejores que él...

EGO PRESTIGIOSO:
Es el ego que busca aplausos, reconocimiento y admiración en todo lo que hace. Siempre quiere ser el mejor. Frecuentemente les dice a los demás: “te lo advertí”, “yo sabía”, “te lo dije, pero tú nunca me escuchas”, etc...

EGO JINETE:
Se monta de lo que dicen otros. Se aprovecha de los datos de los demás para su propio beneficio. Saca partido de lo que otros dicen para estructurar sus propias intervenciones. Es copión y usurpador....

EGO SORDO:
Nunca escucha, le gusta hablar sólo a él, habitualmente finge escuchar...

EGO MANIPULADOR:
Es aquel ego astuto que siempre se las arregla, ya sea tergiversando, acomodando, engañando, mintiendo o justificando para que las cosas resulten siempre a su favor...

EGO ORGULLOSO:
Es aquel ego competitivo, discutidor, que no le gusta perder...

EGO PREMENTAL (silencioso):
Es aquel ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador...

viernes, 29 de enero de 2021


 


 


 

El saco de beneficencia o el tronco de los pobres Por Alberto Pérez Fiallo

El saco de beneficencia o el tronco de los pobres,es una bolsa oblonga (Que es más largo que ancho) de boca abierta y bastante ancha, para que pueda pasar libremente la mano cerrada por ella.

Este es un saco que hace circular el hermano hospitalario de forma análoga, cómo el también saco de las proposiciones(Que casi siempre es de color negro). En esta bolsa se recoge los óbolos de beneficencia, las donaciones o efectos (por escrito dirigido al hospitalario), destinado al auxilio benéfico. Posteriormente se le entrega al tesorero para su administración.

La caridad es la virtud de amar al prójimo sobre todas las cosas, aún sobre sí mismo, considerando que la caridad es aquella virtud teologal por la cual se ama al prójimo como a nosotros mismos (por eso es un imprescindible escalón de formación masónica desde el primer grado). La caridad debe ser de forma oculta o discreta que nunca sepa la mano izquierda lo que da la derecha por esa razón introducimos la mano cerrada y la sacamos abierta. La caridad tiene también por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exigir la práctica del bien y la corrección fraternal; es benevolencia; suscitar la reciprocidad; es y debe ser siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión. Es por eso que el sentimiento de amor fraterno se relaciona así con los conceptos de justicia, armonía y entrega,( sin importar quien es el que lo necesita). Toda manifestación de fraternidad aparece en cuanto uno verdaderamente siente y sé acerca al reconocimiento de que la suma de todo el sentimiento de igualdad espiritual y de libertad, no son meros lemas masónicos, sino sentimiento profundos de cada uno de los hermanos.

En las Constituciones de Anderson de 1723 aparece: el amor fraternal es el fundamento y la piedra angular de la masonería; así como en la constitución de la Gran Logia de Francia se dice: la masonería es una Orden iniciática tradicional fundada sobre la fraternidad.

La masonería constituye una gran familia, en la que todos somos hermanos por la naturaleza del vínculo que nos une.
El sentimiento de fraternidad atiende a la dignidad del hombre, a su condición humana. La caridad es una de las tres bases o pilares de la masonería hermética. "No debe confundirse con la limosna que rebaja al que la recibe sin elevar al que la da”. Elevarse sobre los sentimientos y conceptos profanos de la caridad, constituye la verdadera idea de la institución, es el espíritu de entrega total hacia los demás como hacia uno mismo; sin la menor idea de reconocimiento de ninguna clase.
El espíritu de la beneficencia es el que hace del hermano “entregado” que con la mano tendida acude en todo momento en ayuda de otros, sin más distancia que la casualidad entre benefactor y ayudado. Es por eso el objetivo de poner un corazón pintado en nuestro saco de beneficencia aunque en algunas logias del mundo usan un Cáliz.
Gracias al Dr. Crucefix hace muchos años en la Gran Logia de Inglaterra quedó establecido el fondo de Beneficencia. El año de 1723 es de los más memorables para la Masonería no solo inglesa, sino universal, pues en este año se acordó la creación de un Comité de beneficencia, institución que tiene por objeto el socorro de los hermanos necesitados. La idea de crear este benéfico establecimiento fue iniciada por el Gran Maestre Duque de Buccleugh, realizada y también perfeccionada por sus distintos sucesores el Gran Duque de Richmond y Lord Paisley (1724-1725). Aunque sabemos que la masonería no es en sí una institución benéfica, por su carácter altruista propaga la idea de la ayuda hacia los demás.

Posteriormente en 1798 se estableció una sociedad en Londres bajo el patrocinio del Príncipe de Galés, el conde de Moira y otros altos funcionarios de la Gran Logia, cuyo propósito era auxiliar a los enfermos, ancianos y hermanos que se encontraban encarcelados y la protección de las viudas de hermanos fallecidos, niños y huérfanos; se recolectaba una guinea por año. Los diferentes fondos benéficos de esta naturaleza fueron desconocidos en America,(según A.Gallatin Mackey en su Enciclopedia de la Francmasonería) aunque algunas Logias fueron estableciendo un fondo para este objeto, en 1844 un grupo de hermanos de diferentes logias organizaron una sociedad con el título de Benévolos hijos de San Juan. La misma fue fundada bajo el modelo de la sociedad Inglesa antes mencionada, tales beneficios a los desamparados fue creando un sistema verdadero de la caridad masónica, no debemos caer en el error demasiado común de que la caridad es únicamente el sentimiento de conmiseración que nos conduce a auxiliar al necesitado con donativos pecuniarios. Desde la antigüedad en la iniciación, al candidato se le despojaba de los metales al principio de la misma y posteriormente al final se le pasaba el saco de beneficencia y se le instruía sobre él y se le explicaba que si no depositaba su óbolo en él, no era válida su asistencia ,pero el no tenía en ese momento nada por haber sido despojado de sus metales, en ese instante dos hermanos que estaban a ambos lados de él le decían, no se preocupe hermano en la masonería cuando usted no tenga para dar, nosotros sus hermanos daremos por usted.
La aplicación de nuestros principios masónicos es más y más extensa. El amor es la palabra que denota el estado benigno del espíritu que purifica en los seres de copiosa benevolencia y afectuosa consideración hacia los demás. En todas las sesiones de las logias debe pasarse un saco o bolsas con el objetivo de engrosar el fondo de beneficencia para poder ayudar a nuestros hermanos, familiares y la sociedad en general.

El verdadero masón, guiado por este sentimiento de amor a sus hermanos y semejantes, encontrará la forma de practicar la fraternidad con cualquier desamparado,
para encontrar en cualquier clima un hermano y en cada tierra un hogar.

martes, 20 de octubre de 2020

CUANDO UN MASÓN RENUNCIA

Cuando un masón renuncia porque no puede ser amigo de todos sus hermanos de la Logia, quizás no le explicaron que la amistad en Masonería debe entenderse como una atmósfera y no como una relación obligada de todos con todos.

Cuando un masón renuncia porque se ofendió por alguna expresión, quizás no le explicaron que Masonería es una escuela de iniciática, donde no cabe la hipersensibilidad, porque todo el espacio está ocupado por la tolerancia.
Cuando un masón renuncia porque el monto de la cuota no es acorde con su presupuesto (por defecto o por exceso), quizás no le explicaron que La Logia es un corte transversal de su comunidad y que esto es válido también en lo económico.
Cuando un masón renuncia porque su logia hace poco en su comunidad, quizás no le explicaron que la Masonería hace filantropía, pero no es una institución filantrópica, que la Logia hace caridad pero no es una Institución caritativa.
Cuando un masón renuncia porque las conductas de algunos hermanos no tienen, a su criterio, las características acordes a nuestros principios en un ciento por ciento, quizás no le explicaron que La Logia está formada por hombres, no por ángeles, por hombres que tienen conciencia de su imperfección y el deseo de mejorar tal condición. Que la Logia, más que un conclave de perfectos, es un campo de entrenamiento para perfeccionarse.
Cuando un masón renuncia porque no le hicieron justicia a la hora de repartir los cargos, quizás no le explicaron que en Masonería no hay "carrera", que todos los cargos son puestos transitorios de servicio, que en Masonería "no se consigue, se da".
Cuando un masón renuncia por falta de información (no me lo dijeron, no me entere) quizás no le explicaron que todos los masones tienen a su alcance toda la información, que lo único que se requiere es consultarla porque el proceso de comunicación precisa además de emisores creativos, receptores activos.
Cuando un masón renuncia porque viaja mucho o tiene poco tiempo y no puede hacer cosas, quizás no le explicaron que en Masonería es ante todo un fenómeno individual y después un fenómeno colectivo porque se es las 24 horas del día y no solo durante la tenidas.
Que en Masonería no cabe lo de "si precisas una mano me avisas". Nadie debe avisarnos que se nos precisa, es nuestra tarea darnos cuenta.
GLE

martes, 13 de octubre de 2020

Napoleón Bonaparte


Napoleón medía un metro sesenta y seis centímetros; más o menos la estatura media de un francés de su tiempo. En su juventud había sido delgado, pero cuando se convirtió en primer cónsul comenzó a engordar. El rasgo más distintivo de su cuerpo era el pecho ancho, que encerraba pulmones de capacidad excepcional. Como hemos visto, esta particularidad física le infundía tremenda energía, una energía que se expresaba en la vida cotidiana a través de dos características:
Napoleón casi siempre estaba de pie o caminando, rara vez sentado, y poseía una capacidad verbal desusada. En su juventud a menudo se había mantenido en silencio, pero como primer cónsul llegó a ser un hombre locuaz.
Napoleón tenía la espalda ancha y los miembros bien formados, pero no eran miembros especialmente musculosos. Por ejemplo, sus muslos carecían de fuerza. Montaba su caballo como un saco de patatas, y tenía que inclinarse bastante hacia adelante para mantener el equilibrio; durante las partidas de caza a menudo el animal lo despedía.
Poseía un físico enérgico pero no poderoso, nada comparable con los de Augereau, Massena o Kléber. Carecía de proporciones, de peso y musculatura; y en su condición de soldado, en un arma distinta de la artillería, Napoleón probablemente no habría conseguido destacarse. Ninguna peculiaridad física puede explicar la velocidad con la cual su mente trabajaba.
Este cuerpo que irradiaba energía mostraba una sorprendente sensibilidad. La piel blanca y muy fina era muy sensible ante el frío, e incluso con un tiempo que para otros era benigno a Napoleón le agradaba tener un buen fuego de leña. Ciertamente, un fuego abierto era uno de sus placeres. Napoleón padecía una miopía muy leve, pero sus ojos grandes se mostraban excepcionalmente atentos, y captaban de una mirada el detalle más pequeño. Su sentido del olfato también estaba sumamente desarrollado. Napoleón detestaba los olores penetrantes; en su caso era una tortura encontrarse en una habitación recién pintada, u oler un desagüe aunque estuviese lejos. Insistía en que sus habitaciones oliesen a limpio, y de vez en cuando ordenaba quemar en ellas madera de áloe. Su sentido del gusto era menos agudo. A menudo comía sin advertir lo que tenía sobre el plato, y a menos que Josefina agregase el azúcar, podía beber sin endulzar el café que le servía después de la comida. Sin embargo insistía mucho en que sus alimentos estuviesen limpios. Cierta vez, mientras comía habas verdes, encontró un haba filamentosa; durante un momento creyó que estaba masticando pelos, y le repugnó tamo la idea que desde entonces siempre miró con cautela las habas verdes.
La cabeza de Napoleón era de tamaño mediano; sin embargo parecía grande porque tenía el cuello corto. Sus pies eran pequeños: veintiséis centímetros de longitud. También sus manos eran pequeñas y bellamente formadas, con los dedos alargados y las uñas bien dibujadas.
Durante la juventud y la edad madura. Napoleón mantuvo una notable aptitud física. A los veinte años, mientras atravesaba las salinas de Ajaccio, había pescado una fiebre muy grave y casi había muerto.
En 1797, durante la campaña de Italia, padeció de hemorroides, pero las eliminó después de aplicar tres o cuatro sanguijuelas. En 1801 tuvo un episodio de intoxicación con alimentos como consecuencia de la falta de ejercicio. El mal cedió a la fricción con una mezcla de alcohol, aceite de oliva y cebadilla, una planta mexicana utilizada para expulsar lombrices. En 1803, cuando estaba en Bruselas, contrajo una tos grave y escupió sangre, pero curó muy pronto el mal con la aplicación de ventosas. La dolencia más mortificante que Napoleón padeció fue la disuria intermitente, una enfermedad de la vejiga que dificulta la micción. En campaña, su escolta de caballería estaba acostumbrada a verlo inclinado sobre un árbol, a veces hasta cinco minutos, esperando la salida de la orina.
En general, se consideraba a Napoleón un hombre muy apuesto.
Tenía el cutis limpio y la tez pálida. La frente era ancha y alta. Los ojos eran gris azulado, y miraban fijamente. En cambio, la boca era flexible, y expresaba del modo más claro el estado de ánimo de Napoleón: en los accesos de cólera apretaba los labios, en la ironía los curvaba, y cuando estaba de buen humor los suavizaba con una agradable sonrisa.
El timbre de voz correspondía al registro medio. Aunque había fracasado en el intento de aprender alemán, y más tarde inglés, dominaba el francés y lo hablaba a la perfección; su oído para la música lo ayudó a perder completamente el acento italiano en la época en que abandonó la escuela. Generalmente hablaba con velocidad moderada, pero cuando estaba excitado lo hacía muy deprisa; de acuerdo con el embajador papal, «como un torrente».
Veamos de qué modo Napoleón, mientras revistaba las tropas frente a las Tullerías el 5 de mayo de 1802, impresionó a una inglesa sagaz, Fanny Burney. Su rostro «exhibe unas características impresionantes:
pálido casi hasta ser cetrino, mientras no sólo en los ojos, sino en todos los rasgos, la inquietud, el pensamiento, la melancolía y la meditación se manifiestan intensamente, con tanto carácter, más aún, genio, y una seriedad tan profunda, o quizá sea mejor decir tristeza, que afecta enérgicamente el espíritu del observador». Fanny Burney había esperado ver a un general victorioso que se pavoneara, pero descubrió, según dice, que tenía «mucho más el aire de un estudiante que de un guerrero». A juicio de Mary Berry, que también vio a Napoleón en 1802, pero estuvo más cerca de él, la «boca, cuando habla... exhibe una notable y desusada expresión de dulzura. Sus ojos son de color gris claro y mira francamente a la persona con quien habla. Para mí, eso siempre es una buena señal».
Fuente: "Napoleón, una biografía íntima" - Vincent Cronin


 

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